Suena extraño pero EEUU consigue restaurar bosques de algas gigantes al borde de la desaparición gracias a la reintroducción un depredador natural

Publicado el: 12 de mayo de 2026 a las 12:43
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Nutria marina flotando entre algas kelp en la costa de California.

En la costa de California hay un bosque que no arde, no humea y casi nadie ve desde la playa. Está bajo el agua, formado por algas gigantes, y en algunos puntos se ha convertido en un suelo pelado cubierto de erizos de mar. La solución que más llama la atención no es una máquina, ni un producto químico, sino un depredador con bigotes y mucha hambre.

La nutria marina se ha convertido en una pieza clave para entender cómo recuperar estos ecosistemas. Pero la ciencia acaba de dejar claro algo importante. No basta con «poner nutrias» y esperar un milagro. Ayudan, sí, pero su efecto cambia mucho según el lugar, las especies presentes y el estado del fondo marino.



Un bosque bajo el mar

Los bosques de kelp, o algas pardas gigantes, funcionan como refugio para peces, invertebrados, aves y mamíferos marinos. También ayudan a amortiguar la fuerza del oleaje, reciclan nutrientes y almacenan carbono, aunque todavía no se cuentan de forma habitual dentro de muchas iniciativas de carbono azul. No es poca cosa.

El golpe más fuerte llegó tras la ola de calor marina de 2014 a 2016 en el Pacífico. En la bahía de Monterey, los científicos observaron una caída media del 51% en la densidad de los bosques de kelp entre 2017 y 2020, comparado con el periodo de 2007 a 2013. En 2020, el descenso alcanzaba ya el 72%.



El problema de los erizos

El equilibrio se rompió por una mezcla muy mala. Primero llegó la enfermedad que diezmó a las estrellas de mar girasol, uno de los grandes depredadores naturales de los erizos. Después, el agua más cálida redujo el crecimiento del kelp y dejó a los erizos sin suficiente alimento flotando hacia el fondo.

En condiciones normales, muchos erizos permanecen escondidos en grietas y se alimentan de restos de algas que caen como hojas en un bosque. Pero cuando faltó esa comida, salieron a buscarla. El resultado fue el llamado «pavimento de erizos», zonas donde el fondo rocoso queda cubierto por erizos hambrientos y casi sin vegetación.

La nutria entra en escena

La nutria marina es una especie clave porque come erizos, cangrejos, almejas y otros invertebrados. Tiene un metabolismo tan exigente que puede consumir entre el 25% y el 30% de su peso corporal en un solo día. Dicho de otra forma, necesita comer mucho para sobrevivir en aguas frías.

Ese apetito puede cambiar el destino de un bosque submarino. Si las nutrias reducen la presión de los erizos, el kelp tiene más opciones de crecer de nuevo. La idea parece sencilla. La práctica, como casi siempre en la naturaleza, es bastante más complicada.

No es una solución mágica

Un estudio publicado en 2025 analizó 30 años de datos en la isla de Vancouver, en Canadá, y en la isla de San Nicolas, en California. En ambos lugares, los bosques de kelp regresaron tras la reintroducción de nutrias, pero lo hicieron a ritmos muy distintos. En la Columbia Británica, la recuperación fue más rápida. En el sur de California, la red de relaciones entre especies frenó el efecto.

Ryan Langendorf, autor principal del trabajo, lo resumió con una idea muy clara. «Son muy importantes, pero pueden tener efectos distintos en lugares distintos». Y ahí está la clave. Una nutria puede ser una gran aliada, pero no trabaja sola ni arregla cualquier ecosistema por decreto.

Monterey deja una lección

En Monterey, las nutrias han mantenido parches de bosque sano, pero no han eliminado por completo los desiertos de erizos. Los investigadores de UC Santa Cruz vieron que estos animales comen sobre todo erizos bien alimentados dentro de los parches de kelp. En cambio, suelen evitar los erizos famélicos de las zonas ya arrasadas, porque aportan poco alimento.

Esto cambia mucho la estrategia. Las nutrias pueden proteger lo que aún resiste, como quien cuida las últimas brasas antes de que se apague el fuego. Pero para recuperar las zonas ya degradadas puede hacer falta retirar erizos manualmente, proteger áreas marinas, vigilar la temperatura del agua y elegir bien dónde actuar primero.

El mapa de California

Otro trabajo publicado en PLOS Climate comparó datos históricos de principios del siglo XX con registros modernos. A escala estatal, la pérdida total de kelp parecía moderada, pero el mapa escondía grandes diferencias. En el centro de California aumentó un 57,6%, mientras que en el norte cayó un 63% y en la costa continental del sur bajó un 52,1%.

El mismo estudio señaló que la densidad de nutrias marinas fue el principal factor asociado a los cambios del kelp en sus modelos, junto con el tipo de fondo, el calor extremo y la variabilidad de la productividad marina. En el fondo, lo que sugiere es sencillo. Donde el ecosistema conserva buenos apoyos naturales, la recuperación tiene más posibilidades.

Reintroducir con cuidado

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos ha estudiado la posible reintroducción de nutrias marinas en zonas de la costa del Pacífico, especialmente el norte de California y Oregón. Su evaluación considera que puede ser viable, pero también deja claro que no hay una propuesta activa de reintroducción en marcha y que hacen falta más datos, diálogo con comunidades locales y evaluación social y económica.

Esto importa porque la conservación no ocurre en una pecera de laboratorio. Hay pescadores, comunidades costeras, marisqueo, turismo y decisiones políticas. Si la nutria vuelve a lugares donde desapareció hace más de un siglo por la caza de pieles, su regreso debe planificarse bien. Rápido no siempre significa mejor.

Qué hay que tener en cuenta

La gran noticia es que la naturaleza todavía tiene herramientas para repararse. La nutria marina no es solo un animal carismático que flota boca arriba. Es una pieza ecológica capaz de cambiar el comportamiento de los erizos y dar margen al kelp para recuperarse.

Pero el reloj corre más deprisa que la política. Si el agua sigue calentándose y los fondos marinos se consolidan como desiertos de erizos, cada año será más difícil devolverles la vida. Por eso la estrategia más realista no pasa por una única medida, sino por combinar depredadores, restauración directa, vigilancia científica y protección del hábitat.

El estudio completo sobre el papel cambiante de la nutria marina en estos bosques submarinos ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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