EEUU cubre un embalse con paneles solares flotantes que rompe toda la lógica y lejos de dañar el ecosistema, ayuda a conservar el agua y generar ingresos en periodos de sequía

Publicado el: 26 de mayo de 2026 a las 12:43
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Paneles solares flotantes sobre un embalse de riego en Oregón, Estados Unidos.

Un embalse de riego en Central Point, en el condado de Jackson, acaba de convertirse en algo más que una reserva de agua. Sobre su superficie flotan ya 1776 paneles solares, una instalación de 0,8 MW que Farmers Conservation Alliance presenta como la primera planta solar flotante de Oregón. No ocupa suelo agrícola y aprovecha una infraestructura que ya existía.

La idea parece sencilla, pero toca varios problemas a la vez. Genera electricidad, da ingresos al Distrito de Riego de Medford y puede ayudar a reducir la evaporación justo cuando las sequías encadenadas aprietan cada verano. ¿Qué significa esto en la práctica? Que el agua y la energía empiezan a gestionarse juntas, no como dos mundos separados.



Una central sobre el agua

El proyecto se ha instalado en un embalse de riego de Central Point, en el sur de Oregón. Según Farmers Conservation Alliance, la matriz fotovoltaica pertenece al Distrito de Riego de Medford y quedó instalada en la primavera de 2026. La organización cifra la producción anual prevista en unos 2 millones de kWh.

La planta no está apoyada en tierra firme. Los paneles descansan sobre flotadores seguros para el agua y envían la electricidad a la red mediante cables cerrados conectados con la infraestructura de Pacific Power. Es, en el fondo, una central solar pequeña, pero colocada en un lugar donde no compite con cultivos, viviendas ni pastos.



Sobre el papel puede parecer un proyecto modesto frente a los grandes parques solares. Pero su interés está justo ahí. Si funciona bien, puede enseñar a otros distritos de riego cómo producir energía sin perder terreno productivo. No es poca cosa.

Agua que no se pierde

El embalse donde flotan los paneles no es un lago cualquiera. Es un depósito de regulación que el distrito llena con excedentes de agua y libera en periodos más secos. En una zona acostumbrada a mirar el cielo esperando lluvia, cada metro cúbico cuenta.

La sombra de los paneles puede reducir la evaporación y bajar la temperatura del agua. También puede limitar el crecimiento de algas y plantas acuáticas, que suelen aparecer con más fuerza cuando el agua se calienta. Quien haya visto un canal atascado por vegetación en verano sabe que no es un detalle menor.

Julie O’Shea, de Farmers Conservation Alliance, explicó que las comunidades de riego necesitan nuevas herramientas para hacer que el suministro dure más y para financiar sistemas que a menudo tienen entre 100 y 125 años. Es una frase técnica, sí, pero detrás hay una realidad sencilla. Muchas infraestructuras siguen funcionando con diseños de otra época.

Ingresos para modernizar

Farmers Conservation Alliance estima que el proyecto puede aportar unos 76 000 dólares anuales al Distrito de Riego de Medford. La cobertura local sitúa esa cifra en torno a 75 000 dólares al año, procedentes de la venta de electricidad solar.

Ese dinero se destinará a proyectos de modernización, incluida la conversión de canales abiertos en tuberías cerradas. En la práctica, esto puede significar menos pérdidas de agua, menos mantenimiento y una red más preparada para años secos. Para los agricultores, no es una discusión abstracta. Es la diferencia entre tener margen o vivir siempre al límite.

El proyecto también se integra en el Oregon Community Solar Program. El programa permite que hogares y otros clientes se suscriban a energía solar generada en una ubicación central y reciban créditos en su factura eléctrica. Además, el 10 % de la electricidad del proyecto se reserva para hogares con bajos ingresos.

Una respuesta a la sequía

Jack Friend, gerente del Distrito de Riego de Medford, resumió la utilidad del sistema con una idea clara. Dijo que ayuda a ser «un poco más resilientes y flexibles». También advirtió de que están viendo «sequías bastante significativas una tras otra», algo casi histórico para su sistema.

Ahí está la clave. La solar flotante no hace llover ni sustituye una buena gestión del agua. Pero puede sumar en varios frentes al mismo tiempo. Produce electricidad, protege parte de la lámina de agua y abre una fuente de ingresos para arreglar infraestructuras envejecidas.

Es fácil entusiasmarse con una imagen así, paneles brillando sobre un embalse tranquilo. Pero el valor real se medirá con datos de verano, mantenimiento, ahorro de agua y comportamiento del ecosistema. El reloj climático corre más deprisa que la política. Por eso estos pilotos importan.

La parte que exige cuidado

La Universidad Estatal de Oregón y el Servicio Geológico de Estados Unidos han estudiado los efectos de la solar flotante en 11 embalses de seis estados. Sus modelos muestran que estos sistemas enfrían de forma constante las aguas superficiales, pero también pueden cambiar la temperatura por capas y modificar la disponibilidad de hábitat para especies acuáticas.

El autor principal, Evan Bredeweg, lo expresó de forma bastante directa. «No hay una fórmula única», señaló al explicar que cada embalse responde según su profundidad, circulación y especies de interés. En otras palabras, no basta con poner paneles y dar el trabajo por hecho.

Otro estudio del Laboratorio Nacional de Energías Renovables calculó que los embalses federales de EE. UU. podrían generar hasta 1476 TWh anuales con solar flotante, suficiente para alimentar alrededor de 100 millones de hogares. Pero sus autores recuerdan que se trata de un potencial técnico. Rosenlieb lo resumió así: «no vamos a poder desarrollarlo todo».

Un piloto para mirar de cerca

El proyecto de Medford ya está sirviendo como escaparate para otros distritos de riego. La pregunta no es solo cuánta electricidad puede producir, sino si consigue reducir evaporación, controlar algas y generar ingresos sin causar daños ambientales no previstos.

En Central Point, la respuesta empezará a verse con el paso de las estaciones. Si los datos acompañan, Oregón puede haber abierto una vía interesante para zonas agrícolas donde el agua se ha vuelto más valiosa que nunca. Si no, el proyecto también dejará una lección útil. Así avanza la transición energética cuando se hace con prudencia.

El comunicado oficial del proyecto ha sido publicado por Farmers Conservation Alliance.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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