Un estudio cuestiona el papel de los cometas en el origen de la vida: el problema está en el impacto

Victoria H.M.
Publicado el 29 de octubre de 2026 a las 11:47
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Núcleo de dos lóbulos del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko fotografiado por Rosetta.

Un estudio liderado por la Universidad de Cambridge cuestiona que estos cuerpos celestes fueran una fuente eficaz de las moléculas orgánicas esenciales para la aparición de la vida hace unos 4.000 millones de años.

Según las simulaciones publicadas en Scientific Reports, «la velocidad y el ángulo de entrada de los cometas habrían dificultado que compuestos frágiles, como el cianuro de hidrógeno (HCN), sobrevivieran al impacto y alcanzaran la superficie en cantidades suficientes». Ante esto, los investigadores plantean que los precursores químicos de la vida pudieron formarse mediante procesos terrestres o llegar a través de impactos de asteroides, más habituales que los cometarios.

Sin embargo, especialistas españoles advierten de que los resultados no descartan por completo la contribución extraterrestre,

¿Los cometas tienen algo que ver en el origen de la vida terrestre?

¿Y si los cometas no fueron los que aportaron y sembraron los componentes moleculares básicos para la vida en la Tierra? Porque un nuevo estudio liderado por la Universidad de Cambridge desafía esa teoría y mantiene que la llegada de los elementos esenciales podría haber sido una casualidad aislada, casi imposible.

Mediante avanzados modelos informáticos, los investigadores han apuntado que aquellos cuerpos celestes viajaban (hace unos 4.000 millones de años) a una velocidad excesiva y con un ángulo demasiado inclinado respecto a la atmósfera, por lo que sugieren que las frágiles moléculas orgánicas se vaporizarían al impactar; hoy publican los resultados de su trabajo en la revista Scientific Reports.

Los científicos han señalado que la hipotética llegada de componentes esenciales como el cianuro de hidrógeno habría sido, en el mejor de los casos, una casualidad sumamente aislada y casi imposible, y sugieren una alternativa: que los precursores químicos de la vida podrían haberse originado mediante procesos internos terrestres o a través del impacto constante de asteroides.

Históricamente los científicos han mantenido que los cometas eran importantes para el origen de la vida en la Tierra porque transportaban moléculas que contenían carbono y nitrógeno -imprescindibles para la vida-, pero los autores de este estudio plantean ahora numerosas dudas.

«Es una idea un tanto romántica, pero nuestros resultados sugieren que es muy improbable”, ha señalado el investigador principal, Richard Anslow, del Instituto de Astronomía de Cambridge, en el resumen facilitado por la Universidad.

Para llevar a cabo su estudio, los investigadores han utilizado avances recientes en simulaciones de impacto de cometas, interacciones cometa-atmósfera y modelado dinámico del origen y la evolución de los cometas, y han concluido que, aunque no se puede descartar por completo la llegada exitosa de moléculas prebióticas, sería extremadamente improbable.

Los investigadores centraron su trabajo en el cianuro de hidrógeno (HCN), una importante molécula prebiótica que se encuentra habitualmente en los cometas del Sistema Solar, y sus simulaciones demostraron que, incluso en el raro caso de que las moléculas sobrevivieran al impacto con la Tierra, los impactos que proporcionaran una concentración útil eran extremadamente infrecuentes.

¿De dónde surgieron entonces las semillas moleculares de la vida en la Tierra? Los investigadores señalan varias posibilidades, entre ellas la síntesis de esas moléculas tras el impacto de asteroides, que chocan contra la Tierra con mucha más frecuencia que los cometas, o bien que los precursores químicos se formaron a partir de procesos que ocurrieron en la propia Tierra, sin ninguna interferencia externa.

Los investigadores creen que sus resultados podrían ser útiles para la búsqueda de vida en otros sistemas, especialmente cuando entren en funcionamiento los sucesores del Telescopio Espacial James Webb (JWST), como el propuesto ‘Observatorio de Mundos Habitables’.

Algunos investigadores españoles han valorado la metodología usada, pero han señalado también las importantes limitaciones que a su juicio presenta, al centrarse solo en una molécula (HCN) y pasar por alto la complejidad geoquímica o la presencia de otros elementos orgánicos, por lo que advierten que no se debe descartar por completo la contribución de los cometas ni extrapolar de forma exagerada unas conclusiones que refutan un mecanismo de entrada muy específico.

El astrobiólogo César Menor, profesor de Bioquímica en la Universidad de Alcalá de Henares, considera que el artículo no demuestra que los cometas no contribuyeran al origen de la vida, sino que calculan que un mecanismo concreto de aportación de moléculas prebióticas -la entrega directa de HCN intacto y en concentraciones elevadas-, resulta poco probable.

En declaraciones facilitadas a los medios por el Science Media Center (SMC), una oficina independiente que recopila recursos que contribuyen a entender el alcance de muchos eventos o descubrimientos científicos, ha incidido en no confundir la baja probabilidad de un mecanismo particular con la ausencia de una contribución cometaria al origen de la vida.

Y ha apuntado que lo interesante del trabajo «es que aporta restricciones físicas importantes y obliga a revisar algunas hipótesis demasiado simplificadas sobre el suministro extraterrestre de moléculas orgánicas».

Jesús Martínez Frías, geólogo planetario y astrobiólogo del Instituto de Geociencias (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Complutense de Madrid) ha señalado al SMC que la investigación no contradice claramente lo ya existente, «pero sí muestra incertidumbres, cuestionamientos y limitaciones con respecto a las evidencias experimentales ligadas a misiones cometarias y a numerosos estudios previos».

A su juicio, las conclusiones de este estudio no refutan, pero sí desafían mucho de lo que actualmente se sabe sobre los cometas, su riqueza en compuestos orgánicos y su contribución, junto con los asteroides, al origen de la vida en la Tierra.

La riqueza química de los cometas cuenta con pruebas directas. En 2016, el equipo de la misión Rosetta publicó la detección de glicina y fósforo en la coma del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. La glicina es un aminoácido presente en las proteínas y el fósforo forma parte del ADN y las membranas celulares. Ambos hallazgos ayudan a precisar la incógnita: encontrar ingredientes relevantes en un cometa no demuestra que sobrevivieran a su llegada a la Tierra ni que se acumularan donde podían participar en reacciones precursoras de la vida.

Victoria H.M.

Victoria H.M.

Licenciada en Periodismo, itinerario cultural, desde el año 2005 y con más de 20 años de experiencia profesional tanto en medios convencionales escritos como en gestión de contenidos online y en agencias de comunicación y marketing digital. Formación y experiencia que he complementado con estudios de Marketing Digital, así como con un Máster por la Universidad de Barcelona en Gestión de Instituciones y Empresas Culturales.

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