La delegación de Brasil en la COP31 defenderá a la OMS e impulsará que exista financiación para adaptar los sistemas sanitarios al cambio climático, según ha declarado el ministro de Salud, Alexandre Padilha.
Brasil en la COP31 defenderá la cooperación internacional frente al negacionismo climático y buscará financiación para preparar los sistemas sanitarios ante las crisis ambientales. Así lo ha anunciado el ministro de Salud, Alexandre Padilha, que participará en la cumbre de Naciones Unidas prevista en Antalya, Turquía, del 9 al 20 de noviembre.
Tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, el ministro Padilha sostiene que el país mantendrá su defensa de la Organización Mundial de la Salud y responderá a las posiciones que ha tomado Donald Trump, que, según el ministro, debilitan a los organismos multilaterales. La delegación también presentará los avances en la protección de las poblaciones vulnerables y en la adaptación de los centros sanitarios.
La propuesta brasileña busca dar continuidad al Plan de Salud de Belém, presentado durante la COP30 de 2025. El objetivo ahora es impulsar una financiación que permita convertir los compromisos en mejoras concretas como unas instalaciones más resistentes, la vigilancia sanitaria, los sistemas de alerta y contar con profesionales preparados para atender emergencias climáticas.
¿Cuál será la posición de Brasil en la COP31?
El Gobierno brasileño, revitalizado por la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, mantendrá su papel de liderazgo mundial contra el negacionismo durante la COP31, la cumbre anual de Naciones Unidas sobre el cambio climático, que se celebrará en noviembre en Turquía.
Así lo afirma Alexandre Padilha, ministro de Salud e histórico aliado de Lula, quien formará parte de la comitiva brasileña que «llevará la fuerza de quienes han derrotado a una extrema derecha que niega el cambio climático«.
El político afirma que la victoria de Lula en las elecciones del pasado domingo contribuye a poner de relieve la reanudación de los esfuerzos a favor de la transición energética, la protección del medio ambiente y la adaptación del sistema sanitario público para hacer frente al cambio climático.
«Brasil continuará posicionándose en defensa de la Organización Mundial de la Salud, combatiendo el negacionismo y las posturas del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, orientadas a debilitar los organismos multilaterales», enfatizó Padilha, quien viajará a Antalya para representar a Brasil en la COP31.
Programas y resultados
Durante las agendas de la cumbre, el gobierno brasileño presentará los resultados de las inversiones en adaptación a las crisis climáticas, iniciadas el año pasado tras la COP30 en la ciudad brasileña de Belém.
«Vamos a mostrar nuestro programa de adaptación del sistema de salud en Brasil, incluida la red de protección a las poblaciones más vulnerables y las modificaciones en el patrón de construcción de nuestras unidades sanitarias», destacó.
En 2025, el ministro brasileño lanzó la iniciativa conocida como Plan de Salud de Belém, que logró la adhesión de 80 países, y ahora pretende impulsar un nuevo documento en favor del «financiamiento verde» para la adaptación climática. A través de esta financiación orientada, la intención es que cada país profundice sus iniciativas de adaptación y fortalezca sus sistemas sanitarios.
«Hoy tenemos un papel muy importante de cooperación con Colombia, que está estructurando su industria farmacéutica independiente, y con México, que está creando su sistema universal de salud«, ejemplificó.
Según datos del Ministerio de Salud, el país ha invertido 2.000 millones de dólares desde 2016 para fortalecer la infraestructura, construir hospitales en áreas vulnerables, invertir en investigación, mejorar los datos de vigilancia, desarrollar herramientas de inteligencia climática, expandir los sistemas de alerta y fortalecer el personal sanitario.
Los hospitales deben ser una prioridad
La necesidad de proteger prioritariamente a los hospitales tiene una dimensión medible. Un informe presentado por la OMS y Brasil en noviembre de 2025 explica que los centros hospitalarios afrontan un riesgo de daños por fenómenos meteorológicos extremos que es un 41% mayor que en 1990.
Además, solo el 54% de los planes nacionales de adaptación sanitaria evalúa cuáles son los riesgos para sus propias instalaciones. Esa carencia compromete una condición básica de cualquier respuesta a las emergencias: que los servicios de salud puedan seguir funcionando aun cuando aumenta la necesidad de atención.













