La aparición de enfermedades zoonóticas como el hantavirus ha vuelto a poner sobre la mesa la importancia de reforzar estrategias globales de prevención sanitaria basadas en la relación entre personas, animales y medio ambiente. Expertos en bienestar animal advierten de que controlar la población de roedores silvestres y mantener ecosistemas equilibrados resulta esencial para reducir el riesgo de transmisión de este tipo de virus.
La responsable de Bienestar Animal de la Universidad de Alicante, Sonia Segura, ha defendido el desarrollo del modelo One Health, una estrategia internacional que entiende que la salud humana depende también de la salud animal y ambiental. La especialista recuerda que los principales transmisores del hantavirus son los roedores silvestres, capaces de eliminar el virus mediante la saliva, las heces o la orina.
Hantavirus y estrategia One Health: la clave para prevenir nuevas enfermedades transmitidas por animales
Especialistas en bienestar animal recuerdan que la salud humana, la salud animal y la protección de los ecosistemas están directamente relacionadas, especialmente ante virus zoonóticos como el hantavirus, transmitido principalmente por roedores silvestres.
La interconexión entre el bienestar humano, la fauna y el entorno natural es la base a día de hoy para implementar la prevención médica global. Los expertos sostienen que ignorar el equilibrio de los ecosistemas facilita la aparición de virus peligrosos.
El manejo de plagas y la higiene en zonas rurales resultan vitales para frenar contagios por roedores. Ventilar espacios cerrados y gestionar correctamente los residuos son acciones sencillas que evitan que enfermedades animales, es decir, zoonosis, salten a las personas.
Hantavirus: cómo se transmite este virus zoonótico a las personas
El hantavirus pertenece al grupo de enfermedades zoonóticas, es decir, aquellas que pueden pasar de los animales a los seres humanos. Los principales reservorios son diferentes especies de roedores silvestres que portan el virus sin desarrollar necesariamente síntomas graves, pero que sí pueden transmitirlo al entorno.
La infección humana suele producirse cuando una persona inhala partículas contaminadas presentes en el aire. Estas partículas pueden proceder de restos de orina, saliva o heces de roedores infectados acumuladas en espacios cerrados, almacenes, viviendas rurales o zonas con escasa ventilación.
Los expertos explican que también puede existir contagio mediante contacto directo con superficies contaminadas o, en casos menos frecuentes, a través de mordeduras. Sin embargo, el riesgo de transmisión entre personas es mucho menor que en otros virus respiratorios conocidos.
Uno de los factores que más preocupa a los especialistas es la dificultad de detectar la presencia del virus en ambientes naturales. Muchos roedores pueden convivir cerca de áreas habitadas por humanos sin que exista una percepción clara del peligro sanitario.
Por ello, los veterinarios insisten en la necesidad de extremar las medidas de higiene y mantener controladas las poblaciones de roedores silvestres, especialmente en áreas agrícolas, rurales y forestales donde el contacto con estos animales puede ser más habitual.
La estrategia One Health gana protagonismo frente a enfermedades emergentes
La estrategia One Health se ha convertido en uno de los pilares más importantes de la prevención sanitaria internacional. Este enfoque parte de una idea fundamental: la salud humana no puede separarse de la salud animal ni del estado de los ecosistemas.
Los especialistas recuerdan que muchas enfermedades emergentes detectadas en las últimas décadas tienen origen animal. Virus como el coronavirus, la gripe aviar o el propio hantavirus han demostrado cómo las alteraciones ambientales y el contacto entre especies pueden favorecer nuevos riesgos sanitarios.
Según los expertos, mantener ecosistemas equilibrados y proteger la biodiversidad ayuda a reducir las posibilidades de propagación de enfermedades zoonóticas. Cuando los hábitats naturales se degradan o desaparecen, aumenta el contacto entre fauna silvestre y seres humanos.
Además, el modelo One Health apuesta por una colaboración estrecha entre médicos, veterinarios, biólogos y epidemiólogos. El objetivo es detectar amenazas sanitarias antes de que se conviertan en problemas de salud pública de gran escala.
La Universidad de Alicante se suma así a una corriente científica internacional que considera imprescindible integrar salud humana, salud animal y protección ambiental dentro de una misma estrategia preventiva y de investigación.
¿Por qué el control de roedores es fundamental para evitar contagios?
Los roedores silvestres desempeñan un papel central en la transmisión del hantavirus, por lo que controlar sus poblaciones es una de las medidas más importantes para prevenir infecciones en humanos.
Los expertos recomiendan evitar acumulaciones de basura, mantener correctamente cerrados los recipientes de residuos y extremar la limpieza en almacenes, sótanos y espacios donde puedan refugiarse estos animales. Una mala gestión de residuos favorece la proliferación de roedores cerca de zonas habitadas.
