Santander lleva más de una década segando menos algunas de sus zonas verdes, y ahora el cambio se puede contar en especies de mariposas. Durante tres años, los técnicos de SEO/BirdLife recorrieron cinco parques de la ciudad. En la hierba que se deja crecer encontraron 22 especies, frente a solo 10 en el césped segado.
El trabajo forma parte de Santander Capital Natural, el proyecto de biodiversidad urbana de la ciudad, en el que SEO/BirdLife se encarga del seguimiento de fauna. La idea de fondo es fácil de entender. Donde no pasa la segadora salen flores, y con las flores vuelven las mariposas, incluidas algunas bastante exigentes.
Cinco parques, dos tipos de césped
Los recorridos se hicieron en el Parque 2020, Mataleñas, Las Llamas, La Remonta y La Vaca. En cada uno, el equipo caminó 15 minutos por una zona segada y otros tantos por una sin segar. Usaron el método BMS (Butterfly Monitoring Scheme), pensado para contar mariposas de forma comparable.
Al comparar dos zonas del mismo parque se evitan muchas trampas. El suelo, el clima y el ir y venir de paseantes son parecidos. Así, buena parte de la diferencia la marca la siega.
¿Y por qué tanta distancia entre 22 y 10? Las mariposas se alimentan del néctar de las flores. En el césped recién cortado la floración no llega a producirse o es muy escasa, así que apenas hay comida.
Macaón y doradas en la hierba
En las zonas segadas aparecieron sobre todo especies generalistas, las que salen adelante en sitios degradados o alterados. En la hierba alta estaban esas mismas y también otras especialistas. Estas últimas necesitan condiciones ecológicas más exigentes para vivir.
Tres de ellas solo se vieron en las áreas sin segar durante los recorridos. Son la mariposa macaón, la dorada de orla ancha y la dorada oscura.
Según la nota de SEO/BirdLife, segar menos favorece hábitats más ricos. Hay más especies de plantas y más flores, que se abren de forma escalonada durante la primavera. Por eso las praderas floridas sirven para conservar la fauna urbana.
Colias, blancas y vanesas
En primavera es habitual ver en estas zonas la colias común, de un amarillo intenso. También vuelan varias blancas, como la blanca de la col, la verdinervada o la esbelta. Todas son piéridos, la familia más frecuente en Santander.

En los recorridos también salieron siete especies de ninfálidos, la familia más diversa de las observadas en la ciudad. Entre ellas están la vanesa común, la vanesa de los cardos, la mariposa de los muros y la mariposa pavo real.
De los parques a las rotondas
Segar menos no solo ayuda a los insectos. Blanca Serrano, técnica de SEO/BirdLife en Santander Capital Natural, lo describe como «una pequeña cesión de espacio por parte de la ciudadanía a la naturaleza». A cambio, la gente ve especies muy vistosas en su día a día, «sin necesidad de desplazarse».
Además de dejar crecer la hierba, la ciudad ha sembrado praderas floridas en distintos parques e incluso en algunas rotondas, según la misma nota. Quien pase por una de esas rotondas en mayo, entre coches y humo, nota el contraste a simple vista.

A primera vista, la hierba alta puede parecer dejadez. Pero tiene un motivo, y en ecoticias.com ya contamos qué pasa con las siegas y los desbroces en primavera y por qué afectan tanto a la fauna urbana.
Una guía con 34 especies
En el municipio hay más mariposas de las que salieron en estos recorridos. La Guía de Mariposas de Santander, editada por SEO/BirdLife dentro del proyecto, recoge 34 especies diurnas.
Gracias a los vecinos, la lista sigue creciendo. En el proyecto de iNaturalist dedicado a la ciudad, donde cualquiera puede subir fotos de animales y plantas con su ubicación, ya se han citado 28 especies de mariposas.
A eso se suman paseos y talleres sobre mariposas. Es el mismo proyecto que ha seguido con cámara la crianza del autillo europeo en Santander, otra señal de que la ciudad mira con lupa su fauna más cercana.
Faltan los ejemplares, no las especies
Conviene leer estos datos con sus límites. La nota habla de número de especies, no de cuántas mariposas vuelan en cada zona. Tampoco detalla cómo ha cambiado cada parque de un año a otro, y no se ha publicado como artículo científico revisado.
Aun así, el resultado encaja con lo que se ve a mayor escala. El seguimiento nacional alerta de retrocesos de las mariposas en el sur mediterráneo de España. Y los registros europeos confirman el declive de los polinizadores en Europa durante el último siglo.
Frente a eso, unos metros de hierba sin cortar parecen poca cosa. En Santander han bastado para que vuelen más del doble de especies que en el césped, como detallan la nota de SEO/BirdLife y la noticia oficial de Santander Capital Natural, publicada el 28 de octubre de 2026.
Foto: Santander Capital Natural












