Naturaleza

Hace solo dos años apenas se pescaban pulpos grandes en el mar del Norte: hoy salen por toneladas de las redes, y los expertos culpan al calentamiento del agua y a la desaparición del bacalao

El mar del Norte se llena de cefalópodos mientras el calentamiento del agua y el retroceso del bacalao cambian la pesca.

Hace solo dos años apenas se pescaban pulpos grandes en el mar del Norte: hoy salen por toneladas de las redes, y los expertos culpan al calentamiento del agua y a la desaparición del bacalao

Los pesqueros belgas han pescado en el 2025 más calamar que nunca, siendo lo más abundante de sus redes con más de 3.553 toneladas, representando el 23% de todo lo pescado, según el informe oficial de pesca belga de 2025.

Esto es algo anormal que no parece que vaya a ser temporal, se debe a que las aguas están más calientes, lo que ayuda a la expansión de los cefalópodos, lo que, al mismo tiempo provoca que el bacalao vaya perdiendo terreno en la parte meridional y obligue a la adaptación de los pescadores, aun sin una normativa definida ante este nuevo escenario.

Un mar más favorable

Los cefalópodos son moluscos marinos que tienen brazos y tentáculos, es decir, los pulpos, las sepias o el calamar. Un estudio dirigido por Daniel Oesterwind, del Instituto Thünen, certifica que ahora hay sietes especies en el Mar de Norte instauradas que hace un siglo solo eran estacionarias.

Desde los años 50, la temperatura del fondo del mar ha subido dos grados, suficiente para estos cambios en los animales acuáticos. El calamar común se concentraba en el canal de la Mancha por aquel entonces, pero ahora está muy presente más al norte.

La lonja ya lo nota

Este cambio se nota en las pescaderías y lonjas de la región, el último balance flamenco sitúa las aportaciones del calamar un 22% más en 2025 respecto al año anterior.

Esto no solo está pasando en Bélgica, pasa en otras zonas, como en Alemania, donde se ha comprobado, en un estudio realizado por Erik Sulanke, Ralf Döring y Daniel Oesterwind, que el calamar ha pasado de generar un 1% de los ingresos de la flota de arrastre de fondo en 2018, al 21% en 2024.

La cadena alimentaria cambia

El efecto dominó afecta también a la cadena alimentaria de las especies. Se han analizado los estómagos de doce cefalópodos del mar del Norte. Las conclusiones son que los ejemplares más grandes se alimentan de peces, incluidos arenques y especies comerciales, y los más pequeños se alimenta normalmente de crustáceos.

Por todo esto, no se puede culpar solo al calamar de los cambios, ya que su presencia y su cambio de ubicación tiene que ver con problemas climáticos, con corrientes marinas, iniciado un efecto dominó que acaba afectando a un ecosistema más extenso.

La gestión llega tarde

El problema con esta situación actual es que no hay nada regulado, es un nuevo tipo de pesca en la que no se han valorado ciertas reglas técnicas clave para que todo funcione. Precisamente el calamar, vive poco, crece a gran velocidad, pero no siempre hay los mismos ejemplares de un año para otro. Un número elevado hoy puede animar a capturar más ejemplares sin saber cuántos pueden quedar, y eso puede acabar siendo un verdadero problema.

El trabajo científico principal se ha publicado en Regional Studies in Marine Science.

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