EEUU hace real lo imposible: 10.000 millones de dólares para crear una central eléctrica de 4,4 gigavatios y un centro de datos a hiperescala

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Publicado el: 21 de abril de 2026 a las 20:47
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Subestación eléctrica de alta tensión asociada a una central de gas y centro de datos para IA en EEUU.

La vieja central de carbón de Homer City (condado de Indiana, Pensilvania) se está convirtiendo en otra cosa. En su lugar, un promotor privado ha iniciado las obras para levantar una central eléctrica de gas natural de en torno a 4,4 gigavatios y un campus de centros de datos “hiperescalables” (a gran escala), un proyecto valorado en 10.000 millones de dólares. 4,4 gigavatios son 4.400 megavatios, una cifra que ya da pistas del tamaño del plan.

La promesa es enorme (empleo, inversión y energía constante para la economía digital). El problema es igual de grande, porque hablamos de una infraestructura fósil que llega justo cuando la demanda eléctrica se dispara por la IA, y que además necesita un gasoducto y permisos de agua. ¿Cómo encaja todo esto con el clima, los ríos y la factura de la luz? Ahí está el debate.

Un “cambio de carbón a gas” a escala gigante

La administración ambiental de Pensilvania describe el plan como la reconversión de la antigua planta de carbón (2 GW, cerrada en 2023) hacia “la mayor planta a gas” del país. A la vez, lo vincula a un campus de datos de más de 3.200 acres, pensado para IA y computación de alto rendimiento.

En obra ya hay alrededor de 1.200 trabajadores y el arranque de la generación se sitúa, según los plazos que manejan promotor y medios locales, a principios de 2028. TribLive añade que el proyecto lo respalda financiación privada y que sus defensores lo presentan como una inversión histórica para el estado. Son cifras que ilusionan, pero el ritmo real lo marcan los permisos y los recursos disponibles, sobre todo agua y conexión a red.

La IA quiere electricidad “sin parpadeos”

Los centros de datos no funcionan como una fábrica que puede parar una línea un rato. Necesitan electricidad estable, veinticuatro horas al día, y eso empuja a buscar fuentes “firmes” cerca del propio campus. El Departamento de Energía de EE UU reconoce que estas cargas crecen rápido, varían por regiones y son difíciles de proyectar con precisión.

Aquí aparece PJM, el operador de red de la zona. En su informe de previsión de carga publicado en enero de 2026, PJM explica que ajusta varias áreas por crecimiento de demanda de centros de datos y proyecta un aumento sostenido del pico de demanda en la próxima década. En paralelo, Axios asegura que el plan en Homer City destinaría la mayor parte de la potencia a los centros de datos y volcaría del orden de 700 a 800 MW a la red.

CO2 y metano en el centro de la discusión

El gas natural emite menos CO2 que el carbón por kilovatio hora, pero sigue siendo un combustible fósil. Además, el impacto climático no depende solo de lo que sale por la chimenea, también del metano que puede escaparse a lo largo de la cadena (extracción, compresión y transporte). En un proyecto de esta escala, esos “pequeños” porcentajes importan.

La empresa defiende que el cambio reduciría las emisiones por unidad de energía frente a la antigua central y habla de recortes “del 60 al 65 % por megavatio hora” respecto a la planta anterior. A la vez, Clean Air Council, PennFuture y Sierra Club han recurrido el permiso de contaminación atmosférica concedido al proyecto, argumentando que las emisiones serían muy elevadas y que el plan choca con objetivos de aire y clima. En un comunicado, PennFuture resumió su postura con una idea clara, construir esta central para centros de datos “va en sentido contrario” a avanzar hacia una economía energética más limpia.

El gasoducto y la letra pequeña del agua

La central necesita una tubería específica para traer gas hasta el emplazamiento, y ese tramo es ahora uno de los puntos más sensibles porque cruza cursos de agua y zonas húmedas. Si te suena técnico, lo es, pero en el fondo se reduce a lo de siempre, qué se remueve, qué se protege y qué se devuelve al cauce.

El boletín oficial del estado (Pennsylvania Bulletin) recoge que el Departamento de Protección Ambiental celebrará una audiencia el 12 de mayo de 2026. El objetivo es recoger comentarios sobre la solicitud de permiso NPDES (el sistema federal que regula los vertidos y el agua de obra) asociada a las obras del gasoducto. El aviso cita como aguas receptoras Muddy Run, Blacklick Creek y varios afluentes, y vincula el trámite a la solicitud PAD320011.

El agua para enfriar también es un recurso

Cuando se habla de centros de datos, casi todo el mundo piensa en electricidad. Pero el agua suele aparecer después, y a veces demasiado tarde, porque muchos sistemas de refrigeración la necesitan, sobre todo en verano. Y eso se nota.

TribLive explica que el proyecto plantea captar agua de Two Lick Creek y que residentes y asociaciones piden cifras claras sobre cuánta agua se retiraría y en qué condiciones se devolvería al cauce. El mismo reportaje recuerda que el embalse Two Lick guarda unos 5.000 millones de galones y que la antigua planta de carbón llegó a extraer alrededor de 5,6 millones de galones al día en 2020, un dato útil para entender el orden de magnitud. 

Qué deberían mirar vecinos, reguladores y consumidores

La discusión no se resuelve con un “gas sí” o “gas no”. En la práctica, hay tres preguntas que deberían estar encima de la mesa desde ya, cuánta contaminación y con qué controles, cuánta agua y con qué límites, y qué parte del coste puede terminar repercutiendo en el consumidor.

Y hay un contexto más amplio detrás. La Agencia Internacional de la Energía estima que los centros de datos ya consumen unos 415 TWh al año en el mundo (aproximadamente el 1,5 % de la electricidad global en 2024) y prevé que la demanda crezca con fuerza por la IA. Por eso proyectos como el de Homer City son una señal de hacia dónde se mueve el sistema energético cuando la informática se convierte en infraestructura crítica.

La información oficial más reciente sobre permisos y documentación del proyecto ha sido publicada por el Departamento de Protección Ambiental de Pensilvania (DEP).


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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