Actualizado el 4 de noviembre de 2026 con los datos del IPCC (AR6), el balance climático de 2025 de AEMET y Copernicus, y el contenido de cuatro páginas anteriores de ECOticias sobre calentamiento global.
El cambio climático es la alteración del clima de la Tierra a largo plazo, y hoy la provoca sobre todo la actividad humana. El calentamiento global es una parte de ese proceso: la subida de la temperatura media del planeta. Según el informe de síntesis del IPCC, el grupo de expertos de la ONU que revisa la ciencia del clima, la temperatura global de la superficie fue en 2011-2020 1,09 °C más alta que en 1850-1900. El IPCC dice además que las emisiones humanas de gases de efecto invernadero lo han causado «inequívocamente».
Dicho de forma corta: el calentamiento global es la fiebre y el cambio climático es todo lo que esa fiebre trae consigo. Más olas de calor, hielo que se funde, mares que suben, lluvias que cambian de sitio y de intensidad.
Calentamiento global y cambio climático no son sinónimos
Se usan a menudo como si lo fueran, pero miden cosas distintas. El calentamiento global es una cifra: cuántos grados ha subido la temperatura media de la Tierra. El cambio climático es el conjunto de efectos de esa subida sobre el sistema climático, desde el régimen de lluvias hasta la química del océano.
También conviene separar tiempo y clima. El tiempo es lo que pasa hoy en tu ciudad: una helada en enero o un día de 40 °C en julio. El clima es el promedio de esas condiciones durante décadas. Un invierno frío no desmiente el cambio climático, igual que un verano tórrido no lo demuestra por sí solo. Lo que cuenta es la tendencia a lo largo de décadas.
El calentamiento, además, va rápido. El IPCC señala que la temperatura ha subido más deprisa desde 1970 que en cualquier otro periodo de 50 años de al menos los últimos 2.000 años. Sobre tierra firme el aumento llega a 1,59 °C; en el océano, a 0,88 °C.
Por qué ocurre: el efecto invernadero intensificado
La Tierra tiene un efecto invernadero natural. Algunos gases de la atmósfera retienen parte del calor que devuelve la superficie, y gracias a eso el planeta es habitable. El problema empieza cuando se añaden más gases de los que el sistema puede compensar: entonces se retiene más calor del necesario. Es el efecto invernadero intensificado.
Las causas principales son estas:
- Quema de combustibles fósiles. Carbón, petróleo y gas liberan el dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero. Según el Grupo de Trabajo I del IPCC, la concentración media de CO2 fue de 410 partes por millón en 2019, un 47 % más que en 1750 y el nivel más alto en al menos 2 millones de años.
- Metano (CH4). Procede de la ganadería, los vertederos, el arroz y las fugas de gas. Ha subido un 156 % desde 1750, hasta 1.866 partes por mil millones en 2019.
- Óxido nitroso (N2O). Ligado sobre todo a los fertilizantes agrícolas. Igual que el metano, está en su nivel más alto de al menos 800.000 años.
- Deforestación y cambios en el uso del suelo. Talar bosques libera carbono y, sobre todo, elimina sumideros: los bosques, los suelos y los océanos absorben parte del CO2 que emitimos. Cuando las emisiones superan lo que esos sumideros pueden captar, el gas se acumula en la atmósfera.
El vapor de agua aparece a veces en las listas de causas, pero no inicia el calentamiento: lo amplifica. Un aire más cálido retiene más humedad, y esa humedad retiene más calor. El agujero de la capa de ozono es otro problema ambiental, distinto de este.
¿Es natural o es culpa humana?
El clima siempre ha cambiado por causas naturales: variaciones de la órbita terrestre, de la actividad del Sol o grandes erupciones volcánicas. La diferencia es que esos factores no explican lo que se mide ahora. El Grupo de Trabajo I del IPCC calcula que el calentamiento causado por las personas entre 1850-1900 y 2010-2019 fue de 1,07 °C, con un rango de 0,8 a 1,3 °C. Es prácticamente todo el calentamiento observado.
Cuánto se ha calentado el planeta y cuánto España
El servicio europeo Copernicus situó 2025 como el tercer año más cálido registrado, con 1,47 °C sobre la era preindustrial, solo por detrás de 2024 y 2023. La media de 2023 a 2025 fue de 1,52 °C, el primer trienio por encima de 1,5 °C. Copernicus estima el calentamiento de fondo actual en unos 1,4 °C y recuerda que Europa se calienta al doble de ritmo que la media mundial.
¿Significa eso que se ha roto el límite de 1,5 °C del Acuerdo de París? No. El IPCC mide el calentamiento global como una media de 20 años, no como el dato de un año o de un trienio sueltos. Superarlo de forma puntual es un aviso, no el incumplimiento formal. El aviso se repite: según el boletín de Copernicus de septiembre de 2026, ese mes fue el segundo septiembre más cálido, con 1,63 °C sobre la era preindustrial.
