Un equipo de la Universidad de Cornell dirigido por Leana Zoller ha medido el efecto del pastoreo solar sobre los insectos en una planta de Nueva York. Con dos ovejas por hectárea hubo un 38 % más de abejas y mariquitas que en la parcela segada. El estudio salió en octubre de 2026 en Environmental Research Letters.
Las abejas melíferas explican casi todo el aumento, con un 83 % más, y el efecto se pierde cuando entran más animales: a partir de seis ovejas por hectárea, esas abejas caen entre un 42 % y un 68 %.
Seis cargas en Cascadilla
El ensayo duró de 2020 a 2022 en la planta solar comunitaria de Cascadilla, una instalación de 18 MW que la universidad tiene en Dryden. El equipo dividió cinco grupos de paneles en seis cercados cada uno, y a cada cercado le tocó al azar una carga de 0, 2, 4, 6, 8 o 10 ovejas por hectárea. El cercado sin ovejas se segaba una vez al año, como en una planta normal.
Según el estudio, pastaron 124 ovejas del rebaño docente de Cornell entre el 1 de mayo y el 15 de octubre.
Antes de cada entrada del rebaño, los investigadores daban 30 pasadas de red por parcela para recoger abejas silvestres, abejas melíferas y mariquitas, insectos que polinizan cultivos o se comen los pulgones.
2445 insectos de 53 especies
En 865 muestreos contaron 2445 insectos de 53 especies, de los que 1960 eran abejas y 485 mariquitas; entre las abejas, 856 eran melíferas.
Solo la carga de dos ovejas superó a la parcela segada, mientras que entre cuatro y diez las cifras no se distinguían del control. En las abejas melíferas, la caída fue del 42 % con seis ovejas, del 45 % con ocho y del 68 % con diez.
En la planta no había colmenas gestionadas, según el estudio, y los autores creen que el pastoreo ligero deja más flores, una diferencia que una colonia de abejas nota mucho. Las abejas silvestres y las mariquitas, en cambio, no respondieron al número de ovejas. Solo una abeja pequeña que anida en el suelo, Lasioglossum zonulum, apareció más con diez ovejas, quizá porque allí el suelo queda más pelado.
Leana Zoller, investigadora posdoctoral en recursos naturales, resume en la nota de Cornell que, sobre pastoreo e insectos útiles, «lo que faltaba era investigación que los trate como partes del mismo sistema».
Hierba frente a insectos
Un estudio anterior en las mismas parcelas, publicado en 2025 en Agricultural Systems, situó en ocho ovejas por hectárea el mejor control de la hierba con el rebaño sano. El nuevo trabajo pone el óptimo para los insectos en dos, y los autores hablan de «una clara disyuntiva entre los objetivos ecológicos y los operativos».
Como punto medio, el equipo propone cuatro ovejas por hectárea, con las que los insectos se quedaron al nivel de la parcela segada y la hierba estuvo más controlada que con dos. Steve Grodsky, autor sénior y profesor adjunto de recursos naturales, explica que eligieron la carga ganadera porque es «un número concreto que los ganaderos de ovino entienden y manejan cada día».
Un muestreo de plantas en las mismas parcelas encontró la mayor variedad de especies autóctonas con dos ovejas y más especies foráneas con ocho. Donde se sembraron tréboles y meliloto no hubo más insectos que donde la hierba rebrotó sola, así que dejar rebrotar el suelo puede bastar y ahorra semilla, según los autores. El trabajo se suma a la investigación sobre biodiversidad en parques solares.
Un negocio para ganaderos
Entre el 7 % y el 11 % de las plantas solares de Estados Unidos usan ya el pastoreo solar, según las fuentes que cita el estudio. Es una forma de agrivoltaica, que junta campo y electricidad en el mismo terreno.
Nikola Kochendoerfer, coautora y consultora, pastorea 700 ovejas reproductoras en plantas solares de Nueva York y Vermont. «Te pagan por pastorear, en lugar de tener que pagar por pastorear», dice en la nota de Cornell. Es el modelo que permitió a un mecánico de Tennessee vivir de sus 300 ovejas.
Ni polinización ni otras regiones
Los datos salen de una sola planta del noreste de Estados Unidos, y los autores avisan de que la cifra de cuatro ovejas dependerá de cada instalación y de cada región, así que no se puede llevar tal cual a un parque solar español.
El ensayo cubre además solo tres temporadas, y en 2021 y 2022 hubo un 37 % y un 36 % menos de insectos útiles que en 2020, mientras que las mezclas de flores tardan años en rendir. El equipo pide más seguimiento y probar a pastar menos en los meses de más polinizadores.
El estudio cuenta insectos, no mide polinización en cultivos cercanos, y plantas e insectos se muestrearon de forma distinta, de modo que el vínculo entre flores autóctonas y abejas es solo una hipótesis.
El estudio completo puede leerse en acceso abierto en Environmental Research Letters.
Foto: Sreang Hok / Cornell University













