Tekniker coordina el desarrollo de recubrimientos antimicrobianos con compuestos de origen natural, validados en prendas sanitarias, frigoríficos y plásticos de vehículos compartidos.
Una prenda sanitaria o el interior de una nevera pueden incorporar una defensa frente a las bacterias que responda a las condiciones de uso. El centro tecnológico Tekniker, con sede en Eibar, ha coordinado el desarrollo de recubrimientos antimicrobianos inteligentes que regulan su actividad ante cambios de temperatura o de acidez. El avance se enmarca dentro del proyecto europeo Reliance.
La tecnología de los recubrimientos antimicrobianos combina aceites esenciales de plantas no alimentarias y péptidos que han sido obtenidos de subproductos ricos en proteínas con sistemas de encapsulación y nanopartículas. El objetivo es adaptar la acción antimicrobiana a cada superficie y prolongar su duración, con alternativas reales a los biocidas convencionales.
Según los resultados que han sido comunicados por Tekniker, los tratamientos ya se han validado en ropa sanitaria, compartimentos de frigoríficos y plásticos interiores de vehículos compartidos. Cada aplicación responde a una necesidad distinta: desde frenar bacterias alimentarias y proteger superficies de contacto frecuente hasta conservar el tratamiento de las prendas, reduciendo la liberación de agentes activos durante los lavados a alta temperatura.
Tekniker y sus innovadores recubrimientos antimicrobianos
El centro Tekniker ha coordinado, dentro de un proyecto de investigación europeo, el diseño y desarrollo de recubrimientos antimicrobianos inteligentes, una nueva generación de superficies autodesinfectantes de base biológica y bajo impacto ambiental que evita la transmisión de bacterias y el uso de los tradicionales productos químicos biocidas.
Su uso ya ha sido validado en ropa sanitaria, interior de frigoríficos y plásticos de contacto continuo en vehículos compartidos, como podrían ser los autobuses, según ha informado Tekniker en una nota, en la que explica los resultados del proyecto ‘Reliance‘, desarrollado por un consorcio de 15 socios de diez países con una dotación de 5 millones de euros.
El centro tecnológico con sede en Eibar (Gipuzkoa) se ha encargado de coordinar el diseño y desarrollo de los novedosos recubrimientos antimicrobianos por su experiencia en nanomateriales avanzados y tecnologías de encapsulación, además de por su trayectoria en procesos de transferencia industrial e investigación aplicada.
Ha explicado que la iniciativa partió de la necesidad de buscar alternativas a las formas convencionales de enfrentar infecciones causadas por microorganismos patógenos y la creciente resistencia de bacterias a los antibióticos.
Una excelente alternativa a los desinfectantes químicos
«Los gérmenes son capaces de sobrevivir meses sobre superficies cotidianas de contacto frecuente, provocando miles de contagios«, indica Tekniker en su nota sobre los nuevos recubrimientos antimicrobianos, en la que recuerda que los métodos tradicionales para reducir contagios en lugares públicos, sanitarios e industriales han sido desinfectantes y recubrimientos basados en productos químicos sintéticos derivados del petróleo.
Estos presentan, sin embargo, «importantes limitaciones», pues pueden causar impactos negativos al medio ambiente y a la salud dado que «no son biodegradables y pueden favorecer resistencias microbiológicas«.
De ahí, el proyecto centrado en conseguir esa nueva generación de recubrimientos autodesinfectantes de origen biológico y bajo impacto ambiental, usando compuestos de origen natural, como aceites esenciales procedentes de cultivos no destinados a la alimentación, y péptidos antimicrobianos obtenidos de subproductos ricos en proteínas.
Dichos compuestos, explica Tekniker, se han incorporado en sistemas avanzados de encapsulación y nanopartículas funcionales capaces de proteger diferentes tipos de materiales en entornos sanitarios, domésticos o industriales.
Se activan por cambios en el pH o las temperaturas
«A diferencia de los biocidas convencionales, que liberan sus agentes activos de manera constante, los recubrimientos antimicrobianos desarrollados en el proyecto incorporan mecanismos de liberación controlada que responden a estímulos ambientales específicos, como variaciones de temperatura o cambios en los niveles de acidez (pH)», precisa el centro tecnológico vasco, que asegura que los compuestos antimicrobianos se activan solo cuando se dan las condiciones adecuadas.
La investigadora de Tekniker Miren Blanco ha explicado que «Reliance da un salto cualitativo respecto a las soluciones químicas tradicionales«, pues ofrece superficies «altamente eficaces, seguros y sostenibles, diseñadas bajo criterios de ecodiseño y economía circular para eliminar el uso de sustancias fluoradas o contaminantes y permitir el reciclaje de los materiales tratados al final de su vida útil».
La nueva tecnología de recubrimientos antimicrobianos se ha validado con éxito en tres casos de uso de sectores con altas exigencias de higiene y durabilidad. En automoción, se han aplicado recubrimientos permanentes sobre plásticos interiores de contacto continuo en vehículos compartidos para garantizar una protección higiénica constante ante el tránsito elevado de usuarios.
Por otro lado, en electrodomésticos, se ha puesto a prueba un tratamiento superficial en compartimentos de frigoríficos que reacciona ante oscilaciones de pH para frenar el crecimiento de bacterias alimentarias como la listeria. Y en textiles técnicos y sanitarios, el proyecto ha desarrollado una solución para prendas de hospitales o farmacéuticas.
Los recubrimientos antimicrobianos inteligentes liberan el agente antimicrobiano durante el uso habitual de la ropa, cuando está en contacto con el usuario, mientras que reducen su actividad en los lavados a alta temperatura, lo que evita pérdidas innecesarias de sustancia activa y alarga la duración del tratamiento.
La listeria es un problema grave
La aplicación en frigoríficos apunta a un problema que tiene unas cifras concretas: la Unión Europea registró 3.041 casos confirmados de listeriosis invasiva y 301 fallecimientos en 2024, según el informe conjunto de EFSA y ECDC. Fue el mayor número de casos que se ha notificado desde 2007.
Estos datos explican el interés por desarrollar superficies capaces de frenar a Listeria monocytogenes, aunque la validación de un recubrimiento no demuestra por sí sola una reducción de las infecciones entre sus usuarios.













