El papel reciclado capaz de capturar CO2 abre una nueva vía para impulsar la economía circular y reducir la huella de carbono de materiales de uso cotidiano.
La papelera Alier, ubicada en Rosselló (Lleida), ha desarrollado prototipos que incorporan un aditivo captador de dióxido de carbono elaborado a partir de un residuo de la fabricación de acero, sin alterar las principales propiedades del papel.
Los primeros ensayos han conseguido una capacidad de captura cercana a seis gramos de CO2 por metro cuadrado al año. Con el apoyo de 76.400 euros de ACCIÓ, el proyecto ha probado esta tecnología en bolsas y materiales de construcción, como placas de yeso. El siguiente reto será validar su rendimiento en condiciones reales y avanzar hacia una posible producción industrial.
Papel reciclado con un fin loable
La empresa papelera Alier ha desarrollado un proceso por el que incorpora a su papel cien por cien reciclado un aditivo procedente de un residuo de la industria siderúrgica que tiene la capacidad de absorber dióxido de carbono sin alterar las propiedades de sus productos.
El Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat, que ha financiado con 76.400 euros la investigación de esta técnica, ha informado este domingo en un comunicado que esa tecnología se ha probado en prototipos de bolsas de papel y otras aplicaciones para el sector de la construcción, como las placas de yeso.
Esa versatilidad del proceso ha llevado a la citada empresa a analizar futuras líneas de negocio vinculadas a la economía circular.
La compañía es experta en la recuperación de papel y la fabricación de productos papeleros con valor añadido al añadirles fibras recicladas.
Captura de gases de efecto invernadero
Ahora, según ha explicado su directora de Innovación, Pilar Carnicé, tiene previsto ir «un paso más allá y desarrollar productos capaces de mantener sus prestaciones técnicas, al tiempo que adquieren una nueva funcionalidad ambiental: la captura de gases de efecto invernadero«.
«Queríamos contribuir a mitigar el cambio climático, reduciendo la concentración de CO2 del ambiente, que es el principal gas de efecto invernadero asociado al calentamiento global y, al tiempo, aportar valor ambiental al producto papelero«, agrega Carnicé.
El trabajo de investigación e innovación desarrollado por la empresa ha conseguido, finalmente, que «un producto masivo, como el papel» se haya convertido «en una herramienta complementaria de descarbonización».
El uso del residuo procedente la industria siderúrgica en el proceso de producción del papel reciclado ha llevado a conseguir un producto con capacidad de captación de cerca de seis gramos de CO2 por metro cuadrado cada año.
La empresa entiende que, con este proyecto, se han establecido además «sinergias entre sectores industriales mediante la revalorización de un residuo generado en un proceso de producción intensivo«.
La tecnología de este proceso se encuentra en fase de desarrollo, precisa la conselleria, y requiere aún «de más trabajo para optimizar las prestaciones y comprobar el comportamiento en condiciones de uso real antes de valorarlos en la escala industrial«.
Fundada en 1832 con sede en Rosselló, en la comarca leridana del Segrià, Alier es una de las papeleras más antiguas de España y tiene actualmente una plantilla de más de 250 personas.
La investigación forma parte de CAPTAPAPER, un proyecto que Alier presentó con un presupuesto de 152.800 euros y un periodo de ejecución previsto entre enero de 2024 y diciembre de 2025. La subvención de 76.400 euros equivale al 50 % de ese presupuesto. Su planteamiento incorpora aditivos para la captura y mineralización del CO2 y contempla dos destinos concretos: bolsas comerciales y papel para placas de cartón yeso. Así, la investigación conecta envases y construcción como posibles vías para extender esta funcionalidad a productos de uso masivo.












