La NASA contó 39 territorios de águilas calvas en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, en su censo de 2023, más del triple que a principios de los años noventa. El 19 de marzo de 2026, la agencia publicó una foto de un nido del centro con dos pollos, tomada el 13 de marzo por su fotógrafo Ben Smegelsky.
De esos 39 territorios, 33 estaban activos o posiblemente activos. Los censos de nidos se hacen cada año en Kennedy, en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Merritt Island y en la Costa Nacional de Canaveral, y las águilas crían cada invierno en el mismo puerto espacial desde el que despegan los cohetes.
Un refugio que nació con el puerto espacial
Todo empezó en 1962, cuando la NASA compró los terrenos y las aguas junto a Cabo Cañaveral para levantar el centro, aunque la mayor parte de aquella superficie nunca llegó a urbanizarse. El 28 de agosto de 1963, un acuerdo con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos convirtió esas tierras en el refugio número 286 del sistema nacional, según la ficha oficial del refugio en el portal federal Recreation.gov. Hoy abarca más de 140.000 acres, unas 56.600 hectáreas, y da cobijo a más de 1500 especies de plantas y animales.
En 1975 un segundo acuerdo creó la Costa Nacional de Canaveral. Según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre, las tierras y aguas de Kennedy sirven ante todo al programa espacial y, en segundo lugar, como refugio o parque, con 15 especies protegidas por la ley federal.
El nido de Kennedy Parkway
En 2023, la pareja más famosa del centro anidaba junto a Kennedy Parkway, un par de millas (unos 3 kilómetros) al sur del Edificio de Ensamblaje de Vehículos. Su nido original se construyó en 1973 y se usó casi todos los años entre 1975 y 2022, y miles de empleados y visitantes lo conocían, muchos desde los autobuses turísticos.
Tormentas y escarabajos de la corteza del pino mataron aquel árbol hacia 2018, pero las águilas siguieron usándolo hasta que el viento tiró la mitad del nido. A finales de 2022 la pareja empezó a llevar ramas a otro árbol a menos de 100 yardas, unos 90 metros.
Russell Lowers, biólogo de fauna con 32 años de experiencia en Kennedy, celebró en un reportaje de la NASA de febrero de 2023 que lo hubieran construido «más cerca de la carretera», donde la gente podrá ver más fauna de cerca.
Lowers explicó que las águilas no suelen construir a menos de una milla (1,6 kilómetros) de otro nido, así que es lógico pensar que vuelve la misma pareja. Como viven de media entre 20 y 25 años, no pueden ser las aves de los años setenta. En marzo de 2023, la NASA anunció que había nacido un aguilucho en el nido nuevo.
Censos desde un helicóptero de la NASA
En 2023, Lowers y Resa Cancro, analista sénior de sistemas de información geográfica, llevaban casi 20 años revisando este y otros territorios desde helicópteros pilotados por la NASA. En cada vuelo anotan si el nido está ocupado, cuántos aguiluchos salen adelante y si llegan a volar.
Los registros de principios de los años noventa no llegaban a un tercio de los 39 territorios de 2023, es decir, eran menos de 13. «Estas cifras representan la recuperación de una población», afirmó Dave Breininger, científico jefe y biólogo de fauna del centro.

Cancro, que trabaja en el centro desde 1984, contó que todavía frena para mirarlas y que, sinceramente, «se me pone la piel de gallina».
Tres nidos en el suelo tras una tormenta
El 24 de marzo de 2013, una tormenta de menos de 30 minutos descargó lluvia, granizo y vientos de más de 60 millas por hora (unos 97 km/h) sobre la costa espacial de Florida. Un par de días después, Becky Bolt, ecóloga de fauna de InoMedic Health Applications, la empresa que entonces daba apoyo ambiental a la NASA, encontró tres nidos de águila derribados. En uno quedaba un aguilucho de pie, y otro apareció tirado en el suelo a unos 90 metros.
Con ayuda del refugio de Merritt Island, los dos pollos fueron trasladados al Centro Audubon de Aves Rapaces de Maitland, y uno volvió a los dos días a un nido artificial colocado cerca de donde lo encontraron. Rescates así recuerdan a otras historias del país, como la de la bióloga que en 1976 acampó semanas bajo un nido artificial para salvar la especie o la de las águilas calvas de Dollywood, cuyo santuario dañó otra tormenta.
Luces apagadas y quemas controladas
En la playa, el problema es la luz. Entre marzo y noviembre, cuatro especies de tortuga marina ponen sus huevos en la costa de Kennedy, y el centro apaga las luces del litoral de 21:00 a 6:00, según un informe de la NASA de mayo de 2023. Una de ellas es la tortuga boba, la misma especie que protagonizó el nido sorpresa de una playa de Alicante.
El segundo fin de semana de enero de 2026, la NASA y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre quemaron a propósito unos 2600 acres (unas 1050 hectáreas) de matorral dentro de Kennedy durante una cuenta atrás de lanzamiento activa, por primera vez en el centro. La quema mayor, de unos 1400 acres (567 hectáreas), se hizo en Happy Creek, un hábitat clave para el chara floridana, un pájaro protegido que necesita incendios periódicos.

«A medida que hay más lanzamientos en Kennedy, la necesidad de una buena gestión del terreno en el refugio nunca ha sido mayor», dijo Greg Gaddis, responsable sénior de operaciones del puerto espacial. En 2025, Kennedy superó por primera vez los 100 lanzamientos con éxito en un año. En España también se retira biomasa seca para proteger los pinares de Doñana de plagas e incendios.
Lo que las cifras no dicen
Los 39 territorios salen del censo de 2023, que la NASA presentó como el más reciente. En 2013, Bolt manejaba otra medida: según dijo entonces, el centro tenía una media de unos 14 o 15 nidos de águila cada año. Un territorio y un nido no son lo mismo, de modo que esas dos cifras no se pueden restar. La foto de marzo de 2026 llegó sin un recuento nuevo.
La NASA publicó los detalles de la quema el 29 de abril de 2026 en una nota oficial sobre las quemas controladas en el puerto espacial, y la foto de las águilas calvas con sus pollos, el 19 de marzo de 2026.
Foto: NASA/Ben Smegelsky











