Lo que parecía un simple agujero en la pared de un sótano por el que se colaban las gallinas escondía en realidad una ciudad excavada bajo tierra: 85 metros de profundidad y con capacidad para 20.000 personas
¿Puede una reforma doméstica abrir la puerta a una ciudad entera? En 1963, unas obras en una vivienda de Derinkuyu, en la Capadocia turca, sacaron a la luz el acceso a un enorme complejo excavado bajo el pueblo.
La versión más conocida añade que varias gallinas entraban por un agujero del sótano y no regresaban. Ese detalle circula en relatos posteriores, pero no aparece en el estudio técnico de 2016 ni en las fichas oficiales consultadas, por lo que debe tratarse como una leyenda y no como un hecho confirmado.
El hallazgo tras el muro
Un estudio de ingeniería de 2016, firmado por Vladimír Nývlt, Josef Musílek, Jiří Čejka y Ondrej Stopka, sitúa el redescubrimiento moderno en 1963. Los investigadores del Instituto de Tecnología y Empresa de České Budějovice explican que ocurrió durante la reforma de una casa.
La ficha oficial de Nevşehir, preparada por la investigadora Yasemin Suna Hançer y la arqueóloga Hale Akkuş, señala que Derinkuyu se abrió al público en 1965. Hoy solo puede recorrerse alrededor del diez por ciento.
Una ciudad tallada en toba
Derinkuyu fue excavada en toba, una roca creada a partir de materiales volcánicos acumulados y endurecidos. Es relativamente fácil de tallar y puede sostener grandes cavidades, una combinación que permitió abrir galerías a decenas de metros de profundidad.
No era un sótano cualquiera. Las zonas conocidas incluyen establos, almacenes, comedores, una iglesia, espacios para elaborar vino y una sala identificada como escuela misionera.
El estudio de 2016 recoge hasta 18 niveles y una capacidad estimada de unas 20.000 personas. Pero la documentación oficial no presenta esas cifras como datos cerrados y solo una pequeña parte está accesible, así que conviene leerlas con cautela.
Aire, agua y defensa
¿Cómo podía respirar tanta gente bajo tierra? Un conducto de unos 55 metros llevaba aire a las zonas profundas y también funcionaba como pozo de agua, según la documentación de Nevşehir.
Algunos pozos no llegaban hasta la superficie, lo que habría reducido el riesgo de contaminación durante una incursión. Grandes puertas circulares de piedra cerraban los corredores desde dentro y los pasos estrechos probablemente dificultaban el avance en grupo.
En la práctica, Derinkuyu parece haber funcionado sobre todo como refugio temporal. La ruta oficial de GoTürkiye la describe como un lugar preparado ante amenazas militares, con ventilación, pozos profundos y accesos que podían sellarse.
Un origen todavía discutido
No se conoce con seguridad quién excavó las primeras cámaras ni cuándo empezó el trabajo. El complejo creció por etapas y fue modificado por distintas comunidades, así que atribuir toda la ciudad a un único pueblo sería simplificar demasiado.
El uso como refugio mejor documentado está ligado al periodo bizantino. La UNESCO explica que las comunidades de Capadocia utilizaron poblados y ciudades subterráneas como refugio frente a las incursiones árabes.
Derinkuyu forma parte del Parque Nacional de Göreme y los sitios rupestres de Capadocia, inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial desde 1985. La leyenda de las gallinas es llamativa, pero la verdadera historia está en una obra de ingeniería que convirtió la roca en aire, agua, almacén y refugio.
La información oficial principal se ha publicado en la Dirección Provincial de Cultura y Turismo de Nevşehir.
Imagen: TobyJ / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)








