China no se anda con chiquitas y construye la autopista fluvial de 134 km que enviará buques de carga al interior de las ciudades en un proyecto valorado en 10.000 millones de euros

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Publicado el: 27 de mayo de 2026 a las 15:38
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Vista aérea del puente Zicai sobre el canal de Pinglu, la nueva autopista fluvial de China.

China ha dado un paso clave en una de sus grandes obras de ingeniería del momento. El puente Zicai, situado sobre el canal de Pinglu en Qinzhou, abrió al tráfico el 28 de abril de 2026 y con ello quedaron completados los 27 puentes previstos sobre esta vía artificial. No es poca cosa.

El proyecto no consiste solo en excavar un canal y dejar pasar barcos. La idea es conectar el interior de Guangxi con el golfo de Beibu y abrir una salida directa al mar para mercancías que ahora deben recorrer rutas más largas. Según Xinhua, la obra supera ya el 94 % de ejecución y la navegación está prevista para septiembre de 2026.

El nuevo atajo al mar

El canal de Pinglu mide 134,2 kilómetros y forma parte del llamado Corredor Occidental Tierra-Mar, una pieza estratégica para mover mercancías desde el suroeste de China hacia los puertos marítimos. En la práctica, es como crear una carretera para barcos donde antes había montañas, ríos separados y demasiados rodeos.

La promesa logística es clara. Xinhua calcula que, frente a las rutas anteriores por Guangzhou, la nueva vía puede recortar unos 560 kilómetros de navegación interior. Para una empresa que mueve miles de toneladas, eso no es solo distancia. Es tiempo, combustible, dinero y menos camiones dando vueltas por carretera.

La inversión estimada ronda los 72.700 millones de yuanes y el canal está diseñado para buques de hasta 5.000 toneladas. Son cifras enormes, pero lo importante es lo que esconden. China quiere que sus ciudades interiores no dependan tanto de los viejos desvíos para llegar al mar.

La obra que salva 65 metros

La dificultad técnica está en el desnivel. Desde el inicio hasta la salida al mar hay unos 65 metros de diferencia, y eso obliga a usar tres grandes complejos de esclusas para que los barcos suban y bajen de forma segura. Es como si cada buque tuviera que atravesar varios ascensores de agua.

Los ingenieros han incorporado esclusas de ahorro hídrico. Según la información publicada en Xinhua, los tres grandes nodos del canal pueden ahorrar alrededor de un 60 % de agua frente a esclusas convencionales, con una estimación anual de 1.000 millones de metros cúbicos ahorrados. En una infraestructura de este tamaño, cada compuerta cuenta.

También hay una lectura más sencilla. Si esta vía funciona como se espera, parte del transporte pesado podrá desplazarse por agua, un modo que suele tener menor intensidad de emisiones por tonelada transportada que la carretera. La Agencia Europea de Medio Ambiente recuerda que el tren y el transporte por agua son más eficientes en gases de efecto invernadero que el transporte por carretera.

La otra cara ecológica

Pero no todo es celebrar el hormigón. Abrir una autopista fluvial de 134 kilómetros también parte territorios, modifica riberas y puede dejar a muchos animales con su ruta cortada. Y ahí es donde la noticia cambia de tono.

Un estudio publicado en la revista Land analizó el impacto del canal sobre la conectividad de hábitats de 11 especies. Sus resultados estiman que, tras la finalización del canal, el área de hábitat de fauna se reduciría en 516,47 kilómetros cuadrados y los corredores migratorios bajarían de 279 a 223. Es una señal clara de fragmentación.

Los propios autores proponen una estrategia de restauración basada en nuevos hábitats en puntos críticos. Según el estudio, esa optimización podría aumentar el área de hábitat en un 28,13 % y elevar el número de corredores migratorios en un 33,41 %. Es decir, el daño no desaparece por arte de magia, pero puede reducirse si se diseña con cabeza.

Peces bajo vigilancia

China intenta vender el canal como una obra verde, y una de las piezas más llamativas es el sistema de paso para peces. En agosto de 2025, Xinhua informó de la puesta en marcha de un sistema inteligente de vigilancia en un paso clave del canal. Usa luces submarinas de atracción, reconocimiento por inteligencia artificial y sonar para seguir especies, movimientos y números en tiempo real.

La idea es sencilla de contar, aunque compleja de hacer. Los peces necesitan una vía para remontar o desplazarse cuando una obra corta su camino natural. Sin esos pasos, muchas especies quedan encerradas en un tramo, como si una carretera cortara de golpe la calle por la que vuelven a casa.

También se han planteado corredores terrestres y pasos para animales. La clave será comprobar si funcionan cuando la obra esté en uso real, con barcos, ruido, cambios de caudal y actividad portuaria. Sobre el papel suena bien. En el campo, la naturaleza siempre da su propio examen.

Lo que falta por comprobar

El canal de Pinglu ya no es una promesa lejana. El 1 de mayo de 2026, el nodo de Qingnian entró en fase de pruebas con agua en la esclusa, un paso necesario antes de la navegación completa. Xinhua señaló entonces que la obra global superaba el 94 %.

La pregunta ahora es qué ocurrirá cuando empiecen a pasar buques de carga de forma regular. ¿Se reducirá realmente el coste logístico? ¿Habrá menos presión sobre las carreteras? ¿Las medidas ecológicas serán suficientes para peces, aves y pequeños mamíferos? Ahí estará la prueba importante.

En cualquier caso, el canal de Pinglu ya enseña una idea potente. Las grandes infraestructuras del futuro no pueden medirse solo por los kilómetros que recortan, sino también por lo que dejan a su paso. El comunicado oficial más reciente sobre el avance de la obra ha sido publicado por Xinhua.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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