Naturaleza

Restaurar el mar: España se juega en 288 km² su primera gran batalla por recuperar el océano

El proyecto del Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza concreta actuaciones sobre 288 km² de ecosistemas marinos antes de 2030, mientras Oceana reclama elevar la ambición con zonas libres de actividades extractivas ante unas olas de calor marinas cada vez más intensas.

Restaurar el mar: España se juega en 288 km² su primera gran batalla por recuperar el océano

Oceana ha pedido al ejecutivo que preside Pedro Sánchez que haya una mayor transparencia y ambición a la hora de abordar el conocido como Plan Nacional de Restauración (PNR), de cuyo borrador de texto han hablado ya que debe llegar a la Comisión Europea. En este sentido, desde la entidad ecologista se recuerda que apenas hay algo de información sobre las soluciones y medidas destinadas a la restauración de nuestros ecosistemas marinos y esto trae consigo algunas incógnitas sobre la capacidad de este documento para responder a un aguas cada vez más expuestas a olas de calor marinas y otros fenómenos extremos.

Frente a este escenario que se plantea y se observa, desde Oceana vuelven a apostar por la restauración pasiva mediante zonas de no extracción; ya que según ellos es una de las herramientas más eficaces y rentables para devolver la vida a hábitats degradados y reforzar la resiliencia de estos.

Plan Nacional de Restauración (PNR) de los oceános

Oceana deplora la falta de transparencia del Ministerio para la Transición Ecológica, que no ha hecho público el borrador final del Plan Nacional de Restauración (PNR) que debe presentarse mañana a la Comisión Europea. La organización teme que el plan no incluya medidas suficientemente ambiciosas en un momento en el que las aguas españolas se enfrentan a olas de calor marinas cada vez más frecuentes e intensas. Invertir en la restauración de los ecosistemas marinos y costeros es fundamental para mejorar su estado de conservación y su resiliencia ante la crisis climática.

A lo largo de los 22 meses que ha durado el proceso de participación, que ha incluido cuatro mesas redondas y una consulta pública, apenas se ha facilitado información sobre las medidas marinas concretas contempladas en el PNR. Esto ha dejado a expertos y sociedad civil sin conocer las propuestas que va a presentar España.

En lo que respecta a los hábitats marinos, competencia del Gobierno central, el ministerio intentó justificar esta falta de transparencia alegando que el PNR seguía pendiente de validación por parte de otros ministerios implicados en su elaboración.

En diciembre del año pasado, el Gobierno anunció un Pacto de Estado ante la Emergencia Climática con un plan de diez puntos que incluía medidas para avanzar en la protección del océano, dado su papel en la mitigación de los impactos de las olas de calor y las inundaciones costeras.

«El Plan Nacional de Restauración es fundamental para cumplir los objetivos del Pacto por el Clima. Permitir que la naturaleza se recupere será más rentable que asumir los costes de la degradación ambiental y económica que provocará la crisis climática. Es muy necesario un plan ambicioso para que España refuerce la resiliencia de sus zonas costeras y afronte la emergencia climática. Esto, a su vez, contribuiría a garantizar el futuro de la pesca y de las localidades que dependen del mar», señala Helena Álvarez, científica marina sénior de Oceana en Europa.

Propuestas de restauración pasiva de nuestras aguas

A lo largo de los 22 meses que ha durado el proceso de participación, que ha incluido cuatro mesas redondas y una consulta pública, apenas se ha facilitado información sobre las medidas marinas concretas contempladas en el PNR. Esto ha dejado a expertos y sociedad civil sin conocer las propuestas que va a presentar España.

La restauración y protección efectiva de los hábitats marinos degradados puede aumentar la resiliencia de los ecosistemas, mejorando su capacidad para hacer frente a olas de calor marinas cada vez más severas y a otros fenómenos meteorológicos extremos.

Oceana sostiene que la restauración pasiva en el mar, mediante zonas sin actividades extractivas (las denominadas zonas de no extracción o no-take zones), es la forma más rentable de restauración marina y debería ser una prioridad en el PNR. La organización ya ha presentado propuestas concretas basadas en la evidencia científica que el Ministerio para la Transición Ecológica puede incorporar al plan, entre ellas las recogidas en su informe 50 refugios marinos de España.

Este identifica cincuenta áreas prioritarias donde debería aplicarse la restauración pasiva para recuperar praderas marinas, bosques de algas y hábitats esenciales para especies amenazadas como los peces guitarra y los corales bambú. Actualmente, estas zonas de no extracción representan mucho menos del 1 % de las aguas españolas. Crear más de estas zonas permitiría a España avanzar hacia el cumplimiento de su compromiso de proteger estrictamente el 10 % de sus aguas para 2030.

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