El proyecto Impalha III examinará la relación entre pesca artesanal y fondos marinos en siete comunidades autónomas para orientar medidas de gestión adaptadas a cada zona.
¿La pesca artesanal puede dañar el fondo marino? Es la pregunta que se hicieron desde el Instituto Español de Oceanografía para iniciar una investigación sobre los posibles efectos de la pesca tradicional de fondo sobre los ecosistemas marinos. Dicho estudio se enmarcará en la tercera fase del proyecto Impalha III y permitirá realizar trabajos en zonas del litoral de Galicia, Cantabria, Andalucía, Murcia y las Baleares.
Hasta ahora, las investigaciones se habían centrado en el estudio de las consecuencias de la pesca de arrastre, olvidando las demás técnicas de pesca que también pueden ser mortales para la fauna marina. El objetivo final de la investigación es fomentar una gestión sostenible del sector, directamente vinculada con la conservación de la biodiversidad marina.
Pesca artesanal y fondos marinos
El Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) realizará un estudio sobre el impacto de las pesquerías artesanales, que utilizan artes estáticas de fondo, sobre los hábitats del fondo marino en las costas españolas, incluidas las Islas Baleares.
En un comunicado, el IEO-CSIC ha señalado que el trabajo se desarrollará en el marco de la tercera fase del proyecto Impalha III, que ya estudió los efectos del palangre de fondo en el Sistema de Cañones de Avilés, en el Mar Cantábrico, considerado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).
En esta fase, el proyecto «amplía tanto su cobertura geográfica como el número de pesquerías analizadas«, con especial atención a las pesquerías artesanales que emplean artes fijas de fondo.
El proyecto se desarrollará en Cantabria, Asturias, Galicia, Andalucía, Murcia, Illes Balears y Canarias, lo que permitirá trabajar en distintas demarcaciones marinas y con pesquerías y contextos ambientales diversos.
La mayor parte de los estudios sobre el impacto de la pesca en los fondos marinos se ha centrado tradicionalmente en el arrastre de fondo, mientras que existe menos información sobre los efectos de otras artes utilizadas por la pesca artesanal.
Según el IEO-CSIC, uno de los principales objetivos es establecer «la relación entre la intensidad de la actividad pesquera y el estado de los hábitats bentónicos» gracias a la recopilación y análisis de la información de campañas experimentales del Instituto sobre los efectos de este tipo de artes.
«Mejorar este conocimiento resulta especialmente relevante para evaluar de forma más precisa las presiones que soportan los ecosistemas bentónicos y diseñar medidas de gestión adaptadas a las características de cada pesquería y de cada territorio», explica el IEO.
Los hábitats bentónicos albergan una parte fundamental de la biodiversidad marina y su conservación constituye uno de los objetivos de distintas políticas europeas de protección del medio marino. Comprender mejor su interacción con las actividades pesqueras permitirá avanzar hacia una gestión que compatibilice la conservación de los ecosistemas con el mantenimiento de una actividad de gran importancia económica, social y cultural para numerosas comunidades costeras.
“Conocer cómo responden los hábitats bentónicos a diferentes niveles de actividad pesquera permitirá adaptar mejor las medidas de gestión a las características de cada pesquería y de cada espacio protegido”, explica Antonio Punzón, investigador del Centro Oceanográfico de Santander del IEO y responsable del proyecto.
Añade que la pesca artesanal «desempeña un papel fundamental en el tejido social y económico de muchas zonas costeras y forma parte de su patrimonio cultural», por lo que «explorar fórmulas de cogestión puede favorecer una mayor participación del propio sector en la toma de decisiones y aprovechar conjuntamente el conocimiento científico y la experiencia de quienes trabajan cada día en el mar”, señala Punzón.













