La memoria de los ecosistemas redefine la prevención de incendios en Europa tras el taller internacional impulsado por la acción COST Palaeopen en Zaragoza, donde científicos y gestores forestales de una decena de países europeos concluyeron que la historia ecológica de los paisajes es esencial para afrontar la nueva realidad climática. Los especialistas defendieron que el análisis de datos históricos y paleocientíficos permite comprender mejor los regímenes naturales de fuego y anticipar incendios cada vez más intensos y destructivos.
El encuentro, liderado por Graciela Gil-Romera, investigadora del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), puso sobre la mesa un cambio profundo en la gestión forestal europea. Los investigadores alertaron de que las políticas actuales continúan apoyándose en registros demasiado recientes, ignorando procesos ecológicos desarrollados durante siglos y favoreciendo la acumulación de combustible vegetal que incrementa el riesgo de grandes incendios forestales.
La memoria de los ecosistemas redefine la prevención de incendios en Europa con nuevas estrategias científicas
Expertos europeos reunidos en Zaragoza defienden integrar paleociencia, biodiversidad y análisis histórico para reducir el impacto de los incendios extremos.
La ciencia forestal advierte sobre el peligro de los bosques con exceso de combustible acumulado. Décadas evitando cualquier chispa han generado ecosistemas saturados de biomasa seca, convirtiendo los montes en polvorines listos para estallar.
Expertos internacionales señalan que los incendios actuales son más agresivos debido a esta carga vegetal descontrolada. Estudiar el pasado ecológico y la memoria de los ecosistemas resulta vital para predecir los comportamientos extremos y diseñar estrategias de supervivencia climática que resulten efectivas.
La memoria de los ecosistemas redefine la prevención de incendios en Europa desde la paleociencia
La memoria de los ecosistemas se ha consolidado como una herramienta científica clave para interpretar cómo evolucionaron históricamente los paisajes forestales y cómo interactuaron con el fuego durante miles de años. Los expertos reunidos en Zaragoza subrayaron que comprender esos procesos resulta esencial para desarrollar estrategias eficaces frente a la crisis climática.
Graciela Gil-Romera advirtió sobre el llamado “síndrome de la línea base cambiante”, un fenómeno que lleva a considerar normales ecosistemas profundamente alterados por décadas de actividad humana y políticas forestales inadecuadas. Esta percepción incompleta dificulta diseñar medidas realmente adaptadas al comportamiento natural del territorio.
La investigadora insistió en que el objetivo no es regresar a un paisaje antiguo e inmutable, sino recuperar dinámicas ecológicas funcionales que permitan a los ecosistemas responder de forma más resiliente ante incendios extremos y episodios climáticos severos.
La paleociencia permite reconstruir antiguos regímenes de fuego mediante el análisis de carbón fósil, sedimentos, ADN antiguo y anillos de crecimiento de árboles. Estos registros ayudan a identificar patrones históricos de la memoria de los ecosistemas imposibles de detectar únicamente con datos recientes.
Los científicos coincidieron en que ignorar la memoria ecológica de los paisajes puede aumentar enormemente la vulnerabilidad de los bosques europeos ante incendios cada vez más rápidos, virulentos y difíciles de controlar.
Los investigadores alertan sobre bosques europeos con exceso de combustible
Uno de los conceptos más relevantes expuestos durante el encuentro fue el de los bosques “en deuda” de fuego, una situación provocada por décadas de supresión sistemática de incendios naturales.
Richard Bradshaw, referente internacional en dendrocronología y análisis de carbón fósil, explicó que muchos ecosistemas europeos han acumulado cantidades excesivas de biomasa inflamable debido a políticas centradas exclusivamente en extinguir cualquier foco de fuego.
La acumulación de vegetación seca y combustible forestal favorece incendios mucho más violentos y difíciles de detener, especialmente en contextos de sequía extrema y aumento de temperaturas.
Los modelos estadísticos basados en registros históricos permiten identificar territorios especialmente vulnerables y prever comportamientos extremos del fuego con mayor precisión científica.
Los especialistas consideran que entender cómo funcionaban históricamente los incendios naturales resulta imprescindible para restaurar paisajes más equilibrados y resilientes frente al calentamiento global.
La biodiversidad y la ganadería extensiva emergen como soluciones preventivas
El taller también mostró ejemplos prácticos donde biodiversidad y prevención de incendios trabajan conjuntamente para reducir riesgos forestales.
La investigadora Juliane Baumann presentó el proyecto alemán PreGraze, basado en la recuperación de la biodiversidad y de la ganadería extensiva como herramientas estratégicas para disminuir la acumulación de combustible vegetal.
