Durante años, la imagen de un parque solar en el campo ha despertado recelos. Paneles negros, vallas, terreno ocupado y la sensación de que allí donde llega la energía fotovoltaica se marcha la naturaleza. Pero los últimos datos empiezan a dibujar una escena bastante distinta.
La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) sostiene, a partir de estudios realizados por la consultora ambiental independiente EMAT entre 2021 y 2025, que algunas plantas solares españolas están albergando más aves y más vida silvestre que los terrenos agrícolas que las rodean. No es magia. La clave está en cómo se elige el terreno y, sobre todo, en cómo se gestiona después.
Más vida entre paneles
Los datos más llamativos llegan de tres plantas fotovoltaicas españolas analizadas en 2025. En Minglanilla (Cuenca), se identificaron 32 especies de aves dentro de la planta, frente a 19 en el área agrícola exterior de control.
En Revilla Vallejera (Burgos), el recuento fue de 39 especies dentro de la instalación frente a 34 fuera. En Trujillo (Cáceres), la diferencia también fue favorable al parque solar, con 31 especies dentro y 25 en el exterior. Y eso cambia bastante el debate.
No se trata solo de gorriones o aves comunes que aparecen de paso. UNEF señala la presencia de especies de interés ecológico como el alcaraván, el sisón, la carraca, el mochuelo, el cernícalo común, el cernícalo primilla o el chotacabras cuellirrojo.
Por qué ocurre esto
La pregunta importante no es si un parque solar es mejor que un bosque o una dehesa bien conservada. Evidentemente, no lo es. La comparación que hacen estos estudios es otra, mucho más práctica, porque muchos de estos terrenos proceden de agricultura intensiva.
En esas zonas, durante años se ha arado, se han usado herbicidas o insecticidas y se ha reducido mucho la vegetación natural. Cuando entra una planta solar bien gestionada, desaparecen muchas de esas presiones. No hay laboreo constante, no se permite la caza y la presencia humana suele limitarse a tareas de mantenimiento.
Además, si se mantiene una cubierta vegetal y se evita dejar el suelo pelado, llegan los insectos. Después llegan aves que se alimentan de ellos. Y, con más presas disponibles, también pueden aparecer rapaces como águilas, milanos, halcones, buitres o lechuzas. En el fondo, es una cadena sencilla. Cuando el campo respira, la fauna vuelve.
No basta con poner paneles
Aquí llega el matiz importante. Que un parque solar pueda ayudar a la biodiversidad no significa que todos lo hagan por defecto. Si se instala mal, si se sitúa en un lugar sensible o si se corta la hierba al ras cada poco tiempo, el resultado puede ser muy diferente.
Martín Behar, director de Estudios y Medio Ambiente de UNEF, resume la idea al afirmar que estas instalaciones, «bien ubicadas y gestionadas», pueden favorecer hábitats de interés para muchas especies. También destaca el efecto positivo de no usar fertilizantes, insecticidas o herbicidas y de gestionar la vegetación mediante pastoreo dirigido.
En la práctica, esto significa apostar por cubiertas vegetales, márgenes con plantas autóctonas, cajas nido, refugios para reptiles, hoteles de insectos, charcas y corredores ecológicos. Medidas pequeñas, pero muy visibles cuando uno camina por el terreno. No es poca cosa.
España no está sola
Lo que se observa en España encaja con investigaciones de otros países. En Reino Unido, un estudio de la Universidad de Cambridge y la RSPB analizó seis parques solares en East Anglia y concluyó que, por hectárea, estas instalaciones podían tener más especies de aves y más individuos que los cultivos vecinos.
El detalle más interesante está en la gestión. Los parques con hábitats mixtos, setos en los bordes y más variedad de plantas registraron casi el triple de aves que los terrenos agrícolas cercanos. En cambio, los parques con hábitats más simples ofrecieron menos valor para la fauna.
La propia investigación advierte de que los nuevos parques solares no deben colocarse en zonas de riesgo ecológico ni en espacios importantes para especies raras o en declive. Es decir, la energía solar puede sumar, pero solo si se planifica con cabeza. El reloj climático corre, pero la biodiversidad también necesita sitio.
Ovejas bajo la sombra
La convivencia entre placas solares y campo también está dando resultados curiosos en Australia. Lightsource bp publicó en 2024 los resultados de un seguimiento en su planta solar de Wellington, en Nueva Gales del Sur, donde comparó ovejas merinas que pastaban en un potrero tradicional con otras que lo hacían entre paneles.
Según la compañía, el pastoreo bajo los módulos no perjudicó la producción de lana y algunos parámetros apuntaron incluso a una mejora de calidad. La explicación es bastante fácil de entender para cualquiera que haya pasado un verano duro en el campo. La sombra cambia el microclima, conserva mejor el forraje y permite a los animales alternar zonas más frescas y zonas abiertas.
Eso no convierte todos los parques solares en explotaciones ganaderas perfectas. Pero sí abre una vía interesante, producir electricidad limpia y mantener usos agrarios compatibles. En tiempos de sequía y calor pegajoso, cualquier ayuda al suelo y al ganado cuenta.
El nuevo debate solar
UNEF ha impulsado un Sello de Excelencia en Sostenibilidad para elevar el listón de los proyectos fotovoltaicos. Entre sus criterios aparecen el vallado permeable para fauna, la renaturalización, el respeto a la capa vegetal, la reducción del hormigón y la ubicación fuera de espacios de la Red Natura 2000.
La idea de fondo es clara. La energía solar no debe limitarse a producir electricidad barata y sin emisiones directas de CO2. También puede ayudar a reparar parte del daño que la agricultura intensiva ha dejado en muchos terrenos, siempre que se diseñe con criterios ambientales reales.
Por eso el debate empieza a moverse. Ya no se trata solo de preguntar cuántos megavatios caben en una parcela. La pregunta correcta es qué vida puede volver a ese suelo mientras se genera energía renovable para hogares, empresas y pueblos.
El comunicado oficial de UNEF sobre los parques solares y la biodiversidad ha sido publicado en la web de la Unión Española Fotovoltaica.













