EòlicCat cuestiona la evaluación ambiental desfavorable que se ha hecho del parque eólico del Pla de la Tallada, de cuatro aerogeneradores y 22,8 MW, y advierte de sus consecuencias para otros proyectos renovables.
La protección del paisaje del Montgrí ha colocado al parque eólico del Pla de la Tallada, en el Baix Empordà (Girona), en el centro de una disputa entre la Generalitat y la patronal EòlicCat. El proyecto, que contempla cuatro aerogeneradores y 22,8 megavatios, ha recibido una declaración de impacto ambiental desfavorable que la asociación considera que sienta un precedente de inseguridad para el sector eólico.
Según EòlicCat, el acuerdo de la Ponencia de Energías Renovables del 21 de octubre considera compatibles los principales impactos ambientales que fueron examinados y fundamenta el rechazo en la alteración del «fondo escénico del Montgrí». Su presidente, Víctor Cusí, califica la decisión como ‘arbitraria’ y sostiene que el proyecto cumple con los criterios urbanísticos objetivos que fueron fijados por la Administración.
La Generalitat defiende, según la información recogida por Ràdio Capital, que los aerogeneradores del parque eólico del Pla de la Tallada incumplen directrices de protección del paisaje agrario, de las vistas desde miradores y de los fondos escénicos emblemáticos. La patronal reclama publicar el expediente completo para conocer los criterios aplicados y la respuesta a las alegaciones técnicas del promotor.
No al parque eólico del Pla de la Tallada
La patronal EòlicCat ha denunciado recientemente que la Generalitat ha emitido una declaración de impacto ambiental (DIA) desfavorable al proyecto de un parque eólico de cuatro aerogeneradores en el Pla de la Tallada, en el Baix Empordà (Girona), debido a su impacto paisajístico.
En un comunicado, esta organización ha asegurado que es la primera vez que la administración autonómica tumba un proyecto renovable por motivos paisajísticos, un precedente que EòlicCat cree que puede poner en riesgo otros proyectos renovables y que genera «inseguridad jurídica». El proyecto prevé instalar en esa comarca gerundense cuatro aerogeneradores con una potencia conjunta de 22,8 megavatios (MW).
Según EolicCat, el acuerdo de la ponencia de energías renovables del pasado 21 de octubre considera compatibles los principales impactos ambientales evaluados en el parque eólico del Pla de la Tallada, incluidos los relativos a las aves de la zona, y fundamenta el rechazo en «los impactos que generará en el fondo escénico del Montgrí«.
Una decisión que considera arbitraria e injusta
El presidente de EolicCat, Víctor Cusí, ha calificado la decisión de «arbitraria» y ha señalado que el proyecto cumple los criterios urbanísticos objetivos indicados por la propia Generalitat. «El mensaje que recibe el sector es que ningún proyecto está seguro, por bien tramitado que esté», ha añadido.
Esta entidad advierte de que el concepto de «fondo escénico» no establece, según su interpretación, parámetros medibles ni umbrales definidos por la normativa, por lo que considera que el mismo criterio podría utilizarse para rechazar instalaciones fotovoltaicas, líneas de evacuación eléctrica o subestaciones. La asociación lamenta que, desde la aprobación del decreto ley de 2019, las comarcas gerundenses no han incorporado ningún parque eólico.
EòlicCat ha solicitado también que se haga público el expediente completo del proyecto del parque eólico del Pla de la Tallada, incluidos los informes y las actas de la Comisión Territorial de Urbanismo de Girona, para conocer los criterios aplicados y los motivos por los que las alegaciones técnicas del promotor no han obtenido respuesta.
La consulta popular fue negativa
El conflicto por el parque eólico del Pla de la Tallada también tiene un antecedente vecinal. En la consulta popular no referendaria del 6 de diciembre de 2025, participaron 324 personas de un censo de 487; el 66,53 % se posicionó en contra de este proyecto.
La instalación de los cuatro aerogeneradores recibió 310 votos en contra y 11 a favor, según los resultados publicados por la Generalitat con datos municipales. La consulta no sustituye a la evaluación ambiental, pero documenta el rechazo local que acompaña al debate técnico sobre la implantación del parque.












