Sudamérica es un continente lleno de vida y recursos, pero si no se cuida pronto, se convertirá en un páramo abandonado y seco; es por ello que las comunidades indígenas han juntado sus conocimientos ancestrales y la ciencia para proteger la tierra.
En Chile, con los corralitos de pirenes, unos muros de piedra que han permitido a las comunidades indígenas seguir alimentándose del río sin alterar el ciclo natural de los peces.
Perú ha logrado agilizar los trámites de titulación de territorios indígenas, lo que ha supuesto una ayuda enorme a la hora de proteger la tierra. Un proceso que antes podía tardar años.
Y en Ecuador, el pueblo waorani colaboró en la elaboración de un informe para medir la pureza hídrica de los ríos, identificaron más de 60 especies de peces que se consumen habitualmente y ofrecieron argumentos sólidos contra el extractivismo.
Chile: corralitos de pirenes
Al sur de Chile, en la región de Chiloé, existe una isla llamada Apiao donde las comunidades locales han demostrado que cuidar el ecosistema y alimentarse bien pueden ir de la mano. Lo lograron levantando unos muros de piedra en la costa para recolectar los huevos de pez sin alterar su ciclo natural.
Detrás de este saber ancestral hay datos muy claros: una investigación reciente descubrió que estas paredes sirven como refugio natural para las algas, los moluscos y los peces. A pesar de sus beneficios, la expansión salmonera pone en riesgo esta tradición sostenible.
Perú: titulación de los territorios indígenas de la Amazonía
Reconocer legalmente los derechos sobre la tierra en la selva peruana suele tardar años. Por suerte, una propuesta nacida en Loreto está rompiendo esa lentitud y marcando un camino mucho más ágil para proteger a los pueblos originarios.
Aidesep y Rainforest Foundation US han impulsado SI-TIERRA, un modelo gracias al cual más de 40 comunidades ya protegen sus terrenos. Con los papeles en regla, los pobladores cuentan con mejor respaldo contra la tala no autorizada y la ocupación ilegal.
Ecuador: ciencia y saberes ancestrales para vigilar los ríos en la Amazonía
Durante un año, varios miembros del pueblo waorani recorrieron la cuenca del Curaray-Nushiño para medir la pureza de sus fuentes hídricas. Con el apoyo de los especialistas de la Universidad San Francisco de Quito, identificaron 60 peces que se consumen habitualmente.
El trabajo colectivo derivó en un artículo publicado en la revista Frontiers in Environmental Science. Los resultados ofrecen argumentos científicos sólidos que servirán para frenar la minería destructiva y defender la vida en sus ríos.



