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Los abejorros andinos que comen heces y carroña: un descubrimiento que cambia lo que se sabía de la especie

Las abejas ya no buscan alimento en las flores: una nueva investigación demuestra que pueden ser carroñeras e incluso alimentarse de heces.

Los abejorros andinos que comen heces y carroña: un descubrimiento que cambia lo que se sabía de la especie

Un grupo de científicos en Ecuador observó que varios abejorros de los Andes se alimentaban con heces de cóndor y carne podrida. El descubrimiento pone en jaque los conocimientos que se tenían sobre la especie.

En Pichincha, tres ejemplares de Bombus funebris introdujeron la trompa en un nido de cóndor y absorbieron las cacas frescas y secas sin el menor atisbo de asco.

Al año siguiente la escena volvió a repetirse, pero esta vez en los páramos. Otro abejorro permaneció casi media hora dentro de un cadáver, buscando entre los huesos y los tejidos.

Sorprendentemente, estos insectos buscan el nitrógeno puro y las proteínas en los lugares menos esperados. Este hábito tan grotesco para el humano desmonta lo que creíamos saber de su biología y abre las puertas a nuevas preguntas.

Los abejorros andinos que comen heces y carroña

Los investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad ecuatoriano (Inabio) han documentado, por primera vez en Sudamérica, un hecho increíble en Ecuador: abejorros andinos alimentándose de heces de cóndor y de carroña.

En 2024, durante las observaciones a un nido de cóndor en la provincia de Pichincha, cuya capital es Quito, los investigadores pudieron contemplar cómo tres abejorros ‘Bombus funebris’ (especie endémica de los ecosistemas andinos) entraban y salían continuamente del nido.

Los insectos se desplazaban entre las plumas y las partículas que hubiera hasta llegar a las heces de las aves. Secas o frescas, los abejorros estuvieron durante algunos minutos succionando los líquidos con sus estructuras bucales.

En septiembre de 2025 se produjo un segundo hallazgo también en Pichincha, pero esta vez en los páramos de una reserva natural: dos ejemplares de ‘Bombus funebris’ buscaban alimento introduciéndose por distintas cavidades de un cadáver de ternero en avanzado estado de putrefacción.

«Uno de los individuos ingresó repetidamente en la cavidad abdominal del cadáver y permaneció durante aproximadamente 30 minutos interactuando con tejidos y huesos», explica el Inabio.

Cambio de paradigma

El papel principal de las abejas es el de polinizadores y la recolección de néctar y polen, o eso se creía hasta ahora, ya que desde el instituto advierten que esto no siempre es así, que en caso de necesidad estos insectos pueden acudir a diferentes fuentes de energía, como pueden ser los frutos en descomposición, los hongos, las heces e incluso la carroña.

El estudio recalca que estos comportamientos podrían deberse a la búsqueda de nutrientes que no siempre se encuentran en los recursos florales de los que normalmente se alimentan, ya que las heces y la carroña son una fuente de sustancias nitrogenadas que podrían aportarles proteínas, aminoácidos y otros nutrientes.

De todas maneras, dejaron claro que no hay que precipitarse a la hora de asumir conclusiones; hacen falta más estudios para saber con exactitud qué nutrientes obtienen y cuán importantes son para ellos.

Los autores del estudio pertenecen a la Fundación Cóndor Andino Ecuador, a la Fundación Uru, al Inabio, a la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo y al Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía, de Brasil.

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