En 1989, Ted Turner, fundador de CNN, compró el rancho Flying D, en Montana, y puso en marcha la sustitución del ganado vacuno por bisontes. Treinta y siete años después, el Instituto Turner de Ecoagricultura cifra la manada en unos 4.500 animales.
La transformación también ha devuelto más de 2.000 hectáreas de antiguos cultivos al uso como pastizales, según el propio instituto. Flying D muestra cómo una explotación puede combinar producción y conservación, aunque mantener ese equilibrio exige algo más que cambiar unos animales por otros.
Un paisaje que sigue conectado
El rancho ocupa 113.613 acres, unas 46.000 hectáreas, entre los ríos Gallatin y Madison, en el suroeste de Montana. Sus terrenos reúnen praderas, bosques y cursos de agua dentro del gran ecosistema de Yellowstone.
Desde 1989 cuenta con un acuerdo de conservación que protege sus espacios abiertos. El Instituto Turner lo presenta como un «laboratorio vivo», donde la actividad ganadera convive con hábitats y corredores que permiten desplazarse a la fauna.
Las vallas tuvieron que volver
Una de las primeras decisiones de Turner fue retirar buena parte de las cercas interiores. Esperaba que los bisontes recorrieran aquel espacio y repartieran el pastoreo de forma natural, como describe el manual de la Asociación Nacional del Bisonte.
Pero los animales tenían sus preferencias. En los primeros cinco años, los responsables observaron que regresaban a zonas recién pastadas mientras atravesaban otras con hierba alta, dejando algunas plantas sin tiempo suficiente para recuperarse.
El mismo manual, publicado en 2017, describía después el rancho dividido en ocho grandes zonas de pastoreo. La experiencia deja una lección práctica sobre restauración ecológica (incluso una especie autóctona necesita una gestión ajustada al espacio disponible).
Lo que muestran las plantas
Las pruebas científicas más claras sobre diversidad vegetal proceden de Konza Prairie, en Kansas. Un estudio publicado en PNAS en 2022 analizó 29 años y encontró un 103 % más de especies de plantas nativas en pequeñas parcelas con bisontes que en zonas sin pastoreo, y un 86 % más a escala de cuenca.
El ganado vacuno también aumentó esa riqueza, aunque menos de la mitad que los bisontes. Aquí se cuenta cuántas especies diferentes crecen, algo distinto de medir cuánta hierba hay o cuánto carbono almacena el suelo.
Los porcentajes corresponden a Kansas y no describen una mejora medida en Flying D. Además, los bisontes pastaban todo el año y las vacas solo durante la temporada de crecimiento, por lo que los autores advierten de que no pueden separar completamente el efecto del animal del efecto de su manejo.
La importancia de las riberas
Otro estudio, publicado en Frontiers in Ecology and Evolution en 2022, examinó terrenos del centro-norte de Montana, también fuera de Flying D. Encontró que la cobertura de hierbas perennes (las que viven varios años), arbustos y árboles junto a los arroyos aumentaba más deprisa en pastos con bisontes, un cambio asociado con mayor diversidad de aves.
La investigación de las riberas sigue ofreciendo matices. Un trabajo de 2023 encontró beneficios en algunos aspectos de la vegetación con bisontes, pero no diferencias significativas en el número total de especies vegetales respecto al ganado vacuno.
Para interpretar estos resultados conviene fijarse en cuántos animales pastan y cómo se distribuyen. El estudio de 2022 advierte de que una densidad elevada de bisontes o espacios demasiado pequeños también pueden perjudicar la biodiversidad.
También es un negocio
Turner Enterprises define Flying D como una explotación dedicada a producir bisontes y conservar fauna. La empresa declara aproximadamente 45.000 bisontes repartidos entre 13 ranchos, una escala muy superior a la de esta finca concreta.
La cadena Ted’s Montana Grill afirma que la mayoría de los bisontes que sirve procede de los ranchos de Turner. Eso sitúa el proyecto dentro de una actividad comercial vinculada a la carne, con animales criados y gestionados por personas.
Este contexto importa al valorar su alcance. La conservación de hábitats comparte espacio con decisiones productivas, y los resultados ambientales deben evaluarse junto con la forma en que se organiza el pastoreo.
Qué conviene tener en cuenta
El caso reúne dos avances documentados por sus gestores, una gran manada de bisontes y la recuperación de antiguos cultivos como pastizales. Para atribuirle los mismos beneficios que a otros proyectos harían falta mediciones específicas de vegetación, riberas y suelo en Flying D.
La cifra de animales permite entender la escala, pero por sí sola no mide la salud de un ecosistema. La información oficial sobre el estado y la gestión del rancho está publicada en la ficha de Flying D del Instituto Turner de Ecoagricultura.
Imagen: Turner Institute of Ecoagriculture












