Eco América

Un río del Amazonas hierve literalmente durante 6 kilómetros, con una temperatura que llega a los 86 grados y preocupa a los expertos: mata en segundos a cualquier animal que caiga en él

Un misterioso río de la Amazonía alcanza hasta 86 grados durante kilómetros sin tener ningún volcán activo cerca.

Un río del Amazonas hierve literalmente durante 6 kilómetros, con una temperatura que llega a los 86 grados y preocupa a los expertos: mata en segundos a cualquier animal que caiga en él

En la Amazonía peruana fluye un río tan caliente que causa quemaduras graves en cuestión de segundos. Se llama Shanay-Timpishka, aunque casi todos lo conocen como el Río Hirviente. Tiene un tramo térmico de más de seis kilómetros y varios manantiales donde el termómetro ha llegado a rozar los 100 grados Celsius.

Lo que descoloca a los científicos es su ubicación. Para encontrar el volcán activo más cercano hay que viajar más de 700 kilómetros. La teoría con más fuerza dice que el agua de lluvia se filtra a mucha profundidad, la tierra la calienta y regresa a la superficie a través de grietas y fallas geológicas, sin que haga falta un volcán debajo.

El río que casi hierve

El geocientífico peruano Andrés Ruzo empezó a investigar este lugar en 2011, tras pedir permiso a las comunidades locales que lo custodian desde hace generaciones. Sus mediciones dicen que la temperatura media del tramo caliente ronda los 86 grados Celsius. Hay zonas que pasan de los 90 y un manantial concreto llegó a marcar 99,1 grados.

El calor no es idéntico en todo el cauce porque el agua hirviente se mezcla con arroyos fríos. Pero las partes más calientes son una trampa mortal para los pequeños animales que se caen dentro. «Si metes la mano en el agua, sufrirás quemaduras de segundo o tercer grado en pocos segundos», advierte Ruzo.

De dónde sale el calor

Estamos ante un sistema geotérmico enorme. La lluvia se cuela por rocas permeables, baja varios kilómetros al subsuelo, se calienta con la energía del interior de la Tierra y sube de nuevo por fallas naturales como si saliera de una gran cafetera.

Un análisis geológico publicado en la American Association of Petroleum Geologists señala que no hay rastros de magma cerca. La explicación que dan los expertos es que movimientos de placas relativamente recientes subieron rocas calientes hacia la superficie, y esas mismas rocas calientan el agua antes de que vuelva a brotar.

Un laboratorio natural

Este calor tan extremo también cambia el microclima alrededor. La temperatura del aire en la orilla sube cuatro grados de media respecto a las zonas frías de río arriba, y en el mes más cálido la diferencia llega a ser de hasta once grados.

Varios biólogos han estudiado las plantas y árboles que crecen a lo largo del río para ver cómo reaccionan al calor. Las hojas intentan adaptarse, pero en muchos casos el calor sobrepasa lo que pueden aguantar. Al final, para los investigadores este lugar es una ventana real para ver cómo se comportaría la selva a un planeta mucho más caliente.

Un lugar sagrado y amenazado

Shanay-Timpishka significa «hervido con el calor del sol». Aunque hoy sabemos que el calor viene del subsuelo, para las comunidades indígenas siempre ha sido un espacio sagrado y un centro de medicina tradicional.

Ruzo se puso al frente del Boiling River Project para proteger este tramo de selva, para impulsar la educación y para seguir investigando. La tala ilegal y la deforestación son las principales amenazas, y perderlo sería un desastre, porque este rincón ofrece una geología única, además de una cultura milenaria y biodiversidad en un espacio muy reducido de pocos kilómetros.

El análisis se publicó en AAPG Explorer, de la American Association of Petroleum Geologists.

Temas

Relacionados