El desperdicio alimentario en el campo: la fundación Espigoladors ha puesto en marcha el grupo operativo Simbiored con el objetivo de evitar el desperdicio agrícola mediante la redistribución local de los excedentes. Esta iniciativa, respaldada con cerca de 600.000 euros en fondos públicos europeos y estatales, desarrollará hasta 2029 un modelo colaborativo digital y económico para transformar la prevención de las pérdidas en el campo.
El proyecto busca generar valor para los pequeños y medianos productores, evitando que cosechas enteras queden descartadas por las dinámicas de mercado o las exigencias estéticas. Experiencias consolidadas como Es-Imperfect prevén procesar 220.000 kilos de alimentos «imperfectos» en 2026, consolidando una red apoyada por la organización agraria COAG y el Ministerio de Agricultura para mejorar la sostenibilidad del sector.
El desperdicio alimentario en el campo
La Fundació Espigoladors ha liderado el lanzamiento del grupo operativo Simbiored, que pretende evitar el desperdicio alimentario en el campo gracias a su reintroducción en la cadena alimentaria dentro de redes locales que trabajan en los mismos campos de cultivo.
Este grupo, constituido también por el Centro Tecnológico de la Energía y del Medio Ambiente (Cetenma), la organización agraria COAG, Oreka Circular Economy y Tandem Social, ha celebrado este lunes su jornada de lanzamiento para informar sobre su propósito de reducir el desperdicio alimentario en el campo, tras conseguir una ayuda pública de 597.766 euros, un 80 % procedente del fondo Feader y el 20 % con cargo al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
El grupo arranca ahora, pero su actividad se prolongará hasta 2029 con el fin de desarrollar un nuevo modelo colaborativo de valorización alimentaria, integrando elementos digitales, organizativos y económicos para transformar estructuralmente la prevención de pérdidas y desperdicio alimentario en el campo y en los sistemas agroalimentarios locales.
Simbiored no solo trata de facilitar esa reducción, sino, al mismo tiempo, generar valor económico, social y ambiental para pequeños y medianos productores agroalimentarios, según se ha expuesto.
Uno de los proyectos más consolidados ya dentro de Simbiored es el de la entidad Es-Imperfect, cuya gestora, Laura Masdeu, ha explicado que llevan varios años trabajando en la lucha contra el desperdicio de alimentos en el campo.
En 2025 contaban con 29 agricultores; este año ya tienen 40 productores proveedores y, de hecho, en 2026 esperan transformar 220.000 kilos de alimento «imperfecto» que, por causas como dinámicas de mercado, estrategias comerciales y exigencias estéticas, no hubiesen llegado al mercado.
Masdeu ha informado de que cada vez hay más productores que tienen interés en poder transformar por esta vía una materia prima que, de no ser por esta opción, acabaría desperdiciada.
El agricultor sevillano Sebastián González ha explicado durante la jornada que es «habitual» asistir a situaciones en las que queda perdido el producto en el campo sin cosechar.
Por ejemplo, por dificultades de comercialización, rechazos injustificados de calidad o falta de acuerdos estables para dar salida a estas producciones, ha añadido.
Esto tiene un impacto «directo e importante» sobre la rentabilidad de agricultores, además de implicaciones sociales y ambientales.
El miembro de la comisión ejecutiva de COAG, Jaume Bernis, ha puesto el foco en las pérdidas económicas y medioambientales que conlleva el alimento desperdiciado.
Para COAG, Simbiored es una herramienta «útil» para «impulsar y acelerar la innovación en el medio rural y posibilitar un trabajo conjunto de agentes» contra el desperdicio.
Por su parte, la subdirectora general de Calidad y Sostenibilidad Alimentaria del MAPA, Ana Díaz, ha destacado que España lleva «muchos años implicada» en la lucha contra este fenómeno.
Cree que ese esfuerzo, unido al impulso normativo, está «dando resultados», pero «no hay que confiarse».
La lucha contra el desperdicio es un pilar «fundamental» dentro de la Estrategia Nacional de Alimentación porque le da «toda la sostenibilidad al sistema», ha reseñado.
Para Díaz, este grupo operativo permitirá «detectar fortalezas y debilidades» de la cadena alimentaria que servirán para «mejorar» en la lucha contra dicho desperdicio.