El pastoreo controlado ayuda a mantener paisajes más abiertos, diversos y resistentes al fuego, reduciendo la propagación rápida de grandes incendios forestales.
Esta estrategia coincide con la experiencia del GRAF, el Grupo de Actuaciones Forestales de los Bomberos de la Generalitat de Catalunya, que utiliza la evolución histórica del paisaje para diseñar tácticas de prevención y extinción mucho más eficaces.
Los expertos destacaron que recuperar actividades rurales tradicionales compatibles con el territorio puede convertirse en una pieza clave para reducir el impacto de los incendios extremos en Europa.
Europa deberá adaptar sus políticas forestales al nuevo contexto climático
Los especialistas concluyeron que la actual crisis climática obliga a transformar profundamente la gestión forestal y ambiental europea.
Las políticas de conservación continúan basándose en modelos rígidos que muchas veces ignoran la dinámica natural del fuego y el funcionamiento histórico de los ecosistemas.
Los científicos defendieron que directivas como la Red Natura 2000 incorporen evidencias paleocientíficas para favorecer estrategias más flexibles y adaptadas a cada territorio.
Daniel García Marco, representante técnico de Castilla-La Mancha, insistió en que cualquier enfoque general debe aplicarse bajo criterios locales y teniendo en cuenta las características específicas de cada paisaje.
El aumento de incendios extremos en Europa demuestra que los modelos tradicionales de prevención ya no son suficientes frente a escenarios climáticos cada vez más inestables.
La paleociencia conecta ciencia, territorio y gestión forestal
Otro de los grandes consensos surgidos en Zaragoza fue el valor de la paleociencia como puente entre investigadores, gestores forestales y comunidades locales.
Alexis Fouilloy, responsable adjunto de la Unidad de Quemas Controladas de los Pirineos Orientales, destacó que la información histórica facilita acuerdos entre conservación ambiental, prevención y usos tradicionales del territorio.
Los registros paleocientíficos permiten comprender cómo las actividades humanas históricas convivieron con el fuego y contribuyeron a configurar muchos paisajes europeos actuales.
Los investigadores recordaron que numerosos ecosistemas considerados “naturales” son en realidad fruto de siglos de interacción entre comunidades rurales, biodiversidad y perturbaciones ecológicas.
Integrar esa memoria de los ecosistemas puede ayudar a diseñar estrategias forestales más sostenibles, seguras y socialmente aceptadas en un escenario de cambio climático acelerado.
El pastoreo tradicional y la protección de la biodiversidad surgen como defensas naturales y como una de las soluciones más eficaces. La ganadería extensiva limpia el terreno de forma sostenible, creando barreras biológicas que frenan el avance veloz del fuego.
Europa necesita actualizar urgentemente sus leyes ambientales, integrando la memoria del paisaje en sus planes de emergencia. Solo con una gestión flexible y local se podrán salvar los entornos naturales frente al calentamiento global.
¿Cuál es la verdadera importancia de la memoria de los ecosistemas?
La memoria de los ecosistemas se perfila como una herramienta científica esencial para afrontar el futuro de los incendios forestales en Europa. Los expertos consideran que recuperar el conocimiento histórico de los paisajes permitirá diseñar políticas mucho más eficaces frente a la acumulación de combustible vegetal y los efectos del calentamiento global.
El taller internacional impulsado por COST Palaeopen deja además una conclusión contundente: la prevención del fuego no puede limitarse únicamente a la extinción, sino que debe integrar biodiversidad, gestión territorial, paleociencia y adaptación climática para construir ecosistemas más resilientes y seguros.
¿Qué es la memoria de los ecosistemas?
La memoria de los ecosistemas es la información ecológica acumulada durante siglos o milenios que permite entender cómo evolucionaron los paisajes y cómo respondieron históricamente al fuego y al clima.
¿Qué papel tiene la paleociencia en la prevención de incendios?
La paleociencia reconstruye antiguos regímenes de fuego mediante carbón fósil, sedimentos y ADN antiguo, ayudando a identificar patrones históricos y riesgos futuros.
¿Qué significa que un bosque esté “en deuda” de fuego?
Significa que ha acumulado demasiada biomasa inflamable tras décadas sin incendios naturales o controlados, aumentando el riesgo de grandes fuegos extremos.
¿Cómo ayuda la ganadería extensiva a reducir incendios?
El pastoreo reduce vegetación seca y combustible forestal, favoreciendo paisajes más abiertos y resistentes frente a incendios forestales.
¿Por qué el cambio climático aumenta los incendios?
Las altas temperaturas, las sequías prolongadas y las olas de calor favorecen incendios más rápidos, intensos y difíciles de extinguir.













