El plan de movilidad sostenible en Vitoria para 2026-2030 incluye 77 actuaciones, prevé ampliar la OTA y busca ganar cerca de 5.000 desplazamientos diarios en transporte público.
Vitoria quiere frenar la recuperación del coche privado en los desplazamientos cotidianos. El nuevo plan de movilidad sostenible en Vitoria prevé invertir 95,8 millones de euros entre 2026 y 2030, con un escenario que contempla 7.500 viajes diarios menos en automóvil y cerca de 5.000 más en transporte público.
El Ayuntamiento plantea 77 actuaciones repartidas en 11 programas para responder al estancamiento de la movilidad sostenible en Vitoria. Entre las novedades figuran la revisión de las supermanzanas, mejores itinerarios peatonales y ciclistas, entornos escolares más seguros y calles con más sombra y vegetación. También propone estudiar la red de Tuvisa y su coordinación con el tranvía.
La ampliación progresiva de la OTA y el estudio de aparcamientos periféricos conectados al transporte público completan una estrategia que también aborda los desplazamientos de unas 40.000 personas a los polígonos industriales. El documento está pendiente de aprobación: tras el informe de la Diputación y su aprobación inicial, se abrirá un periodo de exposición pública de 45 días.
La movilidad sostenible en Vitoria
El Ayuntamiento de Vitoria tiene previsto invertir 95,8 millones de euros en 5 años en su Plan de Movilidad Sostenible 2026-2030, en el que se contemplan un total de 77 actuaciones dirigidas a, entre otros objetivos, reducir el uso del coche privado y aumentar el del transporte público.
La alcaldesa, Maider Etxebarria, y la concejala de Espacio Público y Barrios, Miren Fernández de Landa, han presentado este martes este documento, que dará continuidad a la estrategia iniciada en 2007 con la firma del Pacto Ciudadano por la Movilidad Sostenible.
Etxebarria ha considerado que el balance desde 2007 es positivo, pero ha señalado que los estudios apuntan hacia un «estancamiento» de la movilidad activa y una recuperación del peso del vehículo privado, lo que evidencia que siguen existiendo retos a los que se añaden la adaptación al cambio climático, la accesibilidad universal y la descarbonización del transporte.
Para responder a estos nuevos desafíos, este plan plantea una ciudad «más saludable, más accesible, más segura, más inclusiva y menos dependiente del coche».
Para lograrlo, incorpora 77 acciones organizadas en 11 programas de actuación con una inversión de 95,8 millones de euros en 5 años. El escenario previsto contempla unos 7.500 viajes diarios menos en vehículo privado y cerca de 5.000 más en transporte público.
Por su parte, Fernández de Landa ha señalado que entre las principales novedades se encuentra la reformulación del modelo de supermanzanas, mejoras en los itinerarios peatonales y ciclistas, la eliminación de barreras de accesibilidad, actuaciones en los entornos escolares y la incorporación de más sombra y vegetación para adaptar las calles al cambio climático.
En materia de transporte público, el documento plantea un estudio integral de la red para mejorar la coordinación entre Tuvisa y tranvía, analizar nuevas conexiones y adaptar los servicios a la evolución de la ciudad.
También recoge la ampliación progresiva de la OTA a los barrios del interior de la antigua ronda que todavía no cuentan con regulación, previo análisis de sus efectos en las zonas colindantes, así como el estudio de posibles aparcamientos periféricos conectados con el transporte público.
El plan incorpora además la estrategia de movilidad a los polígonos industriales presentada en 2025, dirigida a mejorar los desplazamientos de las cerca de 40.000 personas que acuden diariamente a estas zonas.
El documento se enviará a la Diputación para que elabore el correspondiente informe que permitirá su aprobación inicial en la Junta de Gobierno Local. A continuación se abrirá un período de exposición pública de 45 días, tras el que podría ya aprobarse definitivamente.
El reto de reducir los desplazamientos en coche cobra especial relevancia por el peso climático del transporte. Según la Comisión Europea, los turismos y las furgonetas generan más del 70% de las emisiones del transporte por carretera en la UE. Además, entre 2005 y 2023 las emisiones de este último disminuyeron menos de un 5%: el aumento de la circulación absorbió casi todas las mejoras de eficiencia y electrificación.












