Los pulpos de Baleares que se pescan con nasa cerca de la costa pesan de media 1,47 kilos. Los que sube la flota de arrastre rondan el medio kilo, casi tres veces menos. Es la conclusión principal de un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), presentado en Palma el 23 de octubre de 2026.
El trabajo, del Centro Oceanográfico de Baleares, deja además una sorpresa en plena época de mares más cálidos. El pulpo común de las islas sigue criando sobre todo entre mayo y agosto. Son los mismos meses que ya se describieron allí hace unas tres décadas.
Casi kilo y medio por pulpo
El equipo reunió 1.571 pulpos y llevó 874 al laboratorio para medirlos uno a uno. Los de las nasas tienen de media un manto (la «cabeza» que todos reconocemos en la pescadería) de 14,3 centímetros. Los del arrastre se quedan en 9,5.
En la báscula, la distancia crece todavía más. «Las diferencias son notables», explican Nuria Zaragoza y María Valls, investigadoras del centro y coautoras del trabajo. Los pulpos artesanales pesan 1.466 gramos de media, y los del arrastre, 499.
¿Cómo puede haber tanta diferencia en el mismo mar? La clave está en dónde trabaja cada flota. Las nasas se calan sobre todo a menos de 50 metros, mientras que el arrastre faena más hondo, así que cada una se lleva una parte distinta de la población.
Hembras maduras con 1,23 kilos
Ese reparto pesa también en un dato clave para gestionar la pesca. Hablamos del tamaño al que el animal ya puede reproducirse. Según el IEO, la mitad de las hembras artesanales son maduras con 1,23 kilos, y en el arrastre la cifra baja a 0,49.
Los machos, en cambio, maduran con tallas bastante menores que las hembras. El artículo científico añade otro detalle curioso. En primavera abundan más las hembras y en otoño los machos, algo que los autores ligan a su forma de reproducirse.
Por eso el equipo insiste en mirar las dos flotas a la vez. Si solo se estudiara una, los cálculos saldrían torcidos. En sus palabras, juntar ambos datos «resulta fundamental para conocer adecuadamente la biología de la especie».
Un calendario de cría intacto
En otras zonas del Atlántico y del Mediterráneo, el calentamiento del agua ya ha movido al pulpo. Algunas poblaciones han cambiado sus épocas de cría y otras se han ido hacia el norte. Ahí está el auge de pulpos grandes en el mar del Norte.
En Baleares, de momento, no se ve ese desajuste. Mayo, junio, julio y agosto siguen marcando el pico reproductor, como hace unos 30 años. Y no es poca cosa.
El dato sirve para revisar las normas de las islas, que combinan descanso semanal, veda y un peso mínimo de desembarque. En Ibiza y Formentera, la resolución del Govern balear de mayo de 2026 fijó la veda entre el 15 de julio y el 15 de octubre. Se aplica a menos de 50 metros de profundidad.
Cangrejos primero, peces después
Para saber qué come, el equipo revisó 583 estómagos. Por número, las presas que más aparecen son los crustáceos. En peso, en cambio, mandan los peces y otros moluscos, que juntos suman la mayor parte de lo que se come.
Cuando el manto llega a unos 11 centímetros, el menú cambia y entran más peces. Ese salto coincide, más o menos, con el tamaño al que maduran las hembras. Los autores sospechan que la energía que exige reproducirse tiene algo que ver, aunque no lo dan por cerrado.
Su gusto por los crustáceos tampoco es un detalle menor en el Mediterráneo. Hay trabajos que apuntan a que el pulpo puede frenar la expansión del cangrejo azul, una especie invasora que llegó desde América.
La duda de los 28 grados
Falta aclarar por qué los pulpos de la costa son tan grandes. Los investigadores miran a la temperatura. En verano, el agua poco profunda de las islas puede llegar a 28 grados, y por debajo de 50 metros es más fría y estable.
Pero ellos mismos piden prudencia, porque cada arte selecciona a su manera y faena en hábitats distintos. Parte de la diferencia puede venir de la forma de pescar y no solo del animal. Con el cambio de dieta pasa algo parecido.
Tampoco hay que perder de vista cómo es este animal. El pulpo común crece rápido, vive poco y su abundancia sube y baja con el ambiente, la cría y la supervivencia de las larvas. Por eso los autores piden actualizar estos datos a menudo, justo cuando la especie está en pleno debate sobre las granjas de pulpos y su prohibición en España.
El estudio ha sido publicado en la revista científica Fishes, y el instituto lo explica en esta nota de prensa del IEO-CSIC.
Foto: Proyecto PESCAPOP, Centro Oceanográfico de Baleares (IEO-CSIC)










