La Fundación Pedro y Elena Hernández ha colocado unos dispositivos de rastreo satelital de origen francés en tres flamencos del Caribe. La iniciativa busca identificar cada paso que dan estas aves dentro de la península de Yucatán.
Con una inversión de 2.5 millones de pesos aportados por Axa y SiMiPlaneta. La inyección privada levanta sospechas sobre los verdaderos intereses que puedan tener estas entidades.
Los datos muestran viajes de más de 5,500 kilómetros que conectan los humedales mexicanos con las costas de Cuba. Estos registros dejan constancia de la degradación que sufren los humedales.
El pacto con CONANP mantendrá este rastreo hasta 2030 en cuatro reservas naturales. Esperan obtener datos de vital importancia para la conservación de la especie y los humedales que tanto necesitan para sobrevivir.
Tres flamencos revelarán sus secretos desde el espacio
La Fundación Pedro y Elena Hernández, que colabora con la Comisión Nacional de Áreas Naturales, a través de la Conanp Dirección Regional Península de Yucatán y Caribe Mexicano, ha añadido otros tres transmisores solares Xerius para el monitoreo satelital de otros tres flamencos del Caribe llamados Víctor, Pedro y Elena.
Gracias a estos dispositivos de origen francés, la fundación suma 26 transmisores instalados, lo que les permitirá saber con precisión cuáles son los desplazamientos de la especie, así como los lugares de mayor importancia para los flamencos.
Con una inversión total de 2.5 millones de pesos mexicanos, la Fundación Pedro y Elena Hernández, junto a la Fundación AXA México y Fundación SiMiPlaneta se han unido al proyecto “Conservación del Flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber) en la Península de Yucatán”.
Esta iniciativa estará vigente hasta marzo del 2027 y contempla el anillamiento de flamencos, transmisores satelitales, identificación de amenazas y evaluación del hábitat. Para evitar molestias innecesarias en las especies silvestres, se hicieron pruebas del dispositivo satelital en un flamenco en cautiverio. El sistema de sujeción del transmisor está diseñado para desprenderse solo aproximadamente a los 3 años.
Aprovechando la campaña de anillamiento 2026 en la reserva de la Biosfera Ría Celestún, se colocaron los transmisores en los flamencos. Gracias a esto se han evitado capturas innecesarias, lo que reduce el estrés de la colonia. Desde que comenzara el monitoreo satelital impulsado por la fundación allá por 2017, se han podido identificar varios humedales de especial importancia para la especie durante las temporadas de nortes, secas y lluvias.
También han podido identificar patrones de alimentación, reproducción y dispersión, revelando trayectos de hasta 20 km entre las áreas de descanso y alimentación. Sin embargo, el monitoreo también deja evidencia de un problema muy grave: los humedales de los flamencos del Caribe están altamente amenazados por el cambio climático.
México y Cuba: una conexión única
Gracias al seguimiento, se ha demostrado una conexión única entre los humedales de la península de Yucatán y Cuba; los registros han documentado cómo los flamencos realizan viajes de ida y vuelta entre ambos países; algunos permanecen en Cuba largos meses y otros prefieren realizar todas sus actividades en la península.
Mientras algunos ejemplares recorren más de 5500 km, otros permanecen casi todo el tiempo en la misma región. Los registros GPS de estos viajes permitieron identificar humedales de gran importancia, sitios de alimentación, áreas de descanso, zonas nocturnas y rutas migratorias desconocidas hasta ahora.
En febrero de 2026 comenzó este convenio entre el CONANP y la Fundación Pedro y Elena Hernández para unirse al Subprograma de Monitoreo y Conservación del Flamenco del Caribe y su hábitat en la Península de Yucatán, donde se enmarcan todos estos trabajos de conservación. El programa cuenta también con la estrecha colaboración de la Fundación AXA México y Fundación SiMiPlaneta en proyectos de educación y conservación del Flamenco del Caribe y su hábitat.
Así, gracias a Víctor, Pedro y Elena, se podrán comprender mejor los complejos movimientos y hábitos de la especie para poder diseñar políticas reales de conservación.



