Sostenibilidad

Un ganadero regenera el campo imitando a las manadas y revoluciona una finca de Cádiz

Manuel Troya cambió una oficina de Hamburgo por 475 hectáreas de monte mediterráneo y convirtió una explotación familiar en un laboratorio de regeneración del suelo, pastoreo y relevo rural.

Un ganadero regenera el campo imitando a las manadas y revoluciona una finca de Cádiz

Un ganadero regenera el campo imitando a las manadas: tras colgar el título de ingeniero y dejar atrás una cómoda oficina en Alemania, un joven decidió volver al campo familiar tras la muerte de su padre para empezar desde cero.

Lejos de seguir las costumbres de siempre, prefirió romper el molde e imitar a las antiguas manadas salvajes, moviendo las vacas a diario para permitir que la tierra respire y se recupere.

El resultado es un terreno mucho más fértil y preparado contra la sequía, demostrando que cuidar la naturaleza puede ser un negocio rentable y lleno de futuro para el sector primario.

Además, esta forma de trabajar rompe con la idea del campo sacrificado y atrae a los jóvenes más apasionados que buscan un empleo con propósito, equilibrio personal y un impacto ambiental real.

Un ganadero regenera el campo imitando a las manadas después de dejar la oficina

La historia de Manuel Troya comienza lejos del relato habitual sobre el relevo generacional. Nieto e hijo de ganaderos, estudió Ingeniería Industrial, amplió su formación en Francia y terminó trabajando para una multinacional en Hamburgo, Alemania.

Su propio padre había intentado mantenerlo alejado de una profesión que consideraba extremadamente sacrificada. Pero su fallecimiento en 2015 cambió el rumbo. Troya regresó a Finca Pajaretillo, una propiedad familiar de 475 hectáreas de monte bajo mediterráneo, prácticamente como un recién llegado al oficio.

Esa falta de experiencia terminó convirtiéndose en una ventaja inesperada. En lugar de asumir que las prácticas heredadas eran inamovibles, comenzó a cuestionarlas. Detectó una explotación vulnerable, dependiente de recursos externos y con prácticas capaces de degradar progresivamente la fertilidad del suelo.

200 animales, un día de pastoreo y meses para recuperar el suelo

La respuesta apareció en el manejo holístico del ganado, inspirado en el comportamiento de grandes manadas de herbívoros.

Los animales permanecen agrupados, consumen la vegetación disponible y avanzan posteriormente hacia nuevas zonas, dejando descansar las anteriores.

Troya trasladó esa lógica a su explotación mediante una herramienta sorprendentemente sencilla: pastores eléctricos e hilo conductor. La finca puede dividirse así en parcelas pequeñas, habitualmente de alrededor de una hectárea, para controlar dónde y durante cuánto tiempo comen los animales.

Las aproximadamente 200 reses suelen permanecer solo un día en cada espacio. Después avanzan y pueden pasar muchos meses —en determinados casos casi un año— antes de regresar. El objetivo es evitar una presión continuada y proporcionar a la vegetación tiempo suficiente para recuperarse antes del siguiente pastoreo.

El estiércol deja de ser residuo y se convierte en fertilidad

El modelo cambia también la relación entre ganado y suelo. Mientras los animales permanecen concentrados temporalmente, sus heces y orina aportan nutrientes y materia orgánica, y su presencia interactúa directamente con la vegetación y la superficie del terreno.

Después llega la fase fundamental: el descanso. La recuperación prolongada permite que las plantas completen sus ciclos y reconstruyan biomasa antes de recibir nuevamente al ganado. El resultado buscado es disponer de pastos producidos por el propio ecosistema y reducir la dependencia de determinados insumos externos.

La transformación de Finca Pajaretillo ha obtenido además reconocimiento en los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles.

La experiencia plantea una cuestión relevante para otras explotaciones: hasta qué punto trabajar con los procesos ecológicos puede reducir costes mientras aumenta la resiliencia del terreno.

