La contaminación en Nueva Delhi registra 180 microgramos de partículas finas por metro cúbico, mientras Lahore alcanza los 119, en una región donde las emisiones y la escasa ventilación agravan los episodios de aire insalubre.
La contaminación en Nueva Delhi ha situado este martes a la capital india entre las ciudades con peor calidad del aire del mundo. IQAir ha registrado 180 microgramos de partículas PM2,5 por metro cúbico, una concentración equivalente a doce veces el valor guía de la OMS para la exposición media diaria. En Lahore, Pakistán, el registro ha alcanzado los 119 microgramos.
Ambas ciudades comparten un problema de contaminación que atraviesa fronteras. Según el Banco Mundial, las emisiones de Pakistán, India, Bangladés y Nepal pueden desplazarse por la cuenca atmosférica de la llanura indogangética y quedar retenidas. Entre octubre y febrero, las bajas temperaturas, la falta de viento y las inversiones térmicas dificultan la dispersión de los contaminantes procedentes del tráfico, la industria y las quemas.
En Pakistán, la Agencia de Protección Ambiental afirma haber reforzado la vigilancia con drones y patrullas nocturnas para localizar quemas y controlar instalaciones industriales. También ha comunicado la confiscación de más de 45.000 kilos de plástico destinados a la quema, una de las prácticas que alimentan estos episodios de niebla tóxica.
La contaminación en Nueva Delhi es cada vez más nefasta
Nueva Delhi y Lahore se situaron ayer martes entre las ciudades más contaminadas del mundo, con concentraciones de partículas finas que en la capital india alcanzaron niveles unas doce veces superiores a la recomendación diaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La plataforma suiza de monitoreo IQAir registró durante la jornada un índice de calidad del aire (AQI) de 255 puntos en Nueva Delhi y de 196 en la ciudad paquistaní de Lahore, ambos dentro de niveles de contaminación considerados muy perjudiciales para la salud.
La concentración de partículas en suspensión PM2.5, las de menor diámetro y capaces de penetrar en los pulmones y el torrente sanguíneo, alcanzó los 180 microgramos por metro cúbico en Nueva Delhi y los 119 en Lahore.
La OMS recomienda que la exposición media diaria a estas micropartículas no supere los 15 microgramos por metro cúbico. Rebasar de forma prolongada ese nivel aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias graves. Otras ciudades que aparecieron durante la jornada entre las más contaminadas fueron Tashkent, en Uzbekistán, Calcuta, en la India, y Daca, la capital de Bangladés.
El sur de Asia es un punto de contaminación crítico
Un informe del Banco Mundial señala que el sur de Asia, donde se concentran varias de las capitales con peor calidad del aire del planeta, comparte una misma cuenca atmosférica en torno a la llanura indogangética, a los pies del Himalaya, donde las emisiones de Pakistán, India, Bangladés y Nepal pueden desplazarse y quedar retenidas.
Durante los meses de invierno, entre octubre y febrero, las bajas temperaturas y la falta de viento favorecen episodios de inversión térmica que dificultan la dispersión del humo y mantienen las partículas cerca del suelo.
El problema se agrava por fuentes de emisión comunes en la región, entre ellas la quema de residuos agrícolas, las emisiones industriales, el tráfico y el uso de leña y carbón en los hogares. En Pakistán, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aseguró haber intensificado sus operaciones antes de la temporada de niebla tóxica.
La agencia señaló que utiliza drones y patrullas nocturnas para identificar puntos de quema y vigilar el cumplimiento de la ley, además de haber ordenado la demolición de varias instalaciones industriales y confiscado más de 45.000 kilogramos de plástico que iba a ser quemado.
Cifras comparativas
La comparación de la contaminación en Nueva Delhi también permite dimensionar el episodio de Lahore: sus 119 microgramos por metro cúbico equivalen a unas 7,9 veces la referencia diaria de la OMS. Para interpretar ambas cifras, hay que distinguir el registro de una concentración durante la jornada del promedio de exposición durante 24 horas, al que corresponde la recomendación de 15 microgramos.
La persistencia de esos niveles de contaminación aérea es la que determina si el episodio supondrá solo unas horas de aire muy contaminado o una exposición sostenida que podría llegar a durar varios días.












