Naturaleza

Miles de ballenas irrumpen en Groenlandia mientras el Ártico pierde su frontera de hielo

El calentamiento del océano y el retroceso del hielo han abierto territorios antes inaccesibles a jorobadas, rorcuales comunes y rorcuales enanos: unas 14.500 ballenas pueden consumir cerca de un millón de toneladas de presas en apenas cuatro meses y alterar el delicado equilibrio alrededor del capelán.

Miles de ballenas irrumpen en Groenlandia mientras el Ártico pierde su frontera de hielo

Miles de ballenas transforman el ecosistema de Groenlandia. La subida de un grado en las aguas que rodean a Groenlandia ha derretido el hielo marino durante este verano, lo que ha llevado a miles de cetáceos a conquistar zonas que antes les resultaban inaccesibles. Este fenómeno está reescribiendo por completo el mapa ecológico del Ártico.

Unas 14.500 ballenas, entre jorobadas y rorcuales, han colonizado recientemente la costa oriental groenlandesa. Su presencia responde tanto al cambio climático como a la paulatina recuperación de estos enormes especímenes, tras décadas de protección contra la caza.

Esta incursión pone en jaque al capelán, que es un pequeño pez que forma parte de la fauna local. Los grandes cetáceos engullen al año cerca de un millón de toneladas de alimento, compuesto sobre todo por kril y capelán.

El proceso, conocido como borealización, desplaza la vida marina hacia el norte mientras el hábitat polar retrocede. Esta alteración entre depredadores y presas genera una profunda incertidumbre que podría perjudicar gravemente al sector pesquero regional.

Miles de ballenas transforman el ecosistema de Groenlandia y esto podría tener consecuencias nefastas

El calentamiento global del agua y la reducción del hielo marino están transformando el ecosistema costero de Groenlandia, donde tres especies de ballenas que históricamente no frecuentaban la zona se han convertido en visitantes habituales y representan una amenaza para el capelán, un pez clave para la cadena alimentaria de la zona.

Según un estudio publicado por la revista científica Frontiers in Marine Science, las aguas del este de Groenlandia albergan actualmente unas 4.000 ballenas jorobadas, 6.000 rorcuales comunes y 4.500 rorcuales enanos, especies que ahora se alimentan de forma habitual en la región.

Miles de ballenas transforman el ecosistema de Groenlandia. El fenómeno ha sido analizado durante las últimas dos décadas y coincide con el aumento de aproximadamente un grado en la temperatura del mar durante los meses de verano.

Este aumento paulatino de las temperaturas ha provocado una notable reducción del hielo marino desde el año 2000, lo que ha abierto a las ballenas zonas costeras que durante siglos estuvieron bloqueadas.

Un cambio radical a nivel ecosistémico

El cambio no afecta únicamente a las ballenas, sino que también está modificando la distribución de sus presas, especialmente el capelán (Mallotus villosus), cuya presencia en la plataforma continental groenlandesa ha aumentado al tener que desplazarse de sus zonas de alimentación, más cercanas a Islandia.

Este pequeño pez -explica el estudio- desempeña un papel fundamental al conectar «los niveles superiores e inferiores de la cadena trófica», por lo que la llegada de un número elevado de grandes depredadores ha introducido una presión en la zona que hasta ahora no existía.

Miles de ballenas transforman el ecosistema de Groenlandia. Los investigadores estiman que estas tres especies de ballenas pueden consumir conjuntamente cerca de un millón de toneladas de presas al año en los alrededor de 4 meses que habitan estas aguas, siendo una parte considerable el capelán y el kril.

El problema de la borealización

El estudio apunta a una rápida «borealización» del ecosistema marino del este de Groenlandia, un proceso que está provocando que las especies propias de esas latitudes amplíen su distribución hacia el norte, mientras que las características del Ártico retroceden.

Miles de ballenas transforman el ecosistema de Groenlandia. Los autores señalan que este proceso responde a una serie de factores, principalmente a la recuperación de las poblaciones de ballenas que hasta hace no mucho estuvieron en peligro de extinción, y a la transformación de su hábitat (calentamiento oceánico y pérdida de hielo).

La consecuencia, concluye el informe, es una «reorganización de las relaciones entre depredadores y presas» que puede afectar no solo al capelán, sino a otras especies de peces de la zona y también a la industria pesquera.

Una transformación que puede cambiar muchas cosas

Miles de ballenas transforman el ecosistema de Groenlandia. Lo que sucede frente al este de Groenlandia permite observar prácticamente en tiempo real cómo el cambio climático puede reconstruir un ecosistema desde sus cimientos.

Un océano estival aproximadamente 1 ºC más cálido, acompañado por la reducción del hielo marino desde comienzos de siglo, ha eliminado una barrera que durante siglos condicionó qué animales podían acceder a estas aguas.

Ahora, miles de ballenas transforman el ecosistema de Groenlandia, al tiempo que el capelán modifica su distribución y una enorme demanda de alimento irrumpe en una cadena trófica que ya estaba respondiendo al calentamiento.

La paradoja añade una dimensión extraordinaria al fenómeno: detrás de esta presión ecológica también se encuentra la recuperación de poblaciones de ballenas castigadas históricamente por la caza. Su regreso es una victoria de conservación, pero ocurre dentro de un Ártico que está dejando de funcionar como lo hizo durante generaciones.

La denominada borealización no significa simplemente que algunas especies viajen más al norte: supone una reorganización de depredadores, presas y recursos que puede alcanzar a los peces comerciales y, finalmente, a las comunidades humanas y a la industria pesquera que dependen de ellos.

Temas

Relacionados