Medio Ambiente

La COP17 pone el foco en los pastizales: 500 millones de personas dependen de ellos

Mongolia lidera las negociaciones en cuestión de protección de los pastizales. El 90% de su territorio consiste en praderas. Es acuciante protegerlos.

La COP17 pone el foco en los pastizales: 500 millones de personas dependen de ellos

El planeta se está quedando sin tierra fértil mientras en la COP17 de Ulán Bator se intenta frenar un desastre ignorado por todos.

Salvar los pastizales supone la protección de casi el 90% del territorio mongol, del que dependen cientos de miles de comunidades nómadas que llevan milenios subsistiendo gracias a estos ecosistemas.

Mongolia pide financiación para frenar la desertificación y la ruina de sus pastizales; sería indignante que la financiación no llegue o llegue tarde cuando el problema ya está ahí.

Si no se protegen hoy estas praderas, para 2050 el planeta habrá perdido una superficie equivalente al tamaño de Sudamérica.

La COP17 pone el foco en los pastizales

Durante la COP17, celebrada en la capital mongola, la Convención de las Naciones Unidas para la Desertificación (CNULD) ha puesto en marcha un proyecto diseñado para atraer financiación destinada a salvaguardar las praderas y las estepas.

La “Iniciativa Emblemática sobre los Pastizales” es una estrategia transformadora que ha sido capitaneada por el gobierno mongol, anfitrión del encuentro internacional. Además, Mongolia es un país cuya mayoría de territorio consiste en estos parajes, por lo que protegerlos es algo crucial.

Existen tres fundamentos principales en los que se basa el proyecto: compartir y ampliar el conocimiento que se tiene sobre los pastizales, más financiación mediante proyectos de gestión sostenible y restauración y reforzar las políticas y las instituciones encargadas de proteger los ecosistemas.

La propuesta se integra dentro del marco del ‘Plan de las Estepas‘ promovido por las autoridades locales durante esta cita. Dicho plan incluye programas de gestión hídrica, conservación del suelo y el diseño de infraestructuras sostenibles para proteger la naturaleza.

Aprovechando la reunión diplomática, el Ejecutivo mongol formalizó junto al Banco Europeo de Inversiones (BEI) una carta de intenciones para obtener una financiación de doscientos millones de euros, que se sumaría a lo pactado con el Banco Mundial por otros cien millones de dólares. Un presupuesto que se destinaría al desarrollo socioeconómico y la conservación territorial.

La COP17 ha coincidido con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores 2026, declarado por Naciones Unidas para la concienciación sobre el papel decisivo de estos ecosistemas para el planeta.

Los directores del programa insisten en que la toma de decisiones debe tener en cuenta a los más de quinientos millones de personas que viven de y gracias a estos parajes. Dejarlos de lado supondría abandonar a millones de familias nómadas que han mantenido ese estilo de vida durante milenios.

Infravalorar los ecosistemas puede ser la perdición

Anteriormente, las Naciones Unidas ya habían avisado de la problemática que había con estos ecosistemas, que se extienden por todo el planeta, debido al calentamiento global y la sobreexplotación agrícola.

Estos biomas son los encargados de proporcionar dos tercios del forraje para el ganado en todo el mundo, además de dar sustento económico a más de dos mil millones de personas, y aun así siguen sin protegerse debidamente.

La ganadería es otro frente de batalla más dentro de las negociaciones de la COP17 celebrada en Mongolia. El avance del desierto, el deterioro de la capa fértil y el estrés hídrico se suman a esta vorágine de destrucción de los pastizales.

Naciones Unidas lo tiene claro: o se frena este modelo de producción tan agresivo o para el 2050 el planeta habrá perdido una superficie de praderas equivalente a todo el continente sudamericano, algo que resultaría catastrófico para todo el mundo.

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