Vegetación antártica: solo el 21,4 % está protegido y un estudio identifica 92 zonas prioritarias

Sandra M.G.
Publicado el 28 de octubre de 2026 a las 09:04
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Musgos y líquenes de la vegetación antártica sobre un terreno rocoso junto al hielo.

Una investigación con participación del CREAF propone ampliar la protección de la vegetación antártica en 44 kilómetros cuadrados esenciales para conservar sus comunidades de plantas, musgos y líquenes.

La vegetación antártica sostiene pequeños ecosistemas que son capaces de sobrevivir al frío extremo, pero solo el 21,4 % de su cubierta se encuentra dentro de zonas protegidas. Un estudio liderado por la Universidad de Edimburgo, con participación del CREAF, identifica importantes lagunas en la conservación y propone 92 localizaciones prioritarias en la Antártida para ampliar la protección.

Las áreas seleccionadas suman 44 km² y se concentran principalmente en la península de Fildes, el valle de Taylor y las colinas de Vestfold. Para identificarlas, el equipo combinó imágenes satelitales de alta resolución con información sobre las amenazas de especies invasoras, la singularidad de las comunidades vegetales y su proximidad a las bases científicas.

La investigación, publicada en Biological Conservation, recuerda la importancia de una cubierta formada por dos especies de plantas con flor, unas 150 especies de musgos y 400 de líquenes. Estos organismos intervienen en los ciclos del carbono y del agua, además, ofrecen alimento y refugio a insectos y microorganismos. La propuesta ya se ha presentado al Comité para la Protección del Medio Ambiente del Tratado Antártico.

Vegetación antártica: problemas en el sur profundo

Solo el 21,4 % de la cubierta vegetal de la Antártida -clave, por ejemplo, para regular el ciclo de carbono y del agua- se encuentra dentro de zonas protegidas, alerta un estudio de la Universidad de Edimburgo en el que participa el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) de Cataluña.

Publicada en la revista ‘Biological Conservation’, la investigación ha identificado 92 localizaciones prioritarias para ampliar la protección vegetal del continente helado y ha presentado su propuesta al Comité para la Protección del Medio Ambiente del Tratado Antártico.

Para determinar el porcentaje protegido de la vegetación antártica y seleccionar las zonas más urgentes, el equipo utilizó datos satelitales de alta resolución sobre la cubierta vegetal y analizó factores como la amenaza de especies invasoras, la irremplazabilidad de las comunidades vegetales y su proximidad a las bases científicas.

Solo dos especies vegetales con flor sobreviven en la Antártida

La cubierta de vegetación antártica está compuesta únicamente por dos especies de plantas con flor, además de unas 150 especies de musgos y 400 de líquenes adaptados al frío extremo que resultan esenciales para servir de alimento y refugio a insectos y microorganismos.

«El estudio ofrece hasta la fecha la evaluación más exhaustiva del estado de la vegetación antártica y revela que existen importantes lagunas de protección en todo el continente», explica la investigadora del Trinity College de Dublín y asociada al CREAF, Mariana García.

Las áreas identificadas para priorizar esta conservación, que en conjunto apenas suman 44 kilómetros cuadrados de superficie en todo el continente, se concentran mayoritariamente en la península de Fildes, el valle de Taylor y las colinas de Vestfold.

«Nuestros resultados muestran que, en la actualidad, amplias zonas de esta vegetación quedan fuera de la red de espacios protegidos existente», subraya la autora principal del trabajo en la Universidad de Edimburgo, Charlotte Walshaw.

El equipo de investigadores concluye que el siguiente paso consistirá en combinar la observación por satélite con expediciones sobre el terreno para consolidar las bases de la futura protección ambiental del continente.

La cobertura vegetal se multiplica

La necesidad de seguimiento cobra fuerza ante los cambios observados en la península Antártica: un estudio publicado en 2024 en Nature Geoscience estimó mediante imágenes Landsat que la superficie con probable cubierta vegetal pasó de 0,863 kilómetros cuadrados en 1986 a 11,947 en 2021, casi catorce veces más.

Ese crecimiento, detectado en una región concreta y vinculado al calentamiento global, refuerza la importancia de combinar satélites y trabajo de campo para conocer cómo se transforman estas comunidades y orientar su conservación.

Sandra M.G.

Sandra M.G.

Inicie mi trayectoria en ECOticias.com como colaboradora y después desempeñé el puesto de redactora, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

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