Deforestación en Sudamérica agrava la crisis climática y amenaza biodiversidad y agua

Publicado el: 14 de mayo de 2026 a las 09:47
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deforestación en Sudamérica

La deforestación en Sudamérica continúa siendo una de las mayores amenazas ambientales del planeta. Un nuevo informe de Naciones Unidas revela que la región perdió cerca de 41 millones de hectáreas de bosque entre 2015 y 2025, convirtiéndose en el territorio con mayor destrucción forestal del mundo durante la última década.

La desaparición de más de diez millones de hectáreas de bosques primarios, considerados esenciales para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la regulación climática, refleja la enorme distancia existente entre los compromisos internacionales y la realidad sobre el terreno. La ONU advierte de que el objetivo mundial de detener y revertir la deforestación antes de 2030 sigue claramente fuera de rumbo.



El informe señala que la deforestación en Sudamérica está impulsada principalmente por la expansión agrícola, la urbanización y el aumento de infraestructuras, factores agravados además por el impacto creciente del cambio climático. Sequías extremas, incendios forestales, plagas y olas de calor están debilitando la capacidad de los bosques para absorber carbono y sostener ecosistemas resilientes.

Naciones Unidas recuerda que los bosques son fundamentales para frenar el calentamiento global, proteger recursos hídricos y sostener millones de medios de vida, pero alerta de que la financiación y las políticas actuales siguen siendo insuficientes para revertir esta crisis ambiental global.



Deforestación en Sudamérica: la ONU alerta sobre una pérdida forestal que amenaza el clima mundial

El nuevo informe de Naciones Unidas revela que Sudamérica lideró la pérdida neta de bosques entre 2015 y 2025 y advierte que el planeta sigue lejos de detener la deforestación para 2030.

La expansión de los cultivos industriales se consolida como la principal amenaza de las selvas sudamericanas. La voracidad del mercado global de alimentos y de madera empuja la frontera agropecuaria y arrasa ecosistemas que son vitales para el planeta.

El calentamiento global empeora la situación con incendios y sequías que anulan la capacidad de los bosques para absorber el carbono. Naciones Unidas advierte que estos refugios naturales están perdiendo su batalla contra el calor y que podrían ser irrecuperables.

Deforestación en Sudamérica alcanza cifras alarmantes según Naciones Unidas

La deforestación en Sudamérica fue la mayor registrada a nivel mundial entre 2015 y 2025, según el nuevo informe forestal de Naciones Unidas.

Durante esa década desaparecieron aproximadamente 41 millones de hectáreas de superficie forestal en la región.

La pérdida anual media superó los 4 millones de hectáreas cada año.

Especialmente preocupante resulta la desaparición de más de diez millones de hectáreas de bosques primarios.

Estos ecosistemas antiguos y complejos cumplen funciones esenciales para la regulación climática, la biodiversidad y el almacenamiento de carbono.

Los bosques primarios son prácticamente irremplazables porque concentran enormes reservas de carbono y una biodiversidad única desarrollada durante siglos.

La ONU alerta además de que los compromisos internacionales siguen lejos de lograr detener esta destrucción antes de 2030.

La agricultura continúa siendo la principal causa de la deforestación en Sudamérica

El informe identifica claramente a la expansión agrícola como el principal motor de la deforestación en Sudamérica y en gran parte del planeta.

La demanda mundial de alimentos, ganado y cultivos comerciales sigue presionando enormes superficies forestales.

También influyen actividades relacionadas con producción de madera y expansión de infraestructuras.

La agricultura mecanizada y el avance de la frontera agropecuaria aparecen entre los factores más destructivos.

La urbanización y el crecimiento poblacional aumentan igualmente la presión sobre territorios forestales.

Naciones Unidas insiste en que proteger los bosques exige transformar políticas agrícolas, energéticas y territoriales mucho más allá de la gestión forestal tradicional.

La situación es especialmente delicada en regiones tropicales donde la diversidad biológica y el almacenamiento de carbono son extremadamente elevados.

El cambio climático agrava la crisis de los bosques en todo el planeta

La deforestación en Sudamérica se ve agravada además por el impacto creciente del cambio climático sobre ecosistemas forestales.

Incendios forestales, sequías extremas, olas de calor y plagas afectan cada vez más a los bosques del planeta.

La ONU advierte de que los riesgos climáticos están creciendo más rápido que la capacidad de respuesta de muchos países.

