El Govern balear mantiene abierto hasta el 9 de noviembre el plazo para unirse al autoconsumo compartido del CEIP Sant Jordi, en Ibiza. Pueden apuntarse particulares y pequeños negocios con el contador a menos de cinco kilómetros de este colegio de Sant Josep de sa Talaia. La cuota es de 100 euros al año por cada kilovatio (kW), con el IVA incluido.
A cambio, reciben en su factura de la luz parte de la energía que producen las placas del tejado. Lo hacen, según el Govern, «sin tener que disponer de placas propias ni asumir el coste de su instalación». El Instituto Balear de la Energía (IBE) calcula que una casa con 1 kW puede ahorrar unos 300 euros al año, el triple de lo que paga.
Cuarenta kilovatios sobre el colegio
La instalación ocupa la cubierta del CEIP Sant Jordi, junto a la carretera del Aeropuerto. Tiene 40 kW de potencia. La promueve y la gestiona el IBE, que depende de la Conselleria de Empresa, Autónomos y Energía.
De esos 40 kW, 13 son para el Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia y 27 para vecinos y comercios. Cada vivienda recibe 1 kW y cada negocio 3 kW, aunque los locales pequeños que gastan poca luz pueden pedir solo 1 kW. Las actividades económicas no pasarán, en total, de 9 kW.
Con todas las plazas cubiertas, la ficha de la convocatoria del IBE habla de 18 casas y 3 pymes. Las cuentas cuadran. Si sobra potencia, irá a parar al Ayuntamiento.
Cien euros por cada kilovatio
¿Cómo llega hasta casa la electricidad de un tejado que está a varios kilómetros? Por la red de siempre. La energía viaja por el cableado de la distribuidora y se descuenta en la factura, con compensación de excedentes, como permite el Real Decreto 244/2019.
En la práctica, a cada vecino le toca una parte fija de lo que generan los paneles. Con 1 kW de una planta de 40, esa porción es del 2,5 %. Lo que no se gasta en el momento se compensa en el recibo del mes, según las preguntas frecuentes del IBE.
Quién puede pedir una plaza
Basta con tener a su nombre un contrato de luz en baja tensión dentro del radio de cinco kilómetros. No hace falta ser propietario, así que también vale para quien vive de alquiler. Eso sí, si hay dudas de que el contador cae dentro de la zona, la solicitud queda fuera.
Hay que aportar el DNI, una factura eléctrica, la ficha catastral y un justificante de la cuenta bancaria. Se añade una orden SEPA para domiciliar el pago. Todo se presenta por internet en la web del IBE o en una Oficina para la Transición Energética.
Cuando hay más peticiones que kilovatios, pasan primero los hogares vulnerables. Sirve, por ejemplo, tener el bono social eléctrico o cobrar el ingreso mínimo vital. El resto entra por orden de llegada de la documentación completa.
Cuatro años como máximo
Según las bases de la convocatoria, la plaza da derecho a la producción de las placas durante doce meses. Después se prorroga sola hasta cuatro años desde que arranca la instalación. Tres meses antes de ese final, el IBE abrirá otra convocatoria.
Para salir basta con avisar 15 días antes de que acabe cada año. Quien no consiga plaza pasa a una lista de reserva. Y quien deje de pagar la cuota pierde el derecho a la energía.
Hay además un detalle poco habitual. Si el suministro se corta por causas ajenas al vecino, el IBE le compensa por los días perdidos. Lo descuenta de la cuota del año siguiente.
Más de cuarenta tejados públicos
El colegio de Sant Jordi no es un caso aislado. El mapa del IBE recoge más de 40 instalaciones compartidas en Mallorca, Menorca e Ibiza, y la de Formentera figura como próxima. En el mismo municipio ya hubo en primavera otra convocatoria, de 20 kW, en la escoleta de Sant Josep.
En su web, el instituto asegura que entra el 95 % de quienes lo solicitan. También avisa de que las viviendas tienen que ser residencia habitual, sin alquileres vacacionales. No es poca cosa en una isla como Ibiza.
La fórmula ya tiene recorrido en Baleares, con convocatorias del IBE en Caimari, Llubí y Porreres. En Ibiza ya hay incluso placas solares en una estación de bombeo. Y fuera de las islas, Andalucía ya ha superado su meta de autoconsumo compartido con 71 MW.
El ahorro depende del horario
Los 300 euros son una estimación del propio IBE, no una cifra garantizada. Las placas solo producen de día, así que quien gasta casi toda la luz de noche le sacará menos partido. Por eso el instituto desaconseja bajar la potencia contratada.
La nota tampoco aclara cuántas solicitudes han llegado ni por qué se ha alargado el plazo. Las bases lo cerraban el 9 de octubre. Tampoco dice cuántos kilovatios hora (kWh) al año dará el tejado del colegio.
La nota informativa sobre este autoconsumo compartido ha sido publicada en la web del Instituto Balear de la Energía.
Foto: Govern de les Illes Balears











