Los ecologistas rechazan la prórroga nuclear de Almaraz. Ecologistas en Acción rechaza abiertamente la prórroga concedida por el Gobierno para mantener activa la planta hasta 2030. La organización denuncia que esta medida rompe el acuerdo para desmantelar las centrales atómicas del país.
Alertan de que la resolución sienta un peligroso precedente para otras instalaciones nacionales. Complejos como Ascó o Cofrentes podrían solicitar extensiones similares, paralizando por completo la hoja de ruta fijada para el apagón nuclear.
La acumulación indefinida de desechos radiactivos preocupa gravemente a los activistas locales. Denuncian que prolongar la vida del reactor condena a la región circundante a albergar materiales peligrosos durante varias décadas sin una solución definitiva.
Los ecologistas rechazan la prórroga nuclear de Almaraz
Ecologistas en Acción ha rechazado este viernes la decisión del Gobierno de prorrogar hasta 2030 el funcionamiento de la central de Almaraz, al considerar que supone un incumplimiento de los compromisos adquiridos sobre el calendario de cierre nuclear.
«Esta prórroga es una traición y un fraude a la ciudadanía, que asumirá mayores costes a medio y largo plazo mientras se retrasa una transformación energética que resulta inaplazable», ha señalado el responsable de Clima y Energía de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz, a través de un comunicado.
Andaluz ha añadido que el Gobierno abre «la puerta al caballo de Troya nuclear» para «perpetuar un negocio radiactivo cada vez más dependiente del dinero público para seguir operando».
Lo ‘fundamental’ se ignora a la hora de prorrogar
La organización ecologista cuestiona el procedimiento empleado para autorizar la prórroga y sostiene que el informe del Consejo de Seguridad Nuclear se limita a analizar la concesión del permiso, sin abordar la inspección y el control de la central ni el cumplimiento de los compromisos acordados en 2020.
Considera, de igual manera, que la decisión puede sentar un precedente para que otras centrales, como Ascó 1 y Cofrentes, reclamen un tratamiento similar y advierte de que esta situación podría acabar «bloqueando el cierre nuclear pactado».
Ecologistas en Acción considera que la decisión tendrá consecuencias para el conjunto del parque nuclear y para la gestión de residuos radiactivos, una cuestión que, según la organización, continúa sin una respuesta y que, en palabras de la activista antinuclear Paca Blanco, «condena el futuro de todo un territorio que verá durante décadas los residuos nucleares en la central».
El colectivo tilda la decisión de engaño a la sociedad y advierte sobre mayores costes económicos futuros. Aseguran que la extensión frena el despliegue de energías limpias mientras perpetúa subsidios públicos a un sector altamente contaminante.



