Amarillo para envases de plástico, latas y briks. Azul para envases de papel y cartón. Verde solo para envases de vidrio. Marrón para restos orgánicos. Gris para todo lo demás. Ese es el reparto básico en España, y la ley obliga además a todas las entidades locales a recoger por separado la ropa usada y el aceite de cocina antes del 31 de diciembre de 2024, según el artículo 25 de la Ley 7/2022 de residuos.
El reparto parece sencillo. Los errores llegan con los objetos que no encajan: un juguete de plástico, un espejo roto, una mascarilla. Vamos contenedor por contenedor.
El amarillo no es el contenedor del plástico
Es el error más extendido. El amarillo recibe envases: botellas de plástico, latas de refresco, briks, bandejas de corcho blanco, aerosoles como el desodorante y envases de yogur. Lo que define si algo va ahí no es el material, sino que haya servido para envolver o contener un producto.
Por eso un juguete de plástico no va al amarillo. En un estudio de Kantar, más del 50 % de los encuestados asociaba los juguetes de plástico con este contenedor, según recoge la propia Ecoembes. Los juguetes, los flotadores y las colchonetas viejos van al gris o al punto limpio, según lo que indique tu municipio.
Las cajas de madera de la fruta, si son de consumo doméstico, también van al amarillo. Los muebles de madera, en cambio, al punto limpio.
Y no hace falta lavar los envases. Basta con vaciarlos bien. Lavarlos gasta agua sin mejorar el reciclado.
Azul: papel y cartón
El azul es para envases de papel y cartón: cajas de cereales, de zapatos, del pedido que llega a casa. Conviene plegar las cajas antes de tirarlas, porque ocupan menos y el contenedor no se llena a la tercera.
El papel muy sucio o manchado de grasa da problemas en el reciclado. Ante la duda con servilletas usadas o con el tique de la compra, mira la guía de tu ayuntamiento.
Verde: vidrio, no cristal
Al verde van tarros, frascos, botellas y botellines. Nada más. Ecovidrio deja fuera ventanas, espejos, vasos, bombillas, cerámica, placas vitrocerámicas, tapas y tapones, y envases con restos de medicamentos.

La razón es que el vidrio de un envase y el cristal de un vaso o un espejo tienen composición distinta, y por eso deben ir a contenedores distintos. Mezclarlos entorpece la fabricación de envases nuevos.
La buena noticia es que el verde es el contenedor que mejor se usa: solo el 2 % de lo que entra en él es impropio, según Ecovidrio.
Marrón: orgánico, y ya obligatorio en todo el país
El contenedor marrón recoge biorresiduos: restos de comida, pieles de fruta, posos de café, pequeños restos de jardín. Es el más reciente y el que más depende del calendario legal.

La Ley 7/2022 obligó a implantarlo antes del 30 de junio de 2022 en los municipios de más de 5.000 habitantes y antes del 31 de diciembre de 2023 en el resto. El Ministerio para la Transición Ecológica resume el calendario igual.
La ley también fija cuánta basura ajena tolera el marrón: como máximo un 20 % de impropios desde 2022 y un 15 % a partir de 2027. Una bolsa de plástico normal dentro del orgánico cuenta como impropio. Y lo mejor para este contenedor es tirar menos: hay recetas que evitan tirar comida y aprovechan sobras de varios días.
Gris: el contenedor de resto
El gris recibe lo que no tiene sitio en los demás y no es peligroso. Las mascarillas, por ejemplo, van siempre al gris, según el asistente de dudas de Ecoembes. También acaban ahí muchos juguetes rotos y objetos de plástico que no son envases, si tu municipio no indica otra cosa.
Lo que va al gris no se recicla. La ley fija que en 2035 al menos la mitad del peso de los residuos municipales se recoja por separado.
Ropa y aceite: obligatorios antes del 31 de diciembre de 2024
Aquí hay confusión. La distinción por tamaño de municipio solo afecta al orgánico. Para la ropa, el aceite de cocina usado, los residuos domésticos peligrosos y los voluminosos, el artículo 25 de la Ley 7/2022 fijó una sola fecha para todas las entidades locales: antes del 31 de diciembre de 2024.
Que sea obligatorio no significa que esté igual en todas partes. La implantación avanza a distinta velocidad y el modelo cambia: contenedores en la calle, puntos en mercados, recogida puerta a puerta o punto limpio. No existe un censo nacional de cobertura. Si no ves el contenedor en tu barrio, la consulta directa es al ayuntamiento.
Para el aceite, el paso a paso está en nuestra guía sobre dónde tirar el aceite usado. Nunca por el fregadero.
En la ropa hay además una norma estatal en camino. El Ministerio sometió a información pública un real decreto sobre textil y calzado del 1 de julio al 4 de septiembre de 2025, y a 30 de octubre de 2026 no consta que esté aprobado.
Los objetos que más dudas generan
Una lista corta con los casos confirmados por Ecoembes y Ecovidrio:
- Bandejas de corcho blanco, aerosoles, envases de yogur: amarillo.
- Cajas de madera de fruta: amarillo.
- Botella metálica reutilizable que ya no sirve: punto limpio.
- Espejo, vaso, bombilla, cerámica, ventana: nunca al verde. Para cada uno, según tu ayuntamiento.
- Tapones y tapas de tarros: fuera del verde.
- Mascarillas: gris.
- Juguetes, flotadores, colchonetas: gris o punto limpio, según el municipio.
Con las cápsulas de café hay criterios distintos entre organismos. Lo prudente es seguir la ordenanza local o usar el punto de recogida del fabricante.
Tres bulos frecuentes
«Al final lo mezclan todo en el camión.» No. Los camiones tienen compartimentos o hacen rutas por días, según Ecoembes.
«El amarillo no sirve para nada.» Lo que entra en él pasa por 97 plantas de selección que separan siete tipos de material: PET, PEAD, film, plástico mezcla, brik, acero y aluminio.
«Pago dos veces por reciclar envases.» Los envases los financian las empresas que los ponen en el mercado a través del Punto Verde, no la tasa de basuras.
Un residuo que se escapa del sistema puede tardar siglos en desaparecer, como explicamos al repasar cuánto tarda en degradarse cada residuo. Parte del plástico acaba en el mar, y las bolas de posidonia que aparecen en las playas atrapan una fracción pequeña: así es cómo atrapan plástico las bolas de posidonia.
Si en tu municipio no hay alguno de estos contenedores o la guía local dice otra cosa, manda la ordenanza municipal. Es ella la que fija el sistema de recogida y, en su caso, las sanciones.













