El océano Pacífico parece demasiado inmenso como para desaparecer. De acuerdo con NOAA Ocean Exploration, ocupa más de 155 millones de kilómetros cuadrados y es más extenso que toda la superficie de los continentes.
Pero su cuenca se va estrechando a escala geológica. Una simulación realizada por investigadores de la Universidad de Curtin y la Universidad de Pekín prevé que su cierre podría unir América, Asia y Australia en un nuevo supercontinente que ha sido bautizado como Amasia, dentro de 200 a 300 millones de años.
Un océano fuera de escala
El océano Pacífico es el más extenso de todos, ocupa más del 30 % de la superficie de la Tierra y tiene una profundidad media de aproximadamente 4.000 metros. El abismo Challenger, situado en la fosa de las Marianas, desciende hasta los 10.935 metros bajo el nivel del mar. Este océano es el principal heredero de Panthalassa, el superocéano que rodeaba Pangea.
Por qué el Pacífico se encoge
La clave principal, como no podía ser de otra forma, está en la tectónica de placas. En las dorsales oceánicas se produce un nuevo fondo marino, mientras que en las zonas de subducción una placa se sumerge debajo de otra.
Las zonas de subducción son abundantes alrededor del Pacífico y constituyen buena parte del Anillo de Fuego. En esta área, el balance es favorable a la pérdida de fondo marino y al progresivo estrechamiento de la cuenca.
Un superordenador dibuja Amasia
La investigación llevada a cabo por Chuan Huang junto a Zheng-Xiang Li y Nan Zhang, utilizó simulaciones geodinámicas para reproducir el movimiento de las placas y el manto en el contexto de los supercontinentes.
Los modelos indican que una litosfera oceánica más débil favorecería el cierre de la cuenca del Pacífico en lugar de las del Atlántico y el Índico.
La Universidad de Curtin estima que el océano Pacífico puede llegar a estrecharse unos pocos centímetros cada año y harían falta entre 200 y 300 millones de años para que se cierre completamente. En su desplazamiento hacia el noroeste, Australia avanza a unos siete centímetros al año, de modo que, antes de contribuir a unir Asia con América, se unirá al continente asiático.
El agua no va a desaparecer
Esta predicción no significa que el agua vaya a desaparecer. Por el contrario, se modificarían la forma y el área de la cuenca, al tiempo que el agua se redistribuiría según la aparición de nuevas costas o nuevos océanos.
Tampoco tiene nada que ver con el cambio climático, sino que es un proceso que se desarrolla a una escala que no podemos percibir, la de cientos de millones de años. En caso de llegar a formarse Amasia, los investigadores calculan que tendría un gran interior continental seco y con grandes contrastes de temperatura.
Una predicción, no un destino
El escenario de Amasia no está cerrado. El geofísico Bernhard Steinberger señaló que la predicción depende de supuestos discutibles sobre la resistencia de la litosfera y la aparición de nuevas zonas de subducción.
Los investigadores son conscientes de las limitaciones de las simulaciones y existen otros modelos que proponen el cierre del Atlántico y del Índico, o una unión continental sin la desaparición total de los grandes océanos.
El estudio principal se ha publicado en National Science Review.



