Los árboles urbanos pierden capacidad para enfriar cuando más los necesitamos: la sequía cambia su efecto

Sandra M.G.
Publicado el 29 de octubre de 2026 a las 12:33
Síguenos
Árboles urbanos frente al calor y la sequía en Barcelona

Un estudio realizado en la ciudad de Barcelona revela que la falta de agua limita la transpiración de los árboles urbanos durante las olas de calor, aunque la sombra aún conserva buena parte de su protección.

Los árboles urbanos ayudan a soportar el calor, pero su capacidad para enfriar el aire depende del agua que esté disponible en el suelo. Cuando una ola de calor coincide con una época de sequía, reducen su transpiración para evitar deshidratarse y ese alivio térmico puede disminuir drásticamente o desaparecer. La sombra, en cambio, sigue ofreciendo una protección importante si las copas mantienen suficiente follaje.

Es la conclusión de un estudio del ICTA-UAB, publicado en Urban Climate, que emplea un modelo meteorológico validado con mediciones de campo para analizar calles densamente edificadas de Barcelona. En condiciones favorables de humedad, la transpiración de los árboles reduce la temperatura del aire entre 1,2 y 1,7 °C durante las horas centrales del día. Cuando los suelos están secos, la protección asociada a la sombra conserva entre el 71% y el 97% de su efecto sobre el confort térmico.

El hallazgo plantea una prioridad para el diseño urbano, ya que no basta con plantar árboles, también hay que conservar sus copas y cuidar los suelos. Los autores del estudio recomiendan que se planten especies resistentes a la aridez y que mantengan follaje en verano, que las superficies sean permeables y que haya riego estratégico durante los episodios más críticos.

Cuidar de los árboles urbanos es vital para luchar contra el calor extremo

La combinación de olas de calor y sequía frena la capacidad de los árboles urbanos para enfriar el aire en las ciudades mediterráneas y la falta de humedad en el suelo limita la transpiración y el alivio térmico que aportan durante los picos de calor extremo, según un estudio.

La investigación sobre los árboles urbanos ha sido publicada recientemente en la revista Urban Climate y desarrollada por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB).

Según ha informado este instituto, los investigadores han evaluado los intercambios de calor en las calles de la región metropolitana de Barcelona mediante el modelo meteorológico BEP-Tree (Building Effect Parameterization with Trees), que simula con precisión cómo interactúan los árboles urbanos con los edificios y la atmósfera de una ciudad.

El estudio analiza el comportamiento del arbolado en calles densas de Barcelona durante episodios de calor intenso con el objetivo de determinar cómo interactúan la humedad del suelo y la masa vegetal en la reducción del calor urbano.

En condiciones idóneas de humedad en el suelo, la transpiración de los árboles urbanos reduce la temperatura del aire por término medio entre 1,2 ºC y 1,7 ºC durante las horas centrales del día, lo que permite disminuir la sensación de calor de las personas.

La sombra de las copas enfría el aire

En este sentido, la sombra de las copas desempeña un papel clave como refugio: el bloqueo de la radiación solar por parte de las hojas evita el sobrecalentamiento del asfalto y las fachadas y, por lo tanto, la exposición solar directa sobre los peatones es menor, logrando conservar entre un 71 % y un 97 % de su eficacia protectora.

Sin embargo, cuando el calor extremo coincide con periodos de sequía, la falta de agua obliga a los árboles urbanos a cerrar sus estomas para evitar la deshidratación, lo que anula el enfriamiento del aire.

Los estomas son aperturas microscópicas ubicadas en las partes verdes de las plantas y que permiten el intercambio de gases y la transpiración. En esta línea, el estudio concluye que las estrategias de planificación del verde urbano deben adaptarse a la nueva realidad climática del Mediterráneo.

Los investigadores recomiendan priorizar especies de hoja perenne o especies caducifolias -que pierdan todas sus hojas durante la época desfavorable- para conservar la densidad de las copas durante los meses de verano.

«Uno de los desafíos más grandes que afronta la ciudad es conseguir que los árboles mantengan un follaje suficiente durante los periodos de sequía, y especialmente durante las olas de calor, que es precisamente cuando más necesitamos la sombra que proporcionan», ha afirmado el investigador principal del estudio, Ricardo Segura.

Calor, exposición y refugios climáticos

El termómetro del aire no cuenta toda la exposición al calor. En las simulaciones con suelo húmedo, el estudio encontró reducciones de hasta 3,2 °C en el índice de estrés térmico UTCI y de hasta 12,3 °C en la temperatura radiante media en las zonas más expuestas al sol.

Son magnitudes distintas: esta última refleja el intercambio de radiación con el entorno y no significa que el aire se enfríe 12 ºC. La diferencia explica por qué una copa que bloquea el sol puede seguir siendo un refugio climático valioso incluso cuando disminuye la transpiración.

Sandra M.G.

Sandra M.G.

Inicie mi trayectoria en ECOticias.com como colaboradora y después desempeñé el puesto de redactora, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

Deja un comentario

Boletín semanal

Las noticias más relevantes del medio ambiente, cada lunes en tu correo

El periódico verde. Desde 2004 informando con rigor y criterio periodístico sobre medio ambiente, naturaleza, energía y cambio climático, en español y en inglés.

© 2026 ECOticias.com · El periódico verde · Desde 2004 ↑ Arriba