Un hecho curioso y que preocupa a científicos y autoridades, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos de una zona que es especialmente importante para la reproducción de la ballena franca austral, y es conocer la causa de la mortandad de ballenas en Chubut.
Las aguas donde las ballenas llegan para criar son ahora escenario de una investigación sobre sus muertes. En el caso de la mortandad de ballenas en Chubut, que sobre todo se cierne sobre los ballenatos y crías, ha despertado una pregunta que es necesario responder cuanto antes y que tiene que ver con las causas que están detrás de esta realidad en uno de los principales enclaves reproductores de la ballena franca austral.
Todavía se está investigando pero, desde el, Instituto de Conservación de Ballenas apuntan a que esta realidad y estas muertes poco usuales pueden deberse a ciertos condicionantes en donde entra el estudio de posibilidades ambientales, sanitarias y de poblacionales para esclarecer sus causas y posibles consecuencias.
La importancia del lugar ayuda a entender la preocupación. Según explica el especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina Matías Arrigazzi, estas costas son un habitat ideal para el apareamiento y la crianza. Lo que sucede en ellas afecta a una etapa especialmente delicada de la vida de las ballenas y refuerza el interés por conservar su entorno marino.
El artículo reúne las advertencias de los especialistas, las hipótesis bajo investigación y los datos del seguimiento científico. Ese recorrido permite interpretar la información con cautela, sin confundir las diferencias entre censos con un balance de muertes ni dar por resuelto el origen del episodio.
¿De qué mueren las ballenas en Chubut?
La mortandad de cientos de ballenas francas australes registrada en los últimos meses en las costas de la provincia sureña de Chubut evidencia el valor de las aguas patagónicas para la conservación de la especie, según afirmó este domingo a EFE Greenpeace Argentina.
«Es fundamental recordar el valor de las aguas patagónicas para esta especie emblemática. Estos episodios nos confirman algo crucial. Este sector forma parte del corazón de su hábitat crítico», señaló Matías Arrigazzi, integrante de Greenpeace Argentina y especialista en biodiversidad.
El biólogo explicó que las costas del sur argentino son áreas clave para el apareamiento, «para la cría, para la sociabilización de las madres con sus ballenatos».
Los casos de mortalidad se registran desde junio en la Península Valdés y en distintos sectores cercanos a Puerto Madryn, en Chubut, una de las principales zonas de reproducción de la ballena franca austral en el Atlántico Sur.
Las autoridades de Chubut y equipos científicos investigan las causas de una temporada con una mortalidad, especialmente elevada de ballenatos.
Según informaron, entre las hipótesis analizadas figura una infección bacteriana, aunque todavía no hay conclusiones definitivas sobre el origen de las muertes.
«Se trataría de una bacteria común en el mar que puede causar afección sistémica en ballenatos, no identificándose evidencias que permita atribuir la mortalidad registrada a factores de origen antrópico (causado por la actividad humana)», señalaron en un mensaje oficial difundido el viernes.
En el primer censo de la temporada 2026, realizado en septiembre, se contabilizaron 1.375 ejemplares en las costas de Chubut, entre ellos 409 crías, según datos del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet).
En 2025, el censo había alcanzado un récord de 2.110 ejemplares, de los cuales unos 800 eran crías.
Los especialistas han señalado que la diferencia entre ambas temporadas debe analizarse con cautela y que los resultados de las investigaciones serán necesarios para determinar las causas de la mortalidad registrada este año.
Arrigazzi, en tanto, afirmó que «proteger la calidad de su entorno marino es la mejor garantía para asegurar el futuro de la ballena franca austral».
La ballena franca austral llega cada año a las costas argentinas entre junio y noviembre para reproducirse y criar a sus ballenatos. La especie puede alcanzar unos 17 metros de longitud y pesar cerca de 40 toneladas en la edad adulta. En Argentina está protegida como Monumento Natural Nacional desde 1984.













