La Antártida ganó alrededor de 695.000 millones de toneladas de masa de hielo entre julio de 2021 y abril de 2023. Fue el mayor aumento en un intervalo de 22 meses dentro del registro satelital analizado, de unas dos décadas, pero no demuestra que el continente haya dejado atrás su pérdida de hielo.
Un estudio publicado en Nature el 19 de agosto de 2026 vincula ese episodio con un calentamiento persistente de aguas tropicales situadas a miles de kilómetros. El cambio favoreció nevadas excepcionales en la Antártida Oriental, capaces de compensar durante ese periodo las pérdidas de otras zonas, aunque los investigadores consideran que la ganancia fue probablemente temporal.
Las cifras del hielo de la Antártida
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Ganancia entre julio de 2021 y abril de 2023 | Unos 695.000 millones de toneladas (695 Gt) |
| Ritmo medio de esa ganancia | Unas 32 Gt al mes |
| Pérdida media entre 2002 y 2025 | Unas 135 Gt al año |
| Equivalencia | Algo más de 5 años de pérdidas |
| Aportación al nivel del mar | Unos 0,4 mm al año |
| Regiones con más nieve | Tierra de la Reina María y Tierra de Wilkes |
| Estudio | Nature, 19 de agosto de 2026 |
Aguas cálidas del trópico y ondas de Rossby
El equipo combinó observaciones y simulaciones para investigar qué había detrás de tanta nieve. La pista conducía a la región de aguas cálidas del Pacífico occidental tropical y el Índico oriental, que mantuvo temperaturas inusualmente elevadas entre 2021 y 2023.
Ese calentamiento activó una cadena de perturbaciones atmosféricas conocidas como ondas de Rossby. Al propagarse hacia latitudes polares, alteraron la circulación y favorecieron un patrón de altas presiones que ayudó a dirigir humedad hacia la Tierra de la Reina María y la Tierra de Wilkes.
Pero hay un matiz importante sobre el viaje del agua. La humedad adicional procedía principalmente del Índico de latitudes medias, mientras que la región tropical actuó como desencadenante del cambio en los vientos. Una zona puso en marcha el mecanismo y otra aportó buena parte del agua.
Satélites GRACE que pesan el hielo
¿Se puede saber cuánto hielo gana la Antártida desde el espacio? Las misiones GRACE y GRACE Follow-On detectan pequeñas variaciones del campo gravitatorio terrestre, que cambia cuando se redistribuye la masa bajo sus satélites.
Los científicos utilizan esas señales para estimar cuánto aumenta o disminuye el hielo. Antes deben separar su efecto del de otros procesos, incluidos los movimientos de la tierra sólida que hay debajo, según explica la NASA.
Las 695 gigatoneladas representan una ganancia neta, no toda la nieve caída durante aquellos meses. La acumulación añade masa, mientras que el deshielo y la salida de hielo hacia el océano pueden restarla. Como al revisar una cuenta bancaria, importa tanto lo que entra como lo que sale. Repartida entre los 22 meses, supone unas 32 gigatoneladas al mes.
695.000 millones ganados frente a 135.000 perdidos cada año
Mirar solo esos 22 meses dejaría fuera una parte esencial de la historia. Según la NASA, entre 2002 y 2025 la Antártida perdió una media aproximada de 135.000 millones de toneladas de hielo al año, con una contribución al aumento del nivel del mar de unos 0,4 milímetros anuales. Con esa pérdida media, la ganancia de 695 gigatoneladas equivale a algo más de cinco años de pérdidas.
Las diferencias entre regiones también cuentan. Mientras se acumulaba nieve extraordinaria en el este, la Antártida Occidental siguió perdiendo masa, de modo que el balance positivo del conjunto no significaba que todos sus glaciares estuvieran recuperándose.
Además, una ganancia acumulada durante 22 meses y una pérdida media anual calculada durante décadas responden a preguntas distintas. El primer dato describe un episodio concreto y el segundo permite ver la dirección del cambio a largo plazo. Ambos pueden ser ciertos a la vez.
Hielo continental y hielo marino
El estudio analiza la capa de hielo que descansa sobre el continente. El hielo marino, en cambio, se forma al congelarse el agua del océano y flota sobre él, por lo que su extensión es una medida diferente.
La distinción también importa para entender el nivel del mar. El agua procedente del hielo terrestre añade volumen al océano, mientras que la fusión del hielo que ya flota tiene un efecto directo mucho menor. Por eso, una noticia sobre más nieve continental no explica por sí sola qué ocurre con la superficie marina helada.
Un fenómeno probablemente pasajero
«Lo más probable es que sea un fenómeno de corta duración», señala Eric Steig, coautor y profesor de la Universidad de Washington. Los investigadores relacionan el episodio principalmente con la variabilidad climática, aunque reconocen la dificultad de separar la influencia humana de las oscilaciones naturales en los trópicos.
Un aire más cálido puede contener más vapor de agua y favorecer mayores precipitaciones en determinadas condiciones. Pero eso no garantiza una compensación permanente de las pérdidas antárticas, ni permite convertir un episodio de nevadas abundantes en una previsión para las próximas décadas.
Para anticipar el nivel del mar, los modelos necesitan representar tanto la pérdida de hielo como los cambios en el transporte de humedad que alimenta las nevadas. El estudio que analiza esta conexión ha sido publicado en Nature.
Imagen: Yoshihiro Nakayama / Universidad de Washington











