El primate más antiguo tras la extinción de los dinosaurios vuelve a sorprender a la ciencia. El hallazgo de diminutos fósiles de Purgatorius en Colorado aporta nuevas pistas sobre cómo y dónde surgieron los primeros parientes de todos los primates actuales, incluidos los humanos.
El descubrimiento, publicado en Journal of Vertebrate Paleontology, ayuda a resolver un antiguo enigma sobre la expansión geográfica de estos pequeños mamíferos tras el impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios.
Los restos hallados —principalmente diminutos dientes y fragmentos de mandíbula— permiten reconstruir con mayor detalle la dieta y el modo de vida de estos animales. Los análisis sugieren que Purgatorius tenía hábitos arborícolas y una alimentación basada en frutos e insectos, características que más tarde serían comunes en muchos primates.
Su dentición muestra adaptaciones que indican una transición hacia una dieta más variada, lo que pudo favorecer su supervivencia en un mundo que se recuperaba del impacto masivo que acabó con los dinosaurios.
El primate más antiguo tras la extinción de los dinosaurios aparece en Colorado
El hallazgo de diminutos fósiles de Purgatorius en Colorado aporta nuevas claves sobre el origen y expansión de los primeros primates hace casi 66 millones de años.
Los minúsculos fósiles que se han descubierto de ‘Purgatorius’, el pariente más antiguo que se conoce de todos los primates -incluidos los humanos-, han revelado nuevas pistas sobre la evolución de estos mamíferos, que aparecieron en la Tierra inmediatamente después de la extinción de los dinosaurios.
Un hallazgo inesperado en la Cuenca de Denver
Los restos se han hallado en una región de América del Norte donde nunca antes se habían encontrado, en la Cuenca de Denver en Colorado, en el área de estudio conocida como ‘Corral Bluffs’, lo que ha sorprendido a los investigadores, ya que hasta ahora los restos de esta especie solo se habían encontrado en la actual Montana y en el suroeste de Canadá. Los resultados del trabajo se han publicado hoy en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.
El estudio ha sido dirigido por el paleontólogo Stephen Chester, profesor en Brooklyn College y The Graduate Center de Nueva York, y en el mismo han participado científicos del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver (DMNS).
El origen y la historia biológica y geográfica temprana de los primates ha resultado fascinante para la ciencia, aunque siempre ha sido controvertido, y las evidencias contrastadas hasta ahora han revelado que el Purgatorius apareció por primera vez en Norteamérica inmediatamente después de la extinción de los dinosaurios, hace unos 65,9 millones de años.
El siguiente grupo de primates arcaicos incluye diversos parientes en el suroeste de Estados Unidos, pero estos datan de unos dos millones de años después, lo que había generado un cierto enigma y controversia que los científicos podrían ahora haber cerrado.
El descubrimiento ayuda a llenar el vacío en la comprensión de la geografía y la evolución de los primeros parientes primates, ha subrayado el investigador principal, y ha explicado en el resumen facilitado por la revista que la presencia de estos fósiles en Colorado sugiere que los primates arcaicos se originaron en el norte y luego se extendieron hacia el sur, diversificándose poco después de la extinción masiva del final del período Cretácico.
Vida en los árboles tras la catástrofe
El estudio ha sido dirigido por el paleontólogo Stephen Chester, profesor en Brooklyn College y The Graduate Center de Nueva York, y en el mismo han participado científicos del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver (DMNS).
Los huesos del tobillo de Purgatorius y sus características revelan que vivió en árboles, por lo que inicialmente los investigadores pensaron que su ausencia al sur de Montana podría estar relacionada con la devastación generalizada de los bosques por el impacto del asteroide hace 66 millones de años.
Pero los investigadores especializados en ‘paleobotánica‘ sugirieron que la recuperación de plantas en América del Norte fue muy rápida, lo que llevó al equipo a plantearse que este pequeño mamífero también debería estar en regiones más al sur.
Y así, estudiantes y voluntarios realizaron un exhaustivo lavado de sedimentos y recolección, y el resultado fueron innumerables fósiles de peces, cocodrilos, tortugas y finalmente unos diminutos dientes, que incluso podrían pertenecer a una especie anterior de Purgatorius, aunque los investigadores están recolectando material adicional para evaluar está hipótesis.
El papel clave de los pequeños fósiles
Los investigadores han concluido que el descubrimiento de estos diminutos dientes demuestran que la ‘presunta’ ausencia de parientes primates en los estados más meridionales del interior occidental de Norteamérica se debió a un sesgo en el muestreo, centrado en gran parte en la recolección de fósiles de gran tamaño y visibles a simple vista, y han subrayado en su publicación la importancia de los pequeños fósiles, que suelen pasar más desapercibidos.
Los paleontólogos están así recolectando un importante conjunto de fósiles de vertebrados que están revelando importante información sobre la evolución de la vida, incluida la de los primeros ancestros primates, y cómo se recuperaron tras la extinción de los dinosaurios.
Además, estos fósiles ayudan a precisar la cronología de la diversificación temprana de los mamíferos placentarios. Comprender cómo vivían y evolucionaron especies como Purgatorius permite a los científicos trazar mejor el árbol genealógico que, millones de años después, conduciría a la aparición de los primates superiores y, finalmente, del ser humano. Seguir leyendo en ECO AMERICA.



















