Un estudio liderado por la EBD-CSIC y publicado en PNAS documenta el declive de los polinizadores: la mayoría de las especies de abejas silvestres y aproximadamente la mitad de los sírfidos pierden terreno.
Declive de los polinizadores
Las abejas silvestres y las moscas de las flores siguen presentes en Europa, pero muchas ocupan cada vez menos territorio. El declive de estos polinizadores afecta a la mayoría de las especies de abejas y aproximadamente a la mitad de los sírfidos analizados durante un siglo.
Un equipo internacional de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) liderado por Carlos Martínez-Núñez, ha estudiado entre 1921 y 2020 más de cuatro millones de registros .
El trabajo, publicado en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America), abarca cerca del 90 % de las especies conocidas de abjas en ambos grupos en Europa.
Las pérdidas de abejejas son especialmente preocupantes en las regiones atlántica y continental. Los investigadores advierten de que conservar un número aparentemente estable de especies puede reducir su retroceso geográfico, aunque todavía existe margen para recuperar hábitats y frenar la tendencia.
Las abejas son claves para la agricultura en la UE
Ese retroceso tiene una consecuencia agrícola concreta. Según la UE, alrededor de cuatro de cada cinco especies de plantas de cultivo y flores silvestres de Europa dependen, al menos parcialmente, de la polinización animal. Cabe recordar que su iniciativa sobre polinizadores de 2018 estimaba que los insectos aportaban directamente casi 15.000 millones de euros a la producción agrícola anual de la Unión Europea.
En el último siglo, la mayoría de especies de abejas y aproximadamente la mitad de los sírfidos o moscas de las flores -los dos grupos de polinizadores más importantes del planeta-, han sufrido una disminución en Europa. Todavía no es una extinción masiva, pero sí una llamada de atención.
Tras analizar más de cuatro millones de registros entre 1921 y 2020, que engloban al 88 % de las 3.051 especies de abejas silvestres y sírfidos que hay en Europa, un equipo internacional de científicos ha constatado que la mayoría están desapareciendo progresivamente de sus áreas de distribución.
Los resultados del estudio, liderado por Carlos Martínez-Núñez, de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (EBD-CSIC), se han publicado este lunes en la revista PNAS.
El trabajo muestra que el declive de los polinizadores sigue tendencias diferentes, según las regiones y tipos de insectos. Así, la riqueza de estas especies se ha mantenido relativamente estable en muchas regiones, menos en la Atlántica y la Continental, donde ha disminuido considerablemente.
Además, mientras que algunas especies especialistas y parásitas han sufrido caídas importantes, la riqueza de especies en las zonas alpinas ha aumentado posiblemente favorecidas por el calentamiento en las altas latitudes y áreas de montaña.
Y, aunque los autores subrayan que no se ha detectado una extinción masiva de los polinizadores en el continente -ya que la gran mayoría de especies también se han detectado en años recientes-, advierten de que estas alteraciones anticipan un futuro complicado para las abejas y los sírfidos.
Ambos grupos «son esenciales para la polinización de las plantas silvestres y los cultivos y también para otras funciones ecológicas como el control de plagas», apunta a EFE Carlos Martínez-Núñez.
El investigador del CSIC cree que todavía se puede revertir la tendencia pero, para eso, «es importante actuar cuanto antes. Recuperar hábitats, mantener flores durante todo el año, reducir el uso de pesticidas y conservar los paisajes agrícolas diversos puede ser clave para conservar y restaurar las poblaciones de polinizadores en Europa«, defiende.
«Nuestros resultados muestran que todavía hay margen de actuación: la mayoría de especies siguen presentes en Europa (no se han extinguido todavía), aunque estén perdiendo terreno, y eso nos da una oportunidad para frenar sus declives antes de que sean demasiado tarde«, concluye.
Amenazas
Entre las principales amenazas para los polinizadores, el estudio cita la pérdida y fragmentación del hábitat provocada por la intensificación del uso agrícola de la tierra a lo largo del último siglo y el uso de plaguicidas y contaminantes ambientales, que ejercen una presión directa sobre la riqueza, abundancia y capacidad de dispersión de las especies.
Junto a estos factores causados por los humanos, el estudio cita además al cambio climático y al aumento de las temperaturas que han perjudicado a las especies adaptadas al frío (han reducido su rango de distribución significativamente) y ha favorecido a las especies adaptadas a climas cálidos.
La especialización también supone una amenaza, sobre todo para las especies que dependen de alimentos específicos (especies oligolectas) o para las que actúan como parásitos, porque ambas se ven gravemente afectadas cuando disminuyen las plantas u hospedadores que necesitan.
El declive de los polinizadores en Europa no es homogéneo
El análisis a gran escala revela que el declive de los polinizadores en Europa no es homogéneo, sino que varía considerablemente según las condiciones ecológicas, el uso del suelo y el clima en cada región europea.
La que muestra pérdidas más severas y sostenidas en las poblaciones de abejas y sírfidos es la región atlántica (Reino Unido, Bélgica, Países Bajos y el oeste de Francia) que ha sufrido una intensa transformación agrícola e industrial. En este área, la mayor parte de las pérdidas de especies se registró antes de 1971.
En la región continental el declive de estas especies ha sido moderado, igual que la alteración antropogénica del paisaje. Aquí, los sírfidos han comenzado a experimentar reducciones más marcadas recientemente.
La región alpina es la gran excepción: Según el estudio, en las áreas de montaña la riqueza de especies ha aumentado o se ha estabilizado gracias al calentamiento global, que ha permitido a las especies adaptadas a temperaturas más cálidas expandirse hacia mayores altitudes .
En las regiones boreal y mediterránea, la riqueza de especies se ha mantenido relativamente estable en el último siglo pero los datos más recientes (desde 1971) revelan que la pérdida de ocupación en las abejas se ha acelerado, lo que indica que las zonas con climas extremos están siendo más vulnerables al cambio climático.