También resulta esencial ventilar adecuadamente espacios cerrados antes de limpiarlos, especialmente en áreas rurales o viviendas que hayan permanecido mucho tiempo sin uso. Esta medida reduce el riesgo de inhalar partículas potencialmente contaminadas.
Los especialistas recuerdan además que no debe manipularse directamente ningún roedor muerto sin protección adecuada. El contacto directo con animales infectados puede aumentar las posibilidades de transmisión del virus.
La prevención pasa igualmente por reforzar campañas de información pública que ayuden a la población a identificar situaciones de riesgo y adoptar hábitos de higiene y seguridad más eficaces frente a enfermedades zoonóticas.
España mantiene una incidencia muy baja de hantavirus
Los expertos destacan que en España no se han registrado casos de hantavirus entre 2019 y 2023, una situación que refleja la baja incidencia actual de esta enfermedad en el país.
A nivel europeo, las cifras de hantavirus también continúan siendo relativamente reducidas. En 2023 se notificaron 1.823 casos en todo el continente, lo que representa una incidencia considerada muy baja en comparación con otras enfermedades infecciosas de mayor impacto sanitario.
Los especialistas subrayan que esta baja incidencia no significa que el riesgo haya desaparecido. La vigilancia epidemiológica sigue siendo fundamental para detectar posibles cambios en la expansión del virus o en las poblaciones de roedores transmisores.
El seguimiento científico permite además estudiar cómo influyen factores ambientales como el cambio climático, las alteraciones de los ecosistemas o el crecimiento urbano sobre la distribución de enfermedades zoonóticas.
Los investigadores recuerdan que la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para evitar futuros brotes, especialmente mediante políticas ambientales responsables y sistemas sanitarios coordinados.
La biodiversidad puede reducir el riesgo de enfermedades zoonóticas
Uno de los mensajes más destacados por los especialistas es que proteger la biodiversidad también puede convertirse en una herramienta de salud pública frente a virus como el hantavirus.
Los ecosistemas equilibrados dificultan que determinadas especies transmisoras proliferen de forma descontrolada. Cuando existe una gran diversidad biológica, las cadenas ecológicas funcionan de manera más estable y reducen algunos riesgos sanitarios.
Por el contrario, la destrucción de hábitats naturales puede aumentar el contacto entre fauna salvaje y seres humanos. Esto facilita la aparición de enfermedades emergentes y favorece nuevas posibilidades de transmisión entre especies.
Los expertos consideran que la conservación ambiental no solo tiene un valor ecológico, sino también sanitario. Mantener la biodiversidad ayuda a crear barreras naturales frente a la propagación de patógenos.
Por ello, la estrategia One Health insiste en que proteger bosques, ecosistemas y fauna silvestre debe entenderse también como una inversión directa en la salud de las personas y en la prevención de futuras crisis sanitarias.
Aunque en España las cifras de infección se mantienen mínimas, los científicos instan a no bajar la guardia. La vigilancia constante permite rastrear cómo el cambio climático altera el comportamiento de las especies transmisoras actualmente.
Preservar la biodiversidad funciona como un escudo biológico que limita la propagación de patógenos. Proteger los bosques y hábitats salvajes no es solo ecología, sino una inversión directa en la seguridad sanitaria de todos.
El Hantavirus y su peligrosidad
La preocupación por el hantavirus vuelve a poner de relieve la necesidad de reforzar estrategias preventivas capaces de integrar salud humana, bienestar animal y protección ambiental dentro de un mismo enfoque global. Los especialistas recuerdan que muchas enfermedades emergentes tienen origen zoonótico y requieren respuestas coordinadas.
La estrategia One Health se consolida, así como una herramienta fundamental para reducir riesgos futuros, mejorar la vigilancia epidemiológica y proteger tanto a las personas como a los ecosistemas. Controlar los roedores, gestionar correctamente los residuos y conservar la biodiversidad aparecen como medidas clave para minimizar la aparición de nuevas amenazas sanitarias.
¿Qué es el hantavirus?
El hantavirus es un virus zoonótico transmitido principalmente por roedores silvestres. Las personas pueden contagiarse al inhalar partículas contaminadas procedentes de saliva, orina o heces de animales infectados.
¿Cómo se transmite el hantavirus?
La transmisión suele producirse por inhalación de partículas contaminadas en espacios cerrados o mediante contacto directo con restos biológicos de roedores infectados.
¿El hantavirus se contagia entre personas?
La transmisión entre humanos es muy poco frecuente y mucho menor que en otros virus respiratorios. El contagio requiere un contacto muy directo.
¿Qué significa One Health?
One Health es una estrategia internacional que defiende que la salud humana, animal y ambiental están conectadas y deben abordarse conjuntamente.
¿Hay casos de hantavirus en España?
Entre 2019 y 2023 no se registraron casos de hantavirus en España, aunque los expertos mantienen la vigilancia epidemiológica y las medidas de prevención.











