Las bacterias resistentes en aguas regeneradas para riego han sido detectadas en un estudio científico realizado en Canarias que alerta sobre la presencia de patógenos multirresistentes en agua reutilizada para agricultura.
La investigación señala la necesidad de ampliar los sistemas de vigilancia microbiológica más allá de los indicadores tradicionales para garantizar la seguridad sanitaria y ambiental.
Bacterias resistentes en aguas regeneradas para riego
Un estudio científico detecta patógenos y microorganismos multirresistentes en aguas residuales reutilizadas para agricultura en varias islas.
Investigadores de las Islas Canarias han identificado altos niveles de bacterias resistentes a los antibióticos en aguas regeneradas. Los estudios se centraron en Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, aislando 69 cepas con resistencia generalizada a múltiples fármacos.
Si bien los niveles de E. coli cumplían con los límites de seguridad europeos, otras bacterias, como Vibrio cholerae y especies de Aeromonas, revelaron una importante diversidad microbiana, lo que subraya que las pruebas con un solo parámetro pueden subestimar los riesgos para la salud.
Investigación sobre aguas reutilizadas en Canarias
Un estudio en el que ha participado la Universidad de La Laguna alerta sobre la presencia de bacterias multirresistentes a antibióticos de última línea, así como de otros patógenos emergentes en aguas residuales recicladas para riego agrícola en Canarias.
En concreto, se ha detectado este fenómeno en Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, que es donde se centró la investigación, detalla la Universidad de La Laguna (ULL) en un comunicado.
En total fueron aisladas 69 bacterias, de las cuales el 78% eran resistentes frente a, mínimo, tres familias distintas de antibióticos diseñados para eliminarlos o inhibir su crecimiento.
La muestra recogida demuestra que, aunque los niveles de Escherichia coli (E. coli) cumplieron con los límites regulatorios europeos establecidos, la elevada presencia de otras Enterobacteriaceae y la detección de patógenos oportunistas como Vibrio cholerae, Aeromonas veronii y A. hydrophila evidencian «una diversidad microbiana considerable» en el agua regenerada utilizada en Canarias.
Diversidad microbiana detectada en el agua regenerada
Estos hallazgos, según los investigadores, ponen de manifiesto el problema de utilizar el E. coli como único parámetro indicador de seguridad microbiológica, ya que no refleja presencia de patógenos ambientales no fecales.
El equipo de investigadores encargado de este estudio, entre los que figura María Martínez, del Departamento de Obstetricia y Ginecología, Pediatría, Medicina Preventiva y Salud Pública, Toxicología, Medicina Legal y Forense y Parasitología de la ULL, ha publicado un artículo publicado en la revista Microbiology Research.
En el mismo se subraya la necesidad de incorporar parámetros complementarios de monitoreo, lo que supone aplicar medidas adecuadas posteriores al tratamiento para proteger la salud pública y la sostenibilidad agrícola en islas con escasez hídrica.
Depósitos de almacenamiento y proliferación bacteriana
Los resultados de este estudio demuestran que estas aguas residuales para uso agrícola pueden actuar como reservorio y lugar de amplificación de bacterias multirresistentes, particularmente cepas productoras de carbapenemasas.
Los depósitos de almacenamiento, mediante la formación de biopelículas, no sólo incrementan la carga bacteriana total, sino que también favorecen la transferencia de genes de resistencia, ahondan los investigadores.
Los investigadores destacan el caso de Gran Canaria, donde el mayor número de depósitos de almacenamiento en la isla está asociado con un marcado deterioro microbiológico y la mayor prevalencia de resistencia a carbapenémicos.
Esto sugiere que las condiciones ambientales y las prácticas de gestión pueden facilitar de forma conjunta la diseminación de microorganismos resistentes.
A través de la perspectiva interdependiente ‘One Health’, en la que se basa este estudio, la reutilización de aguas residuales en agricultura ofrece beneficios importantes en regiones con escasez hídrica, pero presenta riesgos interconectados cuando las medidas higiénico-sanitarias no son suficientes.
Riesgos para la salud pública y la cadena alimentaria
Esta investigación recalca la posible transferencia de genes de resistencia antimicrobiana y subraya la posibilidad de contaminación y de entrada en la cadena alimentaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la resistencia bacteriana como una de las principales amenazas globales para la salud debido al alarmante aumento de infecciones causadas por bacterias multirresistentes.
Por ello, garantizar una implementación segura y sostenible requiere fortalecer la vigilancia al tratamiento de aguas y mejorar las prácticas de almacenamiento y gestión, concluyen los investigadores.
En los tanques de almacenamiento de agua regenerada pueden proliferar las bacterias resistentes mediante la formación de biopelículas, lo que favorece la transferencia genética. Gran Canaria presentó la mayor contaminación, vinculada a las prácticas de almacenamiento y a las condiciones ambientales que favorecen la persistencia bacteriana.
Aunque las aguas residuales tratadas son fundamentales para la agricultura en regiones con escasez de agua, las medidas de higiene inadecuadas conllevan el riesgo de propagar microorganismos resistentes. Los mismos podrían entrar en la cadena alimentaria, por lo que es evidente que se deben mejorar los protocolos de monitorización y seguridad.


















