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La tortuga baula regresa a la costa panameña del Pacífico: 178 huevos alimentan una esperanza

La costa pacífica de Panamá vuelve a ser el lugar elegido por la tortuga laúd o baula para desovar. Se han encontrado y protegido 178 huevos. En septiembre u octubre se espera que eclosionen y ayuden a la recuperación de la especie.

La tortuga baula regresa a la costa panameña del Pacífico: 178 huevos alimentan una esperanza

La tortuga baula vuelve a las costas panameñas del Pacífico. Hay noticias que no importa dónde ocurran, porque por sí mismas tienen una gran importancia. En El Fondiaderito, que es una playa panameña perdida cerca de Jaqué, 178 huevos sepultados por un quelonio bajo la arena han bastado para que el optimismo se esparza a nivel internacional.

Y es que la tortuga baula, tras casi 10 años sin saberse nada de ella, ha vuelto a poner huevos en la costa del Pacífico de Panamá. Los biólogos han localizado 3 nidos y se han ocupado de ponerlos a salvo de las mareas altas y de los curiosos.

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los grupos conservacionistas observan este tipo de acontecimientos con extremada atención. Salvar esos nidos en pleno Darién resulta crucial para que una especie que ha estado a punto de extinguirse, siga progresando.

Cuando las crías logren salir del huevo, tendrán una vida azarosa, llena de amenazas y peligros, pero si sobreviven y logran llegar a adultas, algún día volverán a la playa donde nacieron para poner sus propios huevos.

La tortuga baula vuelve a las costas panameñas del Pacífico: buen sintoma

A la tortuga baula o laúd (Dermochelys coriacea) se la reconoce fácilmente, ya que es la tortuga marina más grande que existe; en vez de tener una dura coraza como sus parientes, presenta una especie de cuero flexible que la protege, con surcos a lo largo de su lomo.

La NOAA coloca a las baulas o laúdes del Pacífico oriental entre las que corren máximo riesgo mundial. La cantidad de ejemplares ha caído en un 97%, por diversas razones, y sus sitios de desove habituales siguen estando en México y Costa Rica.

Estos tres nidos solo evidencian que hay esperanza para una especie que ha estado a un tris de desaparecer. No quiere decir que se hayan salvado, pero sí que luchan por seguir adelante y que el Darién podría darles otra oportunidad.

La importancia de los 178 huevos

Guardar y proteger los huevos es fundamental si queremos que de ellos salgan crías que alguna vez puedan convertirse en adultos. Pero si no sobreviven los huevos, no hay nada que hacer.

En cuanto rompe el cascarón, una cría se enfrenta a una tremenda carrera por la vida, ya que debe correr por la playa sorteando depredadores para alcanzar el mar, donde tiene que sobrevivir por sí misma y eludir las miles de trampas que la esperan en mar abierto.

La tortuga baula vuelve a las costas panameñas del Pacífico. Su peor pesadilla son las redes de pesca a la deriva. Por eso la NOAA insiste en evitar a toda costa las capturas accidentales, proteger los arenales en los que desova y ayudar a que las más pequeñas logren llegar al agua, cosa que sucederá en unos días en El Fondiaderito.

La gente de Jaqué son los héroes en la sombra

El Ministerio de Ambiente panameño (MiAMBIENTE) ya destacó el esfuerzo que ha realizado la Organización Protectora de la Tortuga Marina y la Biodiversidad de Jaqué. Son los propios vecinos los que noche a noche patrullan las costas, mueven las puestas que se encuentran amenazadas, recogen la basura de la arena y cuidan de los manglares.

Cuando la baula volvió a aparecer, no lo hizo en una playa vacía: ya había un grupo de vecinos que se habían organizado para darle la bienvenida que se merecía. Y estaban esperándola para cuidar su puesta. En conservación, tener a los ciudadanos de tu lado marca el límite entre el éxito rotundo y el desastre total.

Una playa que sus vecinos buscan recuperar

La tortuga baula vuelve a las costas panameñas del Pacífico. El Fondiaderito y la zona de Jaqué no son un paraíso intacto, pero se está tratando de que vuelva a serlo. Días atrás fueron recogidos más de 280 kilos de plásticos y basuras del arenal, se lograron reubicar 2.500 huevos de otras especies y se comprobó que en las arenas hay microplásticos.

Por otra parte, la protección de un nido no consiste en cercarlo con cuatro maderas, sino en lograr que los mares y las playas estén sanos. A día de hoy, cuando no las matan los plásticos, les roban sus huevos o se quedan atrapadas en una red y mueren ahogadas a miles de kilómetros de donde nacieron.

Dos costas: dos realidades diferentes

Lo importante de esta noticia es que el hito ha ocurrido en la fachada panameña del Pacífico, puesto que en la costa caribeña del país las cosas son muy diferentes. En enclaves como Bocas del Toro o San San Pond Sak, las tortugas laúd o baulas suelen desovar con bastante frecuencia.

Así que hablar a la ligera de que la baula ha retornado a Panamá es inexacto. La noticia es que ha reaparecido criando en el Pacífico panameño y que eso no ocurría desde hacía más de una década.

Leyes contra el tráfico ilegal y el saqueo

La tortuga baula vuelve a las costas panameñas del Pacífico. Mientras unos velan los nidos a pie de playa, el mercado negro sigue activo. La policía ambiental intercepta a furtivos en zonas como Los Santos con sacos que contienen cientos de huevos recién robados para la venta ilegal.

Panamá sacó en 2023 una ley muy severa para castigar el tráfico y consumo tanto de tortugas como de sus huevos. La paradoja es inevitable: mientras en Darién se mima cada uno de los 178 huevos hallados, en otras zonas se roban cientos en cuestión de minutos.

Una señal de esperanza, aunque no una victoria definitiva

La tortuga baula vuelve a las costas panameñas del Pacífico. Que tres hembras hayan puesto huevos tras una década no cambia el cómputo global ni demuestra que la población de la baula o laúd se esté recuperando. Harán falta años de conteos constantes para comprobar si existe un cambio real en la tendencia.

Aun así, la posición de Panamá es biológicamente maravillosa. Por sus costas pasan y muchas veces desovan, cinco de las siete especies de tortugas marinas que hay en el mundo, y son muchas las generaciones que vuelven a ese sitio mágico donde nacieron.

Entre septiembre y octubre se verán los resultados de tanto trabajo y dedicación. Ahí sabremos cuántas de las baulas que esperan en las pozas de El Fondiaderito rompen el cascarón y logran alcanzar el agua. Ojalá llegue el día en el que ver llegar a las baulas a las costas de cualquier punto del mundo deje de ser un titular y vuelva a ser lo habitual.

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