Un barco que termina en el fondo del mar puede tener una segunda vida, siempre que se prepare y se coloque en el lugar adecuado. Frente a Gibraltar, más de 30 embarcaciones hundidas de forma intencionada han servido para crear arrecifes artificiales que ofrecen superficies y escondites a la fauna marina.
La historia comenzó en los años setenta, con Eric Shaw entre sus impulsores, y los registros documentan un aumento de las especies presentes en la zona estudiada. Pero hay un matiz importante para entender el resultado. Las cifras más difundidas proceden de observaciones históricas, y conservar estos refugios exige bastante más que hundir barcos.
Las cifras de los arrecifes artificiales de Gibraltar
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Inicio del programa | 1975 (primeros pasos de Eric Shaw en 1973) |
| Barcos hundidos intencionadamente | Más de 30 |
| Último recogido en el plan de 2025 | Sun Swale, remolcador de unos 30 m (2015) |
| Especies de vertebrados (1972 a 1994) | De 12 a 54 (4,5 veces más) |
| Especies de invertebrados (1972 a 1994) | De 22 a 55 (2,5 veces más) |
| Taxones en the Ark (2021) | 74 |
De 1973 a más de 30 barcos hundidos
Un reportaje de The Guardian sitúa los primeros pasos de Eric Shaw en 1973. El Gobierno de Gibraltar fecha el comienzo del programa de arrecifes artificiales en 1975, una referencia que también aparece en el trabajo que Shaw publicó en la revista Almoraima en 1996.
Las embarcaciones se incorporaron a lo largo de décadas. El Plan de Medio Ambiente a 25 años, fechado en 2025, recoge más de 30 hundimientos intencionados y menciona al Sun Swale, un remolcador de unos 30 metros sumergido en 2015, como la incorporación más reciente recogida en el documento.
Huecos y cascos donde se fija la vida
¿Qué encuentra un pez entre los restos de un barco? Sus huecos ofrecen escondites, mientras que otros organismos pueden fijarse al casco y crecer sobre él. Esa combinación añade refugios que escasean en un fondo arenoso sin estructuras.

Shaw describió cómo los materiales duros habían favorecido la llegada de organismos que viven adheridos a una superficie y de animales que se desplazan por el fondo o entre aguas. Unos habitantes también proporcionan alimento o cobijo a otros.
Eso no convierte la arena en un espacio sin valor. El propio investigador señaló la importancia de escoger emplazamientos donde la instalación no perjudicara ecosistemas existentes, porque añadir un hábitat puede resultar contraproducente si se destruye otro por el camino.
De 12 a 54 especies de vertebrados entre 1972 y 1994
La comparación publicada por Shaw recoge registros de 1972 y 1994. En ese periodo, las especies de vertebrados observadas pasaron de 12 a 54, mientras que las de invertebrados aumentaron de 22 a 55. Un informe elaborado para el Gobierno de Gibraltar en diciembre de 2012 recuperó esos resultados. Es decir, las especies de vertebrados se multiplicaron por 4,5 y las de invertebrados, por 2,5.
Son cifras de especies, no del número de animales. Nos hablan de una comunidad más variada en el área estudiada, pero esos recuentos no permiten concluir que la población de peces se multiplicara en la misma proporción ni que todo el entorno marino se hubiera recuperado.
Sin combustible ni aceites antes de hundir el Sun Swale
El caso del Sun Swale permite ver el trabajo que hay detrás. Según la documentación ambiental del Gobierno de Gibraltar, antes del hundimiento se retiraron combustibles y lubricantes, además de objetos que podían desprenderse, flotar o contaminar.
También se inspeccionó la embarcación para identificar materiales peligrosos y se retiraron equipos electrónicos. La preparación incluyó cambios para reducir riesgos para los buceadores, mientras que el hundimiento se realizó bajo supervisión de las autoridades portuarias y ambientales. La limpieza previa forma parte esencial del proyecto.
74 taxones en el arrecife conocido como the Ark
Una investigación de máster de Lucinda Rosheuvel, difundida por la Universidad de Gibraltar, estudió otro de estos arrecifes, conocido como «the Ark». Mediante fotografías y vídeos recogidos durante inmersiones, el trabajo registró 74 taxones en 2021 (grupos utilizados para clasificar a los seres vivos, que pueden corresponder a especies u otras categorías).
Ese resultado no debe sumarse ni compararse directamente con los recuentos históricos de Shaw, porque corresponde a un lugar y un estudio diferentes. La investigación apunta a que la orientación y la complejidad de la estructura influyen en su funcionamiento, y advierte de los problemas que pueden causar materiales inadecuados o un seguimiento insuficiente.
Redes abandonadas y buceo sin control
Los restos de redes también pueden convertirse en una amenaza. El informe de 2012 describía su retirada manual en el arrecife para evitar la pesca fantasma, que ocurre cuando aparejos abandonados siguen atrapando animales. El documento señalaba además problemas asociados al buceo sin control.
Por eso, el valor de estas estructuras se mide también por lo que sucede años después de colocarlas. Observar qué organismos se asientan, detectar daños y mantener la vigilancia permite valorar si el refugio sigue cumpliendo su función.
El plan ambiental de 2025 recoge el compromiso del Gobierno de continuar el programa con embarcaciones o materiales adecuados. Esta previsión ha sido publicada en el Plan de Medio Ambiente a 25 años del Gobierno de Gibraltar.
Imagen: Shaun Yeo / Underwater Gibraltar












