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El tesoro invisible de Ecuador: descubren el doble de mamíferos en Llanganates-Sangay

Un exhaustivo trabajo de campo eleva hasta 69 las especies de pequeños mamíferos no voladores conocidas en este corredor entre los Andes y la Amazonía, revela 16 endemismos y constata que una de cada cuatro especies registradas presenta algún grado de amenaza.

El tesoro invisible de Ecuador: descubren el doble de mamíferos en Llanganates-Sangay

Descubren el doble de mamíferos en Llanganates-Sangay. ¿Pueden unos diminutos roedores frenar el desarrollo en Ecuador? Un hallazgo científico en el Corredor Ecológico Llanganates-Sangay desata la polémica entre los defensores del medio ambiente y los promotores de grandes obras en la zona.

Un grupo de investigadores del Inabio y de la Fundación EcoMinga confirmó la existencia de nada menos que 69 especies de pequeños mamíferos, es decir, el doble de las registradas hasta la fecha. El trabajo de campo abarcó ocho intensos años en el río Pastaza.

El informe revela que roedores amenazados como el Rhagomys septentrionalis habitan este espacio vital. La exigencia de proteger a toda costa la conexión entre los Andes y la Amazonía choca frontalmente con la presión sobre el territorio.

Un 25 % de los animales hallados enfrenta un peligro real de extinción en el país y los ecuatorianos se plantean si deben paralizar la expansión humana para garantizar la supervivencia de estos roedores o si debe primar siempre el progreso económico.

Descubren el doble de mamíferos en Llanganates-Sangay el corredor ecológico ecuatoriano

El Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) informó recientemente que en el Corredor Ecológico Llanganates-Sangay, que es una zona altamente protegida de Ecuador, gracias a un nuevo estudio se hallaron 69 especies de mamíferos no voladores de tamaño pequeño. Esta cifra es el doble de las que se conocían en el lugar hasta la fecha.

Dicho corredor, que se encuentra entre la cuenca del río Amazonas y la cordillera de los Andes, sirve de conexión a dos importantes parques nacionales. Esta es una zona en la que la diversidad biológica es muy alta y por tanto, es un punto estratégico que debe cuidarse y preservarse.

Entre los años 2016 y 2024, varios investigadores pertenecientes al Inabio, a la Universidad Central del Ecuador, al Instituto de Diversidad y Evolución Austral, a la Fundación Oscar Efrén Reyes de la Red de Protección de Bosques Amenazados y a la Fundación EcoMinga llevaron a cabo expediciones en varias zonas de la cuenca alta del río Pastaza.

Allí documentaron directamente 51 especies y las 18 restantes fueron incorporándose a los catálogos gracias a los registros bibliográficos y a otras observaciones complementarias.

Hasta ahora se conocían solo 35

El número actual de especies es casi el doble de las que se conocían hasta ahora en las inmediaciones de la región. La gran mayoría de los especímenes constatados son roedores, ya que hay 47 especies, lo que equivale casi al 70 % del total que se ha registrado.

Gracias a la investigación, se comprobó que más del 23 % son especies endémicas, lo que significa que 16 de estos pequeños mamíferos viven exclusivamente en esa zona. Entre ellos, el Rhipidomys albujai y el Rhagomys septentrionalis están en la Lista Roja de Mamíferos del Ecuador.

Más de una cuarta parte de las especies que se han registrado tienen amenazas, según los criterios nacionales de conservación. Esta es una realidad que los investigadores destacan y que, según explican, justifica que estos ecosistemas se protejan al máximo.

El Corredor Ecológico Llanganates-Sangay constituye para los autores del estudio un «centro irremplazable en cuanto a la diversidad taxonómica y funcional presente en los Andes tropicales». Por ello advierten que la conservación no se puede limitar a proteger sitios aislados, sino que es vital garantizar la conectividad entre las diferentes áreas: ya sean ecosistemas de alta montaña o valles fluviales.

Este hallazgo cambia considerablemente la realidad de la biodiversidad de este rincón de Ecuador. Es evidente que hay muchísimas especies ocultas, aun en aquellos lugares que se consideran muy ricos en biodiversidad. Pasar de 35 a 69 especies registradas en un área tan valiosa es un gran paso para la ciencia.

Los descubrimientos del corredor de Llanganates-Sangay evidencian que es necesario proteger la biodiversidad en todos los ámbitos, ya que no se pueden conservar únicamente ciertas ‘islas’ de naturaleza. Lo crucial es mantener conectados todos los ecosistemas, ya sean de montaña, como de bosques o ríos, porque en realidad no sabemos cuántas especies más se ocultan en la espesura.

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