En España, el informe definitivo de AEMET sobre el clima de 2025, publicado en junio de 2026, dejó una temperatura media de 15,1 °C, 1,1 °C por encima del periodo 1991-2020. Fue el tercer año más cálido desde 1961, empatado con 2024 y por detrás de 2022 y 2023. Los doce años más cálidos de la serie son de este siglo. Hubo 25 récords de días cálidos y ninguno de días fríos. En el observatorio de Izaña (Tenerife), el CO2 llegó a 427,3 ppm.
AEMET calcula que la temperatura media anual en España ha subido 1,75 °C desde 1961. Ojo con la comparación: esa cifra arranca en 1961, no en la era preindustrial, así que no se puede poner al lado del 1,47 °C mundial.
El avance climático de 2025 añadió que el verano de 2025 fue el más cálido de la serie en la España peninsular, con 24,2 °C de media, tres olas de calor y una máxima de 45,8 °C en Jerez el 17 de agosto. El informe definitivo lo deja empatado con el verano de 2022. En 2026 la tendencia sigue: septiembre de 2026 fue el más cálido desde 1961 en la península, con 3,4 °C por encima de lo normal (periodo 1991-2020). El balance anual de 2026 aún no existe.
Consecuencias y efectos del cambio climático
Los efectos ya se miden. Los más claros:
El mar sube. Lo hizo 20 centímetros entre 1901 y 2018, según el IPCC, y cada vez más deprisa: de 1,3 milímetros al año a principios del siglo XX a 3,7 milímetros entre 2006 y 2018. No lo provoca el deshielo del Ártico marino, que ya flota sobre el agua, sino el hielo que se funde sobre tierra (glaciares y casquetes de Groenlandia y la Antártida) y la dilatación del agua al calentarse. Para entender la escala del problema, conviene leer qué pasaría si se derritiera todo el hielo.
Más calor extremo. Las temperaturas récord son más frecuentes y las olas de calor cada vez más largas en España son el ejemplo más cercano.
Lluvias más irregulares. El cambio climático alarga las sequías en unas zonas y concentra el agua en menos tiempo en otras, con episodios de lluvia torrencial como las danas.
Mares más cálidos. Copernicus calcula que el Mediterráneo ha ganado 1,3 °C de temperatura superficial desde los años ochenta, y AEMET registró en 2025 los segundos mares más cálidos de España, solo por detrás de 2023.
Qué nos espera según lo que hagamos
El futuro depende de las emisiones. El IPCC trabaja con escenarios llamados SSP, que combinan cuánto contaminaremos y cómo evolucionará la sociedad. Para final de siglo (2081-2100), su mejor estimación de calentamiento sobre la era preindustrial es esta:
- Emisiones muy bajas (SSP1-1.9): 1,4 °C, con un rango de 1,0 a 1,8 °C. El mar subiría entre 28 y 55 centímetros en 2100 respecto a 1995-2014.
- Emisiones bajas (SSP1-2.6): 1,8 °C.
- Emisiones intermedias (SSP2-4.5): 2,7 °C, entre 2,1 y 3,5 °C.
- Emisiones altas (SSP3-7.0): 3,6 °C.
- Emisiones muy altas (SSP5-8.5): 4,4 °C, entre 3,3 y 5,7 °C, con el mar entre 63 centímetros y algo más de un metro por encima del nivel de 1995-2014.
Incluso en el escenario más bajo, el IPCC considera más probable que sí se alcancen los 1,5 °C a corto plazo. Estos escenarios proceden del sexto informe de evaluación (AR6), publicado entre 2021 y 2023, que sigue siendo el último disponible.
Dónde se notará más en España
El informe oficial Impactos y riesgos derivados del cambio climático en España, coordinado por la Oficina Española de Cambio Climático en 2021, usa escenarios anteriores al AR6 (los llamados RCP), así que sus cifras no se comparan una a una con las de arriba. Aun así, el dibujo es claro.
La temperatura máxima anual en la península subiría a final de siglo entre 2,0 y 3,4 °C con emisiones moderadas y entre 4,2 y 6,4 °C con emisiones altas. El aumento sería mayor en verano, donde podría superar los 5 °C, y en el interior que en el norte y el noroeste. La lluvia media bajaría entre un 4 % y un 16 % respecto a 1961-1990, sobre todo en invierno y en el sur y el Levante. En las cuencas mediterráneas andaluzas, el descenso podría llegar a entre un 18 % y un 38 % en el peor escenario.
Qué se puede hacer
La receta del IPCC tiene dos partes. Reducir emisiones (menos carbón, petróleo y gas, más renovables y eficiencia) y proteger los sumideros, como bosques y suelos sanos, que retiran carbono del aire. A la vez, adaptarse a lo que ya no se puede evitar: ciudades preparadas para el calor, gestión del agua frente a la sequía y costas protegidas frente a la subida del mar.











