Euskadi ignora la movilidad sostenible en plena crisis energética, denuncian colectivos ciclistas y ecologistas, que alertan de un modelo centrado en combustibles y electrificación.
La bicicleta y los desplazamientos a pie siguen fuera de las políticas públicas, pese a ser la opción más eficiente, económica y resiliente ante la crisis energética.
Euskadi ignora la movilidad sostenible en plena crisis energética
Colectivos ciclistas denuncian el abandono de la bicicleta y el incumplimiento de los planes de movilidad al trabajo
Diversas organizaciones alertan de que la transición energética no debe limitarse a sustituir motores, sino que lo importante es recortar el gasto en transporte, impulsando un modelo realmente sostenible y eficiente para la sociedad.
En Euskadi, denuncian que se mantienen estrategias que perpetúan el sistema actual, sin priorizar la disminución del consumo, el menor impacto ambiental ni un mayor acceso social. Todo ello, en plena crisis energética como la que enfrentamos en la actualidad.
La bicicleta, relegada en las políticas públicas
Los colectivos ciclistas denuncian que la movilidad sostenible sigue sin ser prioritaria ni en el ámbito estatal ni en el autonómico.
Critican que las medidas actuales se centran en:
- Subvencionar combustibles
- Impulsar la electrificación del vehículo privado
- Favorecer grandes inversiones industriales
Mientras tanto, la bicicleta y caminar —base de la movilidad activa— continúan marginadas.
Un modelo que no reduce el consumo energético
Las organizaciones advierten de que la transición energética no puede limitarse a cambiar motores, sino que debe reducir el consumo energético en el transporte.
En este sentido, la movilidad sostenible representa:
- Menor consumo energético
- Menor impacto ambiental
- Mayor accesibilidad social
Sin embargo, Euskadi ignora la movilidad sostenible en plena crisis energética, apostando por soluciones que mantienen el modelo actual.
Planes de movilidad al trabajo: obligatorios pero inexistentes
Uno de los aspectos más preocupantes es el incumplimiento de la normativa vigente. Desde 2022, las empresas con más de 100 trabajadores deben disponer de planes de movilidad al trabajo.
Pero según los colectivos:
- No hay evidencia de que se estén aplicando
- No existe control institucional
- No se exige su cumplimiento
Esto supone un fallo estructural en la política de movilidad.
Falta de control y ausencia de medidas reales
Las asociaciones han solicitado al Gobierno Vasco que impulse inspecciones para garantizar el cumplimiento de la ley.
Sin embargo, denuncian que:
- No hay seguimiento
- No se vinculan ayudas públicas a estos planes
- No se promueve la movilidad sostenible de forma efectiva
Euskadi ignora la movilidad sostenible en plena crisis energética también por esta falta de acción institucional.
Una herramienta clave para la salud y la economía
Los colectivos recuerdan que la movilidad sostenible no solo es ambiental, sino también:
- Mejora la salud pública
- Reduce enfermedades
- Disminuye gastos familiares
- Reduce la contaminación urbana
Además, advierten que los vehículos eléctricos no eliminan completamente el impacto ambiental.
La movilidad sostenible, clave ante la crisis energética
La actual crisis energética evidencia que la resiliencia no depende solo de producir energía, sino de consumir menos.
Desde la Unión Europea ya se insiste en reducir el consumo de combustible en el transporte. En este contexto, la movilidad sostenible es una solución inmediata y eficaz que sigue sin aprovecharse.
Exigen medidas urgentes y cumplimiento de la ley
Los colectivos reclaman:
- Aplicar los planes de movilidad al trabajo
- Priorizar la bicicleta y la movilidad activa
- Condicionar ayudas públicas a criterios sostenibles
- Impulsar políticas reales de reducción del tráfico
También instan a sindicatos y empresas a implicarse en este cambio.
También critican el incumplimiento legal: desde 2022, empresas con más de cien empleados deberían contar con planes de movilidad laboral, pero no hay controles ni pruebas de aplicación de tal norma, que resulten reales y efectivas.
Las asociaciones reclaman inspecciones y recuerdan que fomentar la movilidad sostenible mejora la salud, al tiempo que reduce los costes familiares y la contaminación, subrayando que la solución pasa por consumir menos energía, no solo producirla.