La deforestación en Sudamérica provocada por los incendios extremos se ha convertido en una amenaza recurrente, incluso en regiones donde antes eran poco frecuentes.

El informe destaca además que los ecosistemas naturales podrían estar perdiendo capacidad para absorber carbono atmosférico.

El debilitamiento del papel de los bosques como sumideros de carbono supone una amenaza directa para la lucha mundial contra el calentamiento global.

En 2023, el sumidero global terrestre alcanzó su nivel más bajo en dos décadas, encendiendo nuevas alarmas científicas.

La financiación mundial sigue siendo insuficiente para proteger los bosques

Uno de los grandes problemas señalados en el informe sobre deforestación en Sudamérica es la enorme falta de financiación internacional.

La inversión mundial destinada a gestión forestal sostenible alcanzó 84.000 millones de dólares en 2023.

Sin embargo, Naciones Unidas estima que serían necesarios al menos 300.000 millones anuales antes de 2030.

Los países con menos recursos económicos afrontan mayores dificultades para proteger ecosistemas forestales.

Muchos territorios forestales sufren además fuertes presiones económicas relacionadas con la agricultura, la minería y la expansión urbana.

La brecha financiera internacional limita gravemente la capacidad de conservar bosques esenciales para la estabilidad climática y la biodiversidad global.

La ONU reclama mayores inversiones y cooperación internacional para evitar un deterioro irreversible de los ecosistemas forestales.

Aumentan las áreas protegidas, pero la deforestación en Sudamérica sigue fuera de control

El informe reconoce algunos avances positivos frente a la deforestación en Sudamérica y otras regiones del planeta.

Muchos países han mejorado sistemas de monitoreo forestal y ampliado áreas protegidas.

También crecen los programas de restauración y los compromisos vinculados a sostenibilidad climática.

Brasil, Colombia, Chile y Costa Rica aparecen entre los países latinoamericanos que han reforzado políticas forestales y herramientas de seguimiento.

El documento destaca igualmente avances relacionados con la participación de pueblos indígenas y comunidades locales en conservación.

Sin embargo, Naciones Unidas considera que, en la reforestación, son insuficientes los progresos logrados hasta ahora.

De las 26 metas forestales internacionales evaluadas, únicamente siete avanzan actualmente al ritmo necesario para cumplirse antes de 2030.

La meta global de detener y revertir la pérdida forestal continúa claramente fuera de trayectoria.

Proteger el pulmón terrestre del mundo exige una inversión de 300.000 millones de dólares anuales, cifra muy lejana a la que se dedica en la actualidad. La falta de fondos internacionales deja a los países en desarrollo vulnerables ante la minería.

Aunque varias naciones, como es el ejemplo de Brasil, han mejorado sus sistemas de vigilancia, la mayoría de los objetivos ambientales para 2030 parecen inalcanzables. Frenar la pérdida forestal requiere un cambio drástico en las políticas territoriales y económicas.

Deforestación en Sudamérica: conclusiones

La deforestación en Sudamérica sigue representando una de las mayores amenazas ambientales y climáticas del planeta, pese a décadas de compromisos internacionales. Naciones Unidas advierte de que la destrucción forestal continúa avanzando, impulsada por la expansión agrícola, la urbanización y los efectos del cambio climático, mientras la protección y financiación siguen siendo insuficientes para revertir la situación.

Aunque algunos países han mejorado el monitoreo, restauración y protección de ecosistemas, el mundo continúa lejos de alcanzar el objetivo de frenar la pérdida de bosques antes de 2030. La ONU insiste en que proteger los bosques no solo resulta esencial para la biodiversidad y el clima, sino también para la seguridad hídrica, la economía rural y la estabilidad ambiental global.

¿Qué región perdió más bosques entre 2015 y 2025?

Sudamérica fue la región con mayor pérdida neta forestal del planeta.

¿Cuántas hectáreas perdió Sudamérica?

Aproximadamente 41 millones de hectáreas de bosque en una década.

¿Qué son los bosques primarios?

Son ecosistemas forestales antiguos con gran biodiversidad y enorme capacidad de almacenar carbono.

¿Cuál es la principal causa de la deforestación?

La expansión agrícola continúa siendo el principal motor de destrucción forestal.

¿Por qué preocupa tanto la pérdida de bosques?

Porque afecta al clima, biodiversidad, agua, seguridad alimentaria y capacidad del planeta para absorber carbono.

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