Parques Nacionales de Argentina y la organización Aves Argentinas han abierto una votación para elegir los nombres de una pareja de aguará guazú del Parque Nacional Ansenuza, en Córdoba. Puede votar cualquier persona desde cualquier punto del país. Los dos animales llevan collares satelitales y, según las cámaras trampa, crían juntos a cuatro cachorros.
El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), al que en España se suele llamar lobo de crin, es el cánido más grande de Sudamérica. La Administración de Parques Nacionales (APN) lo define como una especie «emblemática y amenazada» en Córdoba y en todo el país. Los nombres ganadores se anunciarán el jueves 5 de noviembre.
Cuatro cachorros ante las cámaras
A lo largo de este año, el equipo del parque colocó cámaras trampa en los puntos que más frecuenta la especie. Así descubrió que la pareja vive ahora la «crianza compartida de cuatro cachorros», según la nota del 28 de octubre. Para una especie amenazada, no es poca cosa.
La APN espera que esas crías refuercen la población del área protegida y de toda la región de Ansenuza. El comunicado, eso sí, no dice cuántos aguarás viven hoy dentro del parque. Ni tampoco cuántos cachorros suelen salir adelante.
Mistol, Mampa o Chúcaro
Las tres opciones las propusieron el parque, Aves Argentinas y los alumnos de la Escuela José Martí de Los Pozos. Este pueblo está muy cerca de donde viven los animales. Antes de proponer nada, los chavales hicieron un taller para conocer mejor a la especie.
En la primera opción, Mistol y Luna, el macho lleva el nombre de un fruto nativo que también come el aguará. Luna alude a que la hembra hace buena parte de su vida de noche. La segunda, Mampa y Navira, sale de la lengua de los sanavirones, en la que mampa significa «agua que corre».
Con la tercera llega la sorpresa. Chúcaro habla del carácter arisco y bravo del macho. Cucusa, en cambio, se refiere a la cabeza pequeña de la hembra, que tiene las menores medidas registradas en la zona.
Un collar satelital desde abril
El seguimiento de la pareja empezó bastante antes del concurso. A finales de abril, la APN contó que había capturado a la hembra, de unos 3 años, con jaulas trampa pensadas para no hacerle daño. Tras comprobar que estaba sana, la soltaron en el mismo sitio con su collar.
Ahora los dos animales llevan uno. Con esos datos, los técnicos quieren saber cómo se mueve la pareja, qué come y qué rincones usa para criar, sin molestarla. Es un método parecido al de los collares satelitales que Costa Rica pone a sus jaguares.

Según la APN, era la primera vez que se seguía así a un aguará en esta región. Todo forma parte del Proyecto Aguará, que comparten Aves Argentinas, el parque y la Provincia de Córdoba. En el fondo, lo que se busca es convertir esos mapas en medidas de protección.
Un macho rescatado en octubre
La pareja no es el único aguará que ha dado que hablar este mes en Ansenuza. El 19 de octubre, la APN anunció la liberación de un macho en el parque. Tenía tres o cuatro años, pesaba unos 25 kilos y lo habían rescatado a principios de mes en Villa Santa Rosa.
El animal pasó por el Centro de Rescate Tatú Carreta, donde lo estabilizaron y revisaron su salud. Antes de soltarlo le pusieron un chip para poder identificarlo en el futuro. En la suelta estuvieron también la Policía Ambiental de Córdoba y guardaparques nacionales y provinciales.

El mayor lago salado de Sudamérica
El Parque Nacional Ansenuza nació en 2022 para proteger el Mar de Ansenuza, la antigua laguna Mar Chiquita que iba a ser parque nacional. Según su ficha oficial, conserva más de 661.000 hectáreas del Chaco Seco y el Espinal. El humedal completo ronda el millón de hectáreas y guarda el mayor lago de agua salada de Sudamérica.
Ese lago es, además, el quinto más grande del planeta. Junto con los Bañados del Río Dulce, la zona reúne el 66 % de las especies de aves migratorias y playeras vistas en Argentina. Por eso es sitio Ramsar.
El aguará encaja en ese paisaje como un guante. Vive en pastizales, bañados y esteros, unos ambientes que pierden terreno en todo el mundo. Según la APN, que aparezca suele indicar que el entorno está bien conservado.
Rutas de la pareja, sin publicar
Lo que más interesa, de momento, sigue sin conocerse. Las notas oficiales no dicen cuántos kilómetros recorre la pareja ni si los cuatro cachorros están bien. Tampoco hay todavía un recuento de la especie en Ansenuza.
Argentina ya sabe lo que da de sí una apuesta larga, como muestra el regreso de los yaguaretés a los Esteros del Iberá. ¿Servirá un concurso de nombres para que más gente se fije en el lobo de crin? Al menos, ahora tiene cara y collar.
La convocatoria para elegir los nombres ha sido publicada por la Administración de Parques Nacionales de Argentina.
Foto: Augusto Distel / Administración de Parques Nacionales