Del pastor eléctrico al móvil: tecnología para recuperar naturaleza

Paradójicamente, un ganadero regenera el campo imitando a las manadas mientras utiliza herramientas plenamente contemporáneas. Aplicaciones móviles, sistemas eléctricos y otras soluciones permiten controlar movimientos y gestionar los animales con mayor precisión y tranquilidad.

La innovación, por tanto, no consiste en llenar el campo de dispositivos. Consiste en utilizar tecnología sencilla y asequible para conseguir que el ganado reproduzca dinámicas que los grandes herbívoros desarrollaron históricamente en los ecosistemas.

Troya sostiene además que el manejo aplicado ha permitido observar una finca con mejor capacidad para afrontar episodios extremos como lluvias torrenciales o incendios. La experiencia resulta especialmente interesante en un paisaje mediterráneo sometido a sequías, erosión y una creciente exposición a fenómenos climáticos extremos.

Una ganadería diferente puede devolver jóvenes al campo

Existe otra regeneración menos visible: la humana. Troya sitúa la edad media del sector alrededor de los 63 años y reconoce un problema evidente de relevo. Para muchos jóvenes, la ganadería continúa asociada a jornadas interminables, aislamiento y escasas perspectivas profesionales.

Su experiencia propone el relato contrario. Gestión de datos, planificación, venta directa, redes sociales, conocimiento ambiental y tecnología pueden convertir una explotación de ganadería en una actividad donde confluyen empresa, producción alimentaria y conservación del territorio.

El caso de Daryush, de 22 años, trabajador de la finca, representa esa posibilidad.

Considera que esta forma de ganadería no se comunica suficientemente y encuentra en ella algo difícil de cuantificar: la sensación de desarrollar un trabajo que aporta directamente al ecosistema.

La transformación no termina en el suelo. Finca Pajaretillo comercializa su propia carne de pasto mediante grupos de consumo responsable de diferentes provincias, intentando recuperar una conexión que la cadena alimentaria convencional ha ido debilitando: conocer quién produce los alimentos y bajo qué condiciones.

Un ganadero regenera el campo imitando a las manadas, pero la historia de Manuel Troya plantea una cuestión todavía mayor. En un sector envejecido, el futuro podría depender menos de producir cada vez más y mucho más de conseguir que naturaleza, rentabilidad, tecnología y una nueva generación de ganaderos vuelvan a encontrarse en la misma finca.

Un ganadero regenera el campo imitando a las manadas: te lo contamos todo en 30 segundos

¿Qué es la ganadería regenerativa y cómo funciona?

La ganadería regenerativa busca gestionar los animales de manera que el pastoreo contribuya a recuperar suelo y vegetación. En este caso se utilizan rotaciones rápidas y largos periodos de descanso antes de volver a utilizar una misma parcela.

¿Cómo se puede regenerar el suelo usando ganado?

Una estrategia consiste en concentrar los animales durante poco tiempo y desplazarlos después. Sus heces y orina aportan nutrientes, mientras el descanso posterior permite que suelo y vegetación se recuperen antes del siguiente ciclo.

¿Cuánto tiempo están las vacas en cada parcela?

En la explotación de Manuel Troya, las 200 cabezas de ganado permanecen habitualmente alrededor de un día en pequeñas parcelas y posteriormente son trasladadas. Algunas zonas pueden descansar durante muchos meses antes de recibir nuevamente animales.

¿Qué tecnología utiliza una ganadería regenerativa?

Esta finca utiliza herramientas relativamente sencillas como pastores eléctricos, hilos conductores y aplicaciones para organizar y controlar el ganado. La tecnología sirve principalmente para facilitar una planificación precisa del pastoreo.

¿Se puede vivir de la ganadería regenerativa?

Depende de los costes, superficie, productividad, comercialización y características de cada explotación. Finca Pajaretillo complementa su modelo productivo comercializando carne de pasto directamente a grupos de consumo responsable.

¿Por qué la ganadería regenerativa puede atraer a los jóvenes?

La combinación de tecnología, gestión empresarial, naturaleza y conservación puede ofrecer una visión diferente del oficio. En un sector envejecido, modernizar el manejo y mejorar la rentabilidad puede favorecer el necesario relevo generacional.

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