La sequía amenazará a tres de cada cuatro personas y la inacción geopolítica a nivel mundial ante una escasez de agua que ya no es una amenaza lejana debería considerarse una negligencia. En las cumbres que pretenden combatir la creciente desertificación, solo se oyen discursos vacíos y no se toman decisiones.
Es evidente que las grandes potencias han elegido financiar parches que no dan soluciones en lugar de transformar sus modelos productivos de forma radical. Por otro lado, se buscan soluciones digitales que den herramientas a los estados para anticipar y paliar los episodios de sequía, como es el caso del proyecto IDRO.
La verdadera controversia de estas reuniones que se jactan de multilateralidad radica en si estos indicadores servirán para que se señale a las naciones extractivistas como las grandes culpables de esta problemática o se acabe por blanquearlas.
El planeta se encamina hacia un escenario nefasto en el que el agua potable será motivo de conflictos muy graves. Es el momento de que se actúe para que la sequía y la desertificación no lleven a la humanidad a la ruina.
La sequía amenaza a tres de cada cuatro personas: hay que buscar soluciones ya
La sequía amenazará a tres de cada cuatro personas. En el marco de la COP17 contra la desertificación, que se celebra en la capital mongola de Ulán Bator, la IDRA, Alianza Internacional de Resiliencia a la Sequía, ha desvelado que cuentan con una plataforma global que ha sido concebida para procesar el impacto de la escasez de agua.
Mediante esta herramienta se puede unificar el conocimiento científico y obtener un indicador comparativo que permite anticipar un problema que, según las estimaciones oficiales, de cara al año 2050 castigará a tres de cada cuatro personas.
El Observatorio Internacional de Resiliencia a la Sequía, IDRO por sus siglas en inglés, estructura la información técnica y la divide en cuatro grandes bloques: ecosistemas naturales, infraestructuras urbanas, tejido económico y comunidades. De este modo, ofrece un panorama muy amplio sobre la capacidad de respuesta que cada Estado tendrá ante los futuros episodios de sequía severa.
A través de esquemas visuales y cartografía interactiva, los equipos gubernamentales y los equipos técnicos serán capaces de auditar la vulnerabilidad de cada uno de sus territorios, agilizando la toma de decisiones y permitiendo formular planes de mitigación mejor estructurados.
España y Senegal detrás de IDRO
La iniciativa tiene el apadrinamiento de España y Senegal y busca dotar a los gobernantes de evidencias empíricas que les permitan abandonar la improvisación frente a las emergencias hídricas y planificar políticas de prevención a largo plazo. Esto lo explicó María Jesús Rodríguez de Sancho, que es la responsable española de Biodiversidad, Bosques y Desertificación.
Edgar Gutiérrez-Espeleta, el asesor técnico de la Convención de la ONU contra la Desertificación, comentó que la gran aportación del índice IDRO reside en que unifica datos dispersos y los normaliza.
De esta forma es posible evaluar la fortaleza institucional que tiene un país frente al estrés hídrico y hacerlo antes de que dicha situación degenere en una catástrofe social, tal y como en su día influyó el Índice de Desarrollo Humano.
Andrea Toreti es investigadora de la Comisión Europea y está vinculada al sistema Copernicus: su advertencia se centró en la urgencia de modernizar todas las metodologías de análisis que se emplean, porque nos encontramos ante un fenómeno climático que solo puede empeorar de cara a los próximos decenios.
La herramienta de la que ya se había hablado en la cumbre de Riad es fruto de la cooperación y el trabajo conjunto del Centro Común de Investigación europeo, la Organización Meteorológica Mundial, el Monitor de Sequía de Estados Unidos y el departamento de Ecosistemas de la Universidad de Yale.
La desertificación es un problema global
La sequía amenazará a tres de cada cuatro personas de cara a 2050. La aridez del suelo ya está en el centro del debate internacional, con el respaldo de las cifras aportadas por la ONU, que son muy alarmantes, ya que indican que desde el año 2000 hubo un crecimiento del 30 % en los episodios de sequía.
El encuentro que se lleva a cabo en Ulán Bator aborda también el deterioro acelerado de los suelos y estudia la desertificación, que es un proceso que ya degrada a 4 de cada 10 hectáreas en todo el mundo y cuyas consecuencias más virulentas las sufren: Latinoamérica y el Caribe, Asia Central y Asia Oriental.